María Corina expone a la izquierda radical americana de Lula y Petro, invitados por Sánchez en Barcelona

Lula da Silva y Gustavo Petro cumplieron las expectativas de sus seguidores en su primer día en España, que se convirtió en un punto clave del conflicto geopolítico vigente en las Américas. «Venezuela es destino de los venezolanos, debemos respetar la voluntad de que Venezuela gestione su propio futuro», repitió como si fuera un credo el presidente brasileño, de 80 años, quien en octubre competirá en sus séptimas elecciones presidenciales.
Prácticamente el mismo discurso reiterado durante años para sostener su alianza con la revolución bolivariana, aliada cercana desde hace décadas. «Si ella (Delcy Rodríguez) decide convocar elecciones o no, eso es un asunto de ella, su partido y el pueblo venezolano», afirmó Lula, como si fuera un capricho personal de la presidenta a cargo del gobierno de facto, respaldada por Washington.
Para Lula, Delcy «ocupa legítimamente el poder porque el presidente cayó, ella era vicepresidenta y asumió», explicó con poca precisión el veterano dirigente latinoamericano. La Constitución venezolana establece que ante la ausencia del presidente es el vicepresidente quien lo reemplaza temporalmente por tres meses, con posibilidad de extenderse otros tres meses el mandato interino. Terminado este plazo, tiene un mes para llamar a elecciones. Todo ello obviando que la vicepresidencia, designada y no elegida por voto, es resultado de la usurpación del poder liderada por Nicolás Maduro en 2024, quien aplicó el mayor fraude en la historia electoral de América Latina para conservar el Palacio de Miraflores mediante sangre y violencia.
«En Venezuela, el pueblo tiene un miedo profundo a que regrese (María) Corina«, sostuvo por su parte el presidente colombiano en una entrevista con RTVE. Considerado, en dura competencia con Donald Trump, como uno de los grandes generadores continentales de fakes informativos, Petro adoptó sin reparos la narrativa chavista y sus aliados, que carece de fundamento real. Hace menos de dos años, la oposición democrática, liderada por Machado y con Edmundo GonzálezUrrutia como representante, alcanzó siete millones de votos frente a tres millones de Maduro. Actualmente, la proporción es similar, aunque se incrementaría considerablemente si se contabilizara la diáspora de nueve millones de venezolanos.
De acuerdo con la más reciente encuesta de Atlas&Bloomberg, la aprobación de Machado se sitúa en un 53%, superando al sorprendente Trump (48%) y a Delcy (27%).
«Nosotros compartimos ese mismo temor si el pueblo colombiano opta por la derecha, porque esas derechas no son democráticas», balbuceó el mandatario colombiano, cuyo candidato, el senador Iván Cepeda, aparece como favorito para la primera vuelta electoral que se celebrará el próximo mes en Colombia.
En otro de sus movimientos políticos, Petro propuso un gobierno de consenso que dure hasta dos años. El presidente visitará Caracas la próxima semana tras la frustrada cumbre de marzo, cuando la presidenta encargada, «por falta de valentía», no asistió al encuentro en Cúcuta. «Ella tiene miedo, no comprendo por qué», añadió Petro, quien sostuvo varias reuniones en la cumbre con Nicolás Maduro, a quien respaldó férreamente hasta el pasado tres de enero, fecha en que fue detenido por el comando Delta Force en su residencia de Fuerte Tiuna, Caracas.
Los presidentes de América, junto a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, son los invitados principales de Pedro Sánchez a la IV Reunión en Defensa de la Democracia, a pesar de los fuertes vínculos que los tres mantienen con las dictaduras latinoamericanas.
«La causa democrática admite algunos desvíos, pero llegamos al 3 de enero por la pasividad de Lula y Petro, quienes pudieron actuar luego del fraude electoral. Su inacción y la de otros líderes, especialmente ellos, condujo a la salida inevitable. Creen que exigiendo democracia (de forma sui generis) complican a Trump y restringen el espacio de la derecha. Eso, junto con lo que ocurre en EEUU, donde el número dos del Departamento de Estado aseguró que se avanza hacia una democracia pese a no fijarse fechas. Las presiones no solo afectan a la sociedad venezolana, también llegan a la administración Trump», explicó a EL MUNDO Carmen Beatriz Fernández, consultora y experta en cyberpolítica.
Mientras los presidentes de izquierda desperdiciaban otra ocasión para alinearse con los demócratas venezolanos, Machado comenzó a sentir el calor de los venezolanos residentes en Madrid. Apoyada por las autoridades madrileñas y el PP, la Premio Nobel de la Paz volvió a dejar claro que uno de los principales protagonistas del encuentro gubernamental, José Luis Rodríguez Zapatero, no actúa como mediador entre revolución y oposición. «Nunca he hablado con el señor Rodríguez Zapatero. Desconozco el contenido (de sus viajes a Caracas), pero puedo asegurar que no fueron en favor de la transición democrática en Venezuela», afirmó Machado en Antena 3.
La líder opositora tiene programado reunirse este sábado, horas antes de la manifestación en Sol, con representantes venezolanos de 14 partidos, la mayoría integrantes de la Plataforma Unitaria que ella dirige. El espectro ideológico de la oposición democrática desmiente categóricamente las acusaciones de ser una organización de ultraderecha.
Junto a Machado estarán integrantes de su partido, Vente Venezuela (liberal conservador), así como los representantes de Acción Democrática (socialdemócrata, miembro de la Internacional Socialista), Primero Justicia (moderado), Voluntad Popular (centrista, observador en la Internacional Socialista), La Causa R (democracia popular), Copei (democristiano) y Encuentro Ciudadano (centroderecha), entre otros.

