María Guardiola afirma en su discurso de investidura que el gobierno respetará la ley en todo momento

«Extremadura no asumirá las consecuencias de un modelo migratorio fallido», manifestó en su discurso de investidura

La candidata del PP a la presidencia de Extremadura, María Guardiola, antes de la sesión de investidura de la tarde de ayer

Con «el ánimo intacto y fuerzas renovadas», María Guardiola mantiene firme su postura respecto al acuerdo firmado con Vox, que le permitirá este miércoles conseguir la investidura como presidenta de Extremadura en su segundo intento, ahora con el respaldo de Vox. Consciente del revuelo ocasionado en los últimos días (en su contra), que ha vuelto a condicionar el debate nacional —como en 2023, a pesar de que ahora las elecciones son en Andalucía y no a la presidencia del Gobierno de España—, la líder del PP quiso responder a estas críticas —también procedentes de su propio partido, encabezadas por Isabel Díaz Ayuso y Juanma Moreno— y aclaró que su nuevo gobierno de coalición con la formación de Abascal «nunca infringirá la ley».

Guardiola se refería al asunto migratorio y a la aplicación de esa «prioridad nacional» contemplada en el programa de gobierno que se implementará en su comunidad autónoma: «Extremadura no asumirá las consecuencias de un modelo migratorio roto, improvisado y negociado con quienes carecen de toda legitimidad», señaló en referencia al Ejecutivo de Pedro Sánchez, a quien señaló como responsable del problema generado en España en torno a este tema. En ese sentido, añadió desde la tribuna de la Asamblea de Extremadura en Mérida, durante su discurso de investidura esta tarde: «Quienes ocupan una vivienda de forma ilegal, quienes cometen delitos, quienes optan por ignorar las normas de convivencia no pueden anteponerse a quienes llevan años contribuyendo, respetando y cumpliendo. Esto no es exclusión, es justicia«, proclamó en una jornada en la que destacó la ausencia del actual líder de la oposición, el ganador de las primarias en el PSOE, Álvaro Sánchez-Cotrina, quien, por baja por paternidad y dedicado a la campaña interna de su partido, no pudo estar presente, ni hoy ni mañana, cuando ejercerá por primera vez como contraparte de Guardiola. Tampoco es esperado para hoy. Tiene cuatro años para desempeñar la oposición.

Sin embargo, la atención se centró ayer en Guardiola, cuyo semblante resultaba muy distinto al mostrado en el primer intento fallido de investidura, cuando Vox votó en contra. Era el 6 de marzo. Hoy, 21 de abril. La situación ha cambiado radicalmente, y su acuerdo con el partido de Abascal, al menos por ahora —además con cuatro presupuestos pactados próximamente— no está en entredicho. Al menos, en el contexto de Extremadura: «He llegado a un acuerdo con Vox y lo digo con naturalidad y serenidad«. Esa calma se reflejaba en su mirada.

Respecto a la inmigración, indicó que «en coherencia» con el recurso de inconstitucionalidad que la Junta de Extremadura ya presentó contra el Decreto de reparto de menores, «los menores que ya están aquí merecen un modelo de gestión digno, ordenado y sin saturación«. En esa línea, añadió que «no se puede validar ni sumarse a un modelo incoherente e irrespetuoso con los derechos humanos. Un modelo errático, basado en la vía fácil y provisional, que no garantiza ni la convivencia ni la protección de los derechos mínimos de las personas que llegan a nuestro país», insistiendo en que, en materia migratoria, su gestión «irá acompañada de transparencia y la garantía de que cada euro público se destina estrictamente a cumplir las obligaciones legales y preservar la dignidad humana». «Lo haremos vigilando que no se fomente, bajo ninguna circunstancia, la irregularidad o la colaboración con quienes se aprovechan del drama ajeno».

EL INMIGRANTE NO ES RESPONSABLE

Con estas palabras, María Guardiola se refirió a un tema como la inmigración, que «está presente en la calle» y que «preocupa a españoles y extremeños», y que, a su parecer, «requiere honestidad, claridad y no admite más populismo».

En relación con el tema del feminismo, Guardiola defendió el «feminismo de los hechos y la gestión», frente a quienes «hablan de feminismo sólo detrás de pancartas, para juzgar, señalar y menospreciar a los demás». De esta forma, se identificó con «el feminismo del trabajo realizado y la gestión», subrayó. Por eso, su «feminismo» también es el de la conciliación y la corresponsabilidad. Porque la igualdad real es inviable si las mujeres deben elegir entre su carrera profesional y su vida familiar», afirmó Guardiola, quien destacó que «ningún gobierno había facilitado tanto la conciliación en Extremadura» como el que, según dijo, se practicó en la pasada legislatura.

Además, la candidata a la Presidencia de la Junta exigió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, una financiación «justa» como derecho para la región, junto con un tren «digno» y la continuidad de la Central Nuclear de Almaraz. También defendió la reducción fiscal contemplada en el acuerdo con Vox, que consiste en una bajada progresiva del 0,25% anual en los dos primeros tramos del IRPF (1% total en el tramo autonómico) durante toda la legislatura: «No es una ‘obsesión ideológica’, sino —argumentó— una herramienta ‘de progreso y justicia’ para alcanzar una economía ‘con pulso’ que ambiciona seguir creciendo y consiguiendo nuevos hitos en el bienestar de los extremeños, y para ello requiere una fiscalidad que acompañe». Asimismo, aseguró que actuará sobre otros impuestos que permiten aumentar el ahorro de los hogares y la «competitividad fiscal» de Extremadura, como el impuesto de Sucesiones y Donaciones o el de Actos Jurídicos Documentados en la adquisición de vivienda habitual.

El portavoz de Vox, Angel Pelayo Gordillo, afirmó tras el discurso de investidura de María Guardiola que en otras comunidades autónomas donde su partido y el PP puedan formar gobierno y se logre un acuerdo similar al de Extremadura, se estará «ante el fin de la pesadilla sanchista».

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