Las claves
Vox defendió en el Congreso la moción relativa a la «prioridad nacional» y quedó en solitario, dado que el PP no respaldó la propuesta tras rechazar su enmienda.
El PP presentó una enmienda para modificar el concepto de «prioridad nacional», adaptándolo al «arraigo» con el fin de adecuarlo a la Constitución, pero Vox no aceptó dicha modificación.
Vox garantizó que extenderá la «prioridad nacional» a todas las áreas donde el PP requiera su respaldo para gobernar.
El debate suscitó críticas desde la izquierda, que igualó la propuesta de Vox y la enmienda del PP, calificándolas ambas de discriminatorias hacia los inmigrantes.
Era la primera ocasión en que se abordaba abiertamente la “prioridad nacional” en el Congreso y, al final, Vox terminó quedando solo.
El PP, que el día anterior había registrado una enmienda inspirada en ese principio pero ajustada al “arraigo” para que cumpliera con la Constitución, no apoyó la moción tras verificar que Vox rechazó incorporar su propuesta.
Nuevamente, como en jornadas recientes, ambos partidos discrepan en la interpretación del término. Voces del PP subrayaron que lo entienden «como figura en el acuerdo pactado y firmado», fundamentado en el arraigo respetando la Constitución y la legislación vigente.
Desde Vox se distanciaron de la enmienda propuesta por el PP, incluso oponiéndose a que la moción se votara por puntos para intentar conseguir aprobación parcial de la formación popular. La postura era clara: todo o nada.
“Han impulsado una enmienda en línea con la filosofía aplicada en Extremadura. Eso está bien, pero ahora hablamos del Congreso nacional”, sostenía el diputado de Vox Ignacio de Hoces, quien también afirmó que su partido no renunciará “a la repatriación de inmigrantes ilegales ni a la expulsión de quienes cometan delitos”.
El portavoz de Vox prometió que el concepto “prioridad nacional”, incorporado por primera vez en un pacto autonómico en Extremadura, se extenderá “a todas las regiones” donde el PP dependa de Vox para formar gobierno.
Esta declaración se produce pocas horas antes de cerrar un acuerdo en Aragón y mientras se negocian pactos en Castilla y León.
De Hoces afirmó que “España está inmersa en una anarquía migratoria” y reclamó que deje de ser “el hospital de África y América”.
Incluso justificó los gritos xenófobos escuchados durante el último partido entre las selecciones de España y Egipto en Barcelona: “Se escandalizan porque unos jóvenes defienden nuestra identidad gritando ‘musulmán el que no bote’”, declaró.
La voz del PP que respondió fue Carmen Navarro, quien destacó que “no se trata de una filosofía”, sino de la política de su formación, que siempre defenderá “la prioridad del arraigo”. “Hay que centrarse en las personas, no en intereses electorales”, añadió, remarcando que su partido es “fiable y digno de confianza”.
Navarro también acusó al PSOE de usar “la inmigración para ocultar su corrupción” y rechazó las críticas de Sánchez, quien durante la sesión de control acusó a los populares de “violar la Constitución” al defender dicho principio en Extremadura.
Sin embargo, marcar distancia con Vox no les sirvió, ya que la izquierda los equiparó. Desde Podemos, Martina Velarde calificó la enmienda como “una propuesta de tintes nazis”, mientras que el socialista Juan Francisco Serrano sostuvo que “el peligro mayor es el PP”, ya que facilita que Vox acceda a gobiernos, y que busca “desregularizar para impedir que los niños inmigrantes tengan acceso a médicos”.
“No saben cómo defender este pacto”, apuntó en otro momento, criticando las diferencias internas entre PP y Vox respecto a “quién se atribuye el relato sobre la prioridad nacional”.
En otra intervención, se dirigió a De Hoces recordándole sus orígenes aristocráticos: “Entiendo que no nos comprenda. Usted es hijo de un duque. ¿Cómo va a entender a un hijo de un inmigrante?”, concluyó.

