El entrenador de Primera División procede de una familia llena de artistas y desde pequeño ha estado rodeado de un gran esfuerzo.
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Quique Sánchez Flores, actual técnico del Deportivo Alavés en Primera División, representa en el banquillo orden, disciplina y carácter, aunque sus orígenes están ligados a una familia donde conviven el fútbol y el arte.
Con una extensa trayectoria en el máximo nivel del fútbol, este martes visitará el Santiago Bernabéu para enfrentarse al Real Madrid mientras su equipo, Alavés, lucha por conservar su plaza en Primera División.
Hijo del exjugador Isidro Sánchez y de la cantante Carmen Flores, sobrino de Lola Flores y primo de Lolita, Antonio y Rosario Flores, Quique se crió en un ambiente donde el apellido representaba no solo un nombre, sino un legado de dedicación, esfuerzo y pasión.
En una entrevista concedida hace tiempo a los medios oficiales del RCD Espanyol, Quique explicó el significado que tiene para él formar parte de esa familia: «El ADN Flores es un ADN muy trabajador y dedicado. Es un apellido muy artístico por todo lo que implica. Hay muchos artistas, algunos conocidos y otros no tan populares».
Estas palabras condensan la esencia de un apellido que une escenarios flamencos, giras extenuantes y clubes de fútbol, pero que siempre mantiene un factor común: la exigencia.
Desde su infancia
El esfuerzo no le fue impuesto desde fuera, sino desde el hogar. Durante su infancia, Quique vivió rodeado de los constantes viajes de su madre y su familia artística, con semanas alejadas de Madrid, actuaciones en varias ciudades y un día tras día enfocado en el trabajo duro, no solo en el espectáculo.
«Somos una familia que empezó a trabajar muy temprano. Tanto mi tía como mi madre comenzaron pronto, viajaron mucho y sacrificaron gran parte de sus vidas… Internamente sentimos que somos una familia muy dedicada, gente profesional, reservada y con temor al fracaso», manifestó al referirse a la ‘saga Flores’.
«Somos conscientes de que es necesario esforzarse mucho, y eso es lo que caracteriza a nuestra familia desde adentro», confesó esta de sus reflexiones más íntimas sobre su entorno.
En ese marco, el fútbol se convirtió para él en su camino particular, sin abandonar la herencia artística. Quique, que en las décadas de los 80 y 90 construyó una carrera sólida como lateral derecho en Valencia, Real Madrid y Real Zaragoza, lleva consigo la firme disciplina transmitida por su padre Isidro y la sensibilidad emocional heredada de su madre Carmen.
Como entrenador ha dirigido equipos como Getafe, Benfica, Atlético de Madrid, Valencia o Sevilla, logrando incluso títulos como la Europa League en 2010 con el Atlético, aunque siempre enfatiza que su enfoque del fútbol, basado en el orden, la exigencia y el trabajo constante, proviene de la educación recibida en su familia.
Actualmente, al mando del Deportivo Alavés, Quique Sánchez Flores continúa siendo miembro de la familia Flores: del linaje artístico, de las giras nocturnas y largas jornadas en escena, pero también del campo de entrenamiento, del padre futbolista que le enseñó la importancia de la lucha y de un ADN que ha convertido el «trabajar mucho» en el verdadero significado de su identidad.

