El ministro afirmó que ella solicitó refugio en la Embajada de España, un hecho que genera críticas entre sus colegas profesionales

«María Corina nos pidió asilo en la embajada y yo se lo concedí». Así lo expresó ayer el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, durante una entrevista en Radio Nacional. Esta declaración se enmarca dentro de sus reproches hacia la líder opositora venezolana por no mantener encuentros con ningún representante del Gobierno durante su estancia en España. «No es coherente solicitar ayuda y a la vez menospreciar las instituciones españolas», recalcó el responsable de la diplomacia. Sin embargo, su relato contradice frontalmente la versión de la política venezolana y las fuentes diplomáticas consultadas por EL MUNDO.
El equipo oficial de María Corina Machado y Edmundo González negó categóricamente a este diario que la Premio Nobel de la Paz haya pedido asilo en la embajada española en Caracas. Esta afirmación cuenta con el apoyo de una fuente diplomática anónima consultada por el periódico, que señala no tener constancia de que María Corina haya solicitado refugio, al menos dentro de la sede embajada, aunque aclara que «podría haberlo hecho por otros medios».
Este interlocutor remarca que el protocolo vigente entonces en el Ministerio indicaba que el embajador debía pedir autorización a Madrid para acoger a cualquier persona que solicitara refugio en la Embajada, exceptuando dos casos: María Corina y Edmundo González; a ellos «había que protegerlos si lo solicitaban, sin pasar por el Ministerio». Por su parte, una tercera fuente consultada por EL MUNDO asegura que Machado jamás pidió refugio a Madrid, sino que «fue al revés, desde el Ministerio le ofrecieron esa posibilidad». Este detalle cobra relevancia, ya que contradice el argumento que Albares utilizó ayer al calificar de «extremadamente chocante» las críticas de la opositora tras «solicitar ayuda».
Las declaraciones de Albares generaron malestar entre diplomáticos con experiencia en la región, particularmente la parte en la que recordó que políticos venezolanos están amparados por España. «Resulta de una mezquindad política sin precedentes. España no actúa por generosidad, sino por justicia ante las solicitudes que recibe, porque defiende los Derechos Humanos y es una democracia; nunca debe presumirse de brindar protección a perseguidos políticos», lamentan.
Esta no es la primera ocasión en que la opositora desmiente rumores de esta naturaleza. En octubre de 2024, tres meses tras las elecciones presidenciales y en medio de su aislamiento, el régimen chavista afirmó que ella había «huido» a España. «Los venezolanos saben que estoy en Venezuela y Nicolás Maduro también lo sabe», respondió entonces Machado.
A diferencia de Machado, otros líderes políticos venezolanos sí optaron por la protección de la sede diplomática en Caracas para salvaguardarse del régimen español. Uno de ellos fue Leopoldo López, dirigente de Voluntad Popular. El 30 de abril de 2019, desafió su arresto domiciliario para refugiarse en la embajada española, donde permaneció 18 meses hasta convertirse en exiliado en Madrid el 24 de octubre de 2020. Hace un mes, el Consejo de Ministros aprobó un real decreto que le otorgó la nacionalidad española de manera rápida.
Igualmente, Edmundo González optó por el respaldo consular para protegerse de la persecución que siguió a las elecciones que ganó con casi el 70% de los votos. En un primer momento, se refugió el 30 de julio de 2024 en la residencia del embajador de Países Bajos. Cuando el fiscal de Maduro ordenó su detención, el 5 de septiembre de ese año se trasladó a la embajada de España, en proximidad a la primera sede consular donde se ocultó. Tras una negociación polémica en la que participaron los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, y el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, González llegó a Madrid el 8 de septiembre de 2024 en un avión de las Fuerzas Armadas. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores, ese mismo día comenzaron las gestiones para procesar su petición de asilo, que finalmente fue aceptada.

