Los análisis más recientes reducirían el nivel de riesgo para los dos encuentros de playoff que se jugarán en Madrid el miércoles 29 y el viernes 1.
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El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, dejó abierta la posibilidad este jueves de que la serie de cuartos de final de la Euroliga que enfrenta al Real Madrid contra el Hapoel Tel Aviv se celebre con presencia de público en el Movistar Arena.
Su comunicado, fundamentado en “una disminución del nivel de riesgo”, representa un cambio notable con respecto a los meses previos, caracterizados por encuentros a puerta cerrada para los equipos israelíes en la capital, debido al conflicto en Oriente Medio y las protestas pro palestinas en cada visita.
Hasta este momento, la Delegación del Gobierno había adoptado la máxima precaución. Tanto el partido del Real Madrid frente al Maccabi como el del Hapoel en la fase regular se disputaron sin espectadores, aunque no se produjeron incidentes y las concentraciones cerca del pabellón fueron disminuyendo.
El escenario de un Palacio asegurado, pero vacío, contrastaba con lo visto en otras canchas europeas, donde sí se permitió la entrada de público, bajo limitaciones o con la única presencia de abonados locales.
No obstante, la serie frente al Hapoel se desarrolla en un contexto diferente. Por un lado, la Euroliga entra en su fase crítica y el Real Madrid ha asegurado en la cancha la ventaja de jugar en casa, sustentado en un récord destacado como local durante la temporada. Por otro, la misma Delegación reconoce que los indicadores de seguridad han mejorado, lo que abre la posibilidad de medidas menos restrictivas que el cierre completo.
Desde el club blanco, donde se pasó del pesimismo inicial a un optimismo moderado, interpretan el cambio de criterio de Martín como una señal de que la opción de un Palacio con público —aunque con limitaciones— es ya una realidad.
En las últimas semanas, la presión desde el ámbito madridista ha sido constante. El vestuario, a través de Sergio Scariolo, ha enfatizado que el equipo «se ha ganado en la cancha» el derecho a jugar con su afición en los playoffs, mientras que los grupos de animación han reclamado que no es aceptable que los partidos más relevantes del año se jueguen sin abonados ni seguidores en las gradas.
Calentamiento del Real Madrid de baloncesto en el Movistar Arena AFP7 / Europa Press
Los cánticos en el último encuentro de Liga —“¡Queremos animar, en cuartos de final!”— evidenciaron el malestar que también quedó reflejado en un comunicado oficial.
Al mismo tiempo, el Ayuntamiento de Madrid ha mostrado un apoyo claro a la presencia de público. La vicealcaldesa y responsable de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, defendió que «ese partido debería jugarse con público» y criticó la política de cierres, afirmando que en la capital no deberían celebrarse partidos sin espectadores por falta de garantías en seguridad.
Esta discrepancia institucional con la Delegación del Gobierno, que tiene antecedentes, añade un componente político a una decisión que, en principio, debería limitarse a consideraciones técnicas.
Ahora, la clave está en el formato definitivo. Sobre la mesa sigue la opción de un modelo similar al empleado en Valencia con el Maccabi: entrada restringida a abonados del Real Madrid, sin público visitante y con un operativo policial reforzado.
Esta fórmula permitiría mantener, aunque sea parcialmente, el ambiente de playoff que exige el club y su afición, a la vez que se garantiza un control riguroso sobre eventuales manifestaciones en el exterior.
La disposición manifestada por Francisco Martín abre esta vía y genera expectativas de que el Real Madrid-Hapoel deje de representar un símbolo de pabellones vacíos, recuperando la esencia de una eliminatoria europea con la grada como protagonista.

