El piloto de MotoGP apenas aprovechó su mayor capricho, que acabó vendiendo tras un año que recorrió solo 4.000 kilómetros.
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Marc Márquez conserva intacta su ambición por expandir su legado en MotoGP. El piloto de Cervera tiene como meta principal retornar a la cima y ganar el título mundial en 2026, aunque el comienzo de la temporada no ha sido sencillo.
En las tres primeras carreras no ha conseguido subir al podio, sin embargo, se encuentra a solo 36 puntos de Marco Bezzecchi, y todavía quedan 19 competencias por disputarse, por lo que la situación puede variar.
Recientemente, el actual campeón participó en el pódcast Tengo un Plan, conducido por Sergio Beguería y Juan Domínguez, donde repasó su trayectoria y habló también sobre su relación con el dinero a lo largo del tiempo.
En cuanto a este tema, Marc fue contundente al afirmar que «mi carrera deportiva nunca se ha guiado por el dinero», aunque reconoció: «Siempre he estado bien remunerado, no se puede negar».
«He contado con excelentes contratos y el hecho de estar en Honda durante tantos años, pues ahí escalas y si ganas, más aún. Firmas un acuerdo que si ganas, el año siguiente se aumenta un porcentaje», explicó. Además, añadió que «no es ningún secreto, todos los contratos suelen estructurarse más o menos así».
Marc Márquez, durante el Gran Premio de Brasil. EFE
Al comenzar a percibir ingresos elevados, reconoció que la situación le sorprendió: «Me impactaba, aunque siempre he sido realista y mi familia también», algo que atribuye especialmente a «mis padres». «Puedo tener mucho dinero ahora, pero mantengo una visión realista del dinero», confesó.
En ese contexto, recordó una charla con amigos: «A veces bromean diciendo que para mí gastar 10 euros es como si gastara 10.000, pero no es así. Tal vez tengan razón comparando salarios, pero siguen siendo 10.000 euros, y sigue siendo una cantidad importante. Soy realista y no los derrocho. Si es por necesidad, sí, pero no para gastar sin motivo».
También mencionó algunos caprichos personales: «Mi mayor antojo fue un coche. Compré el Porsche Turbo S», cuyo precio ronda los 320.000 euros.
No obstante, terminó vendiéndolo: «No lo usaba y me daba vergüenza conducir ese coche. Lo tuve un año y solo acumulé 4000 kilómetros». Luego eligió un Audi RS6.
Para concluir, señaló que comprende a aquellos pilotos que priorizan lo económico sobre lo deportivo, ya que depende de la etapa profesional de cada uno. Según explicó, contar con un gran contrato cerca de los 30 años «puede cambiarle la vida».
En su caso, no antepone el dinero, pues tiene una base sólida y opina que tendría que cometer muchos errores para perder su patrimonio.

