«Mi mayor deseo es poder volver a mi país». Miles de personas que asistieron al acto en apoyo a María Corina Machado en Madrid unieron sus voces en un solo clamor que combina la nostalgia de un hogar con la urgencia política que vive Venezuela.

«¡Así es a la venezolana! La alegría de reunirse y celebrar», expresaba emocionada Maritza Robles mientras observaba la Puerta del Sol. Esta mujer, que reside en Madrid desde hace dos años, había seguido durante los últimos dos días a María Corina Machado por toda la ciudad. Horas antes de que la líder venezolano ingresara a la plaza, que lucía iluminada con un filtro amarillo, azul y rojo, el ambiente ya estaba cargado de expectativa.
En pocas horas, ese sitio se transformó en el punto de partida de la diáspora venezolana. Florinda Hernández, quien viajó desde Santander exclusivamente para esta ocasión, sostenía con firmeza su bandera. Después de cuatro años en España, solo tiene un pensamiento: «Mi mayor ilusión es poder regresar a mi país». Al igual que ella, miles de voces se fundieron en un clamor que entrelazaba la añoranza del hogar con la urgencia política de Venezuela.
María Corina «debe regresar cuanto antes y coordinarse con la política de Trump y Marco Rubio«, afirmó Óscar Vallejo, quien emigró a Madrid en 2004. El debate sobre los próximos pasos de Machado fue tema recurrente en todos los rincones de la plaza.
Pese al entusiasmo, muchos compatriotas manifestaron temor por la integridad física de la líder opositora si regresa a su país natal. Yelitza Rodríguez y Fernando Rivas, amigos con siete y dos años de residencia en España respectivamente, comentaban con cautela: «Lo fundamental es que, si regresa, no la encarcelen». Para ellos, la vuelta no puede ser un acto impulsivo o inmediato: «Depende de las negociaciones y de la transición. Urge realizar elecciones libres y genuinas».
En esta misma línea preventiva se sitúan Alejandra Rodríguez y Luis Prato, quienes después de 12 años en España, priorizan la seguridad de Machado: «Que vuelva donde esté garantizada su protección». Para ellos, Machado representa la «figura de la mujer venezolana fuerte».

El «factor Delcy»
Para muchos asistentes, el cambio verdadero no depende solo de quién regrese, sino también de quién desaparezca. Soler Inés Romero, exmilitar que escapó de la represión, fue enfática en que no cree en soluciones rápidas. En su opinión, la vía debe ser institucional: «Es un proceso, no ocurrirá de un día para otro. El primer paso es que Delcy se vaya para que pueda haber votaciones libres». Esta opinión la comparte Gabriel Ramírez, residente en Vallecas: «Estamos a la espera de una transición que culmine con elecciones libres».
Sobre el tiempo para ver las urnas, las opiniones varían. Gabriel cree que los procesos institucionales llevan tiempo: «Calculo que habrá que esperar un año para las elecciones». En contraste, Gerald Rodríguez asegura que no queda tiempo que perder: «El regreso debe ser pronto, lo más rápido posible».
Volver a casa
A pesar de los años viviendo fuera, el sentido de pertenencia permanece más fuerte que nunca. Natasha Bolaños, con 23 años en España, siente que ha llegado un giro definitivo: «Amo España, pero tengo 60 años y pienso en mi vejez. Es momento de regresar». Tras la muerte de su esposo, Natasha está sola y desea retirarse en su país, convencida de que «hay un antes y un después del 3 de enero».
Esta urgencia es compartida por Joselin Sequera, quien reside en la zona de Barajas: «Este es el momento para volver, para mantener la esperanza viva». Joselin también resalta la relevancia histórica de la líder, considerando que «tener a una mujer venezolana con un Premio Nobel de la Paz puede ser algo irrepetible».
En medio del entusiasmo, también hubo espacio para la inquietud de los jóvenes venezolanos presentes en este día histórico. La adolescente Indra Febles, que lleva nueve años fuera de Venezuela, asegura que la vuelta de María Corina Machado «no generará cambios, ojalá así fuera, pero ella debe cuidarse y mantenerse alejada».
El contraste político
La actuación del Gobierno de España fue uno de los aspectos más comentados durante la tarde. La mayoría elogió la recepción brindada por la presidenta de la Comunidad de Madrid frente a la «indiferencia» mostrada por Moncloa. «Si Pedro Sánchez no se reúne con ella es porque sabe que le sacaría a la luz sus errores. Que los españoles entiendan la realidad», exclamó Florinda Hernández.
La incomprensión frente a la postura del Ejecutivo central fue generalizada. Alejandra Rodríguez cuestionaba: «¿Cómo puede Sánchez mostrar indiferencia hacia alguien con un premio Nobel de la Paz?», mientras que Soler Inés calificaba al presidente como «cobarde». Para muchos, como Carelis Martínez, la actitud de Sánchez y Zapatero resulta imperdonable: «Sánchez nunca fue solidario y jamás reconoció a Edmundo tras las elecciones».
Hoy, la Puerta del Sol no representó solo a Madrid, sino que fue un pedazo de Venezuela en el exilio, un mosaico de historias que, entre miedo y esperanza, coinciden en un anhelo común: que este encuentro sea el ensayo para un regreso definitivo.

