Sanae Takaichi: Primer ministra japonesa que abandona la política pacifista tradicional y adopta postura firme frente a China

Sanae Takaichi saluda a Xi Jinping en octubre de 2025.

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    • Autor, Atahualpa Amerise
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 55 minutos
  • Tiempo de lectura: 9 min

Sanae Takaichi ha promovido un cambio histórico en la estrategia de defensa de Japón.

La primera ministra ha relajado las restricciones sobre la exportación de armas japonesas, rompiendo décadas de pacifismo instaurado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

A partir de ahora, Japón podrá vender armamento letal en cinco categorías (rescate, transporte, alerta, vigilancia y desminado) a países con acuerdos de defensa, una modificación que la primera ministra atribuye al empeoramiento de la seguridad regional ante las tensiones con China, Rusia y Corea del Norte.

China, que ha manifestado su fuerte rechazo, acusa a Japón de abandonar sus posturas pacifistas y avanzar hacia una "militarización irresponsable".

Desde que asumió el poder en octubre de 2025, Takaichi ha adoptado una actitud más firme frente a Pekín: ha apoyado abiertamente la capacidad de responder con las Fuerzas de Autodefensa ante un posible ataque chino a Taiwán y ha intensificado la cooperación militar con Estados Unidos y sus aliados regionales.

Este enfoque ha provocado una de las mayores tensiones con China en años, profundizando la transformación iniciada bajo el gobierno del conservador Shinzo Abe (2012-20), cuando Japón comenzó a reinterpretar su Constitución pacifista para extender su papel militar en el exterior.

Abe, asesinado en 2022, fue mentor y referencia política de Sanae Takaichi, quien destaca no solo por su confrontación con China o por ser la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra en Japón.

Fanática declarada del heavy metal, exbaterista y admiradora de Margaret Thatcher, la líder de 65 años rompe con los patrones tradicionales del liderazgo en Tokio.

Sanae Takaichi

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"La mujer más poderosa del mundo"

Takaichi ascendió a la primera ministra el año pasado tras ganar la contienda por la dirección del Partido Liberal Democrático (PLD), un sistema donde la Dieta Nacional (Parlamento) elige al jefe de gobierno y el líder del partido mayoritario suele asumir el cargo.

Meses después, en febrero de 2026, consolidó su liderazgo tras ganar unas elecciones adelantadas y ser ratificada nuevamente como jefa de gobierno por los legisladores.

Fue en ese momento cuando la reconocida revista británica The Economist la calificó como "la mujer más poderosa del mundo".

Afiliada al sector más conservador del PLD, es conocida por sus posturas en inmigración, seguridad nacional, valores tradicionales y políticas de género, todas marcadamente conservadoras.

Takaichi alcanzó el poder en un escenario complicado para Japón, caracterizado por una economía estancada, la tasa de natalidad más baja de la historia y un entorno geopolítico en Asia oriental cada vez más tenso.

Además, su partido atravesaba un desgaste político provocado por varios escándalos y flanqueado por nuevas fuerzas políticas conservadoras emergentes.

La ceremonia de investidura de Sanae Takaichi el 18 de febrero de 2026.

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Del heavy metal a la política

Nacida en 1961 en Yamatokoriyama, una pequeña localidad de la prefectura de Nara, situada a unos 400 kilómetros al suroeste de Tokio, procedía de una familia de clase media: su padre era empleado de oficina y su madre trabajaba como agente de policía, sin conexiones directas con la política.

Uno de los aspectos más singulares de su juventud es que fue baterista en una banda de heavy metal, y según relató, acostumbraba a llevar varias baquetas a los conciertos porque las rompía durante los momentos más intensos.

Ha confesado que todavía es seguidora de grupos como Iron Maiden y Deep Purple, y conserva una batería eléctrica en su hogar.

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, posa junto al batería de Deep Purple, Ian Paice, durante un encuentro en la Oficina del Primer Ministro en Tokio el 10 de abril de 2026.

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También fue aficionada al buceo y a los coches deportivos; su Toyota Supra llegó a ser exhibido en un museo en Nara.

Antes de su ingreso en la política, trabajó brevemente como presentadora de televisión.

Su interés por la política comenzó en los años ochenta, en un período de tensiones comerciales entre Japón y Estados Unidos.

Para comprender mejor la visión estadounidense sobre Japón, trabajó en la oficina de la congresista demócrata Patricia Schroeder, conocida por sus críticas hacia la economía japonesa.

Allí pudo constatar que en Estados Unidos frecuentemente se confunden las culturas japonesa, china y coreana.

"Si Japón no es capaz de defenderse solo, su destino quedará siempre condicionado por la opinión superficial estadounidense", concluyó en ese momento.

Sanae Takaichi

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Su trayectoria política

Takaichi competió por primera vez en elecciones parlamentarias como candidata independiente en 1992, pero no resultó electa.

En 1993 volvió a intentarlo y logró ganar su escaño.

En 1996 se integró al Partido Liberal Democrático y desde entonces ha sido elegida diputada en diez ocasiones, perdiendo solo una vez. Se consolidó como una voz destacada del ala conservadora dentro del partido.

A lo largo de su carrera ocupó diversos cargos ministeriales, como ministra de Seguridad Económica, viceministra de Comercio e Industria y ministra de Asuntos Internos y Comunicaciones.

En 2021 arrancó su primera candidatura a la dirección del PLD, pero fue derrotada por Fumio Kishida.

Volvió a postularse en 2024, liderando la primera ronda de votación, aunque perdió ante Shigeru Ishiba.

Finalmente, en 2025, en su tercer intento, consiguió imponerse y se convirtió en la primera mujer al frente del gobierno japonés.

Durante la campaña expresó a un grupo de estudiantes: "Mi aspiración es ser la Dama de Hierro".

Con esta frase se refería a Margaret Thatcher, la primera mujer que gobernó Reino Unido y a quien Takaichi cita frecuentemente como influencia política.

Posturas conservadoras en temas sociales

Sanae Takaichi

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Su elección fue celebrada como un hito al ser la primera mujer en liderar el gobierno japonés.

No obstante, su gestión ha generado controversia: en su primer gabinete solo incluyó a dos mujeres entre 22 ministros, lo que motivó críticas de quienes esperaban un progreso más ambicioso en igualdad de género.

Además, mantiene posturas conservadoras en temas sociales.

Se opone a una ley que permitiría a las mujeres casadas conservar su apellido de soltera, alegando que esto rompería con las tradiciones familiares.

También ha expresado su rechazo al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Durante la campaña electoral intentó proyectar una agenda social más amplia: prometió deducciones fiscales parciales para gastos en cuidado infantil e incentivos fiscales para empresas que ofrezcan esos servicios.

Indicó que estas propuestas están fundamentadas en experiencias personales de cuidado familiar.

"En tres ocasiones en mi vida he cuidado de otras personas", afirmó en una oportunidad.

Por ello afirmó, "tengo mayor determinación para reducir el número de personas que deben dejar su empleo para cuidar a familiares o criar a sus hijos".

Su fortalecimiento político

Takaichi es vista como una protegida política del difunto primer ministro Shinzo Abe.

Se ha comprometido a continuar con la estrategia económica conocida como "Abenomics", basada en un elevado gasto público, estímulos monetarios expansivos y respaldo a la economía.

Esto contrasta parcialmente con la figura de Margaret Thatcher, quien promovía la reducción del rol estatal en la economía.

En los primeros meses de su mandato, Takaichi lanzó un paquete de estímulo económico cercano a 21,3 billones de yenes (unos US$134.000 millones) para ayudar a hogares y empresas frente al aumento del costo de vida.

El plan incluye inversiones en semiconductores, inteligencia artificial y tecnología estratégica, sectores clave que Japón considera esenciales para competir contra China y Estados Unidos.

Calle de Tokio

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Pocos meses después de asumir el cargo, Takaichi apostó por fortalecer su liderazgo convocando elecciones adelantadas en febrero de 2026.

La jugada política resultó exitosa: el PLD obtuvo una victoria clara y logró una supermayoría en la Cámara Baja, consolidando su dominio parlamentario.

Después de la victoria, Takaichi fue confirmada otra vez como primera ministra y conformó un segundo gabinete, manteniendo a varios aliados y reforzando ministerios relacionados con seguridad económica, tecnología y defensa.

Este triunfo reforzó su autoridad dentro del partido y alivió la presión política que enfrentaba tras su llegada al poder.

Entre los desafíos que encara Takaichi está revitalizar al PLD, partido que desde su fundación en 1955 ha sido dominante en la política japonesa.

En años recientes, el partido ha perdido parte de su electorado conservador debido al ascenso de la formación de extrema derecha Sanseito.

Su perspectiva internacional

Takaichi ha otorgado una gran importancia a la política exterior.

En octubre de 2025 se reunió con el presidente estadounidense Donald Trump en Japón, donde acordaron ampliar la cooperación bilateral en áreas estratégicas como minerales críticos, energía y tecnología avanzada.

Ambos líderes celebraron un encuentro en marzo de 2026 en Washington, en medio de la crisis energética causada por las tensiones en Oriente Medio y el impacto en el transporte de petróleo a través del estrecho de Ormuz.

Debatieron mecanismos para asegurar la seguridad de las rutas energéticas internacionales, considerando la alta dependencia nipona del crudo del Golfo.

En ese encuentro, Trump hizo una broma incómoda sobre el ataque japonés a Pearl Harbor, que Takaichi recibió con un gesto de discreta sorpresa.

Takaichi y Trump

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Takaichi también estrechó lazos con otros aliados occidentales: en abril de 2026 recibió al presidente francés Emmanuel Macron, con quien acordó intensificar la cooperación en seguridad energética, tecnología y suministro de minerales estratégicos.

Al igual que Shinzo Abe, fallecido, la primera ministra es considerada una líder de línea dura en asuntos exteriores.

Ha visitado repetidamente el controvertido santuario de Yasukuni, que honra a los muertos de guerra japoneses, incluidos criminales de guerra condenados, acto que siempre genera duras críticas por parte de China y Corea del Sur.

Su gobierno ha propuesto aumentar el gasto en defensa hasta cerca del 2% del PIB, alineado con compromisos de varios aliados occidentales, y fortalecer la cooperación militar con Estados Unidos y socios del Indo-Pacífico.

Según expertos, esto refleja la creciente preocupación de Tokio por el aumento militar de China y las tensiones relacionadas con Taiwán.

Además, la decisión de flexibilizar las normas sobre exportación de armamento supone un giro en la política de seguridad japonesa.

El nuevo marco elimina limitaciones que durante décadas restringían estas ventas a funciones no ofensivas y ahora permite suministrar armas letales a los 17 países con acuerdos de defensa, incluidos Estados Unidos y Reino Unido.

Aunque persiste la prohibición de exportar a países en guerra, esta no se aplicará a socios estratégicos y se contemplan excepciones en circunstancias especiales.

El Ejecutivo justifica esta medida por el empeoramiento del entorno de seguridad, destacando que ningún país puede garantizar su defensa en solitario y asegura que no implica abandonar los principios pacifistas establecidos tras la Segunda Guerra Mundial.

Esta decisión coincide con una mayor participación militar regional de Japón, que por primera vez tomó parte activa en ejercicios conjuntos con EE.UU. y Filipinas.

China reaccionó de inmediato expresando "seria preocupación" y acusando a Tokio de avanzar hacia una militarización irresponsable.

Por su parte, Corea del Sur ha pedido que cualquier modificación respete el espíritu pacifista de la Constitución.

En definitiva, el cambio de rumbo japonés refleja el reposicionamiento en defensa bajo el liderazgo de Takaichi, en un contexto regional cada vez más complejo.

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