Illa elimina la prioridad del catalán que el separatismo imponía para la residencia de inmigrantes

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, este jueves en la celebración de Sant Jordi en Barcelona. Las claves

Salvador Illa instaurará la exigencia del conocimiento del catalán para que los inmigrantes en Cataluña puedan renovar su permiso de residencia.

Esta iniciativa convierte a Cataluña en la primera comunidad autónoma que impone oficialmente el aprendizaje de su lengua cooficial como condición para la prórroga de residencia.

Junts y sectores independentistas han reaccionado con críticas, acusando a Illa de fomentar la ‘españolización’ y de desatender el criterio nacionalista.

La administración catalana ofrecerá 150.000 plazas para aprender catalán, en paralelo con la posible regularización de hasta 150.000 inmigrantes en la región.

La resolución de Salvador Illa de condicionar la renovación a que los inmigrantes demuestren conocimiento del catalán ha arrebatado una de las reivindicaciones del separatismo.

El presidente de la Generalitat reafirmó este jueves, durante la fiesta de Sant Jordi en Cataluña, su intención de impulsar el uso del catalán entre los recién llegados mediante esta obligatoriedad.

«El catalán nos requiere a todos» y «cada nuevo hablante es una oportunidad», expresó en su intervención, que fue censurada por Junts y otros sectores del independentismo.

Cataluña representa la primera comunidad en exigir de forma obligatoria el conocimiento de su lengua cooficial para la renovación del permiso de residencia.

La norma se aplicará a partir del segundo año de residencia, afectando así a quienes obtengan autorización en el marco de la regularización masiva impulsada por el Gobierno.

Según la regulación que ultima el líder socialista catalán, no será necesario acreditar nivel alguno para la primera autorización, pero la renovación será rechazada si el solicitante no prueba aptitudes básicas en el idioma autóctono.

Queda pendiente definir si el conocimiento será evaluado mediante examen o si se exigirá la asistencia obligatoria a algún curso.

Hasta ahora, ni el español ni ninguna lengua cooficial se habían convertido en requisito para la concesión de permisos de residencia, aunque sí se valoraban como parte del arraigo tras tres años o cinco para estancias prolongadas.

La novedad ahora radica en que se deberá acreditar un nivel mínimo para tramitar la prórroga.

Illa puntualizó en su discurso que para este año se dispondrá de 150.000 plazas para el aprendizaje del catalán, cifra sin precedentes, destinada principalmente a los inmigrantes que deseen cumplir con este requisito de «prioridad nacional».

El incremento del 50% en las plazas se corresponde con la estimación del número de inmigrantes que podrían ser regularizados en Cataluña, calculado entre 120.000 y 150.000 personas, aunque la cifra podría superar estas previsiones.

La inclusión del catalán como condición se adopta después de que Junts denunciara la «marginalización» del catalán como criterio de integración en el proceso de regularización, mientras Vox exige en sus pactos con el PP priorizar la «prioridad nacional» en el acceso a ayudas.

No obstante, el anuncio de Illa no ha complacido a Junts. Josep Rull le acusa de fomentar una «españolización sin reservas», y Carles Puigdemont ha afirmado en X que en Cataluña persisten conflictos sociales, nacionales, económicos y lingüísticos.

Además, Puigdemont calificó la política de Illa como una «paz de cementerios» que no representa convivencia, sino mera «taxidermia».

Recientemente, las Juventudes de Junts amenazaron con boicotear al escritor Eduardo Mendoza tras cuestionar el sentido nacional de Sant Jordi y proponer que la celebración se denominase simplemente Día del Libro.

También lo calificaron de «catalanófobo» y solicitaron la retirada de la Cruz de Sant Jordi que le otorgó la Generalitat. En foros radicales independentistas incluso se ha promovido la quema de sus libros.

El Premio Princesa de las Letras 2025 tuvo que acudir con seguridad privada a la caseta para firmar ejemplares de su última novela, La intriga del funeral inconveniente, pero aun así fue la figura central del evento, generando una gran afluencia para las firmas.

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