Brinda respaldo a su «aliada» italiana tras las críticas formuladas por el estadounidense, del que se distancia tal como hicieron previamente otras formaciones de la derecha dura europea

Mientras que en 2025 el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca impulsó la formación de un frente trumpista a nivel global, 2026 está siendo el año en que esta unidad se fractura. Las recientes acciones del presidente estadounidense, que se aproximan o rompen las normas del Derecho internacional, han provocado que aquellos que el año anterior se perfilaban como sus aliados en Europa tomen distancias. Algunos, como la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, lo hicieron tras la intervención en Venezuela que culminó en la detención de Nicolás Maduro, o al criticar las amenazas de la Casa Blanca contra la soberanía de Groenlandia. Por su parte, la primera ministra italiana Giorgia Meloni, alzó la voz contra Trump después del ataque a Irán. En paralelo, Vox se mantuvo al margen de esas críticas hacia el estadounidense, evitando posicionarse o incluso pronunciarse en los temas más delicados. Esto cambió recientemente. Ayer, la portavoz parlamentaria de Vox, Pepa Millán, defendió a Meloni luego de las críticas de Trump y afirmó que algunas posturas del presidente estadounidense resultan «poco comprensibles».
«Pensaba que tenía coraje, me equivoqué», expresó el dirigente republicano sobre la primera ministra italiana en una entrevista concedida a Corriere della Sera, tras que Meloni cuestionara ciertas acciones de Trump en la guerra de Irán y sus críticas al Papa —Trump criticó a León XIV por su llamado a la paz—. En respuesta, Millán defendió ayer a su «aliada» Meloni como «una de las políticas más valientes que existen» y sostuvo que la tarea del Pontífice no es «someterse a ningún político». Añadió que «los políticos tampoco tienen que controlarles a ellos», según la portavoz de Vox.
Pepa Millán respalda a Meloni y valora las acciones de Trump: "Son poco comprensibles"
De este modo, Millán mostró un distanciamiento explícito respecto a Trump, tras manifestaciones previas en Vox que ya apuntaban a ciertas diferencias con las medidas del estadounidense. La propia Millán aclaró en rueda de prensa que «la misión del Papa no consiste en someterse al escrutinio de ningún político» y su colega de bancada José María Figaredo comentó sobre las críticas de Trump al Pontífice que el estadounidense «intentó ser gracioso y se excedió». Además, acerca del conflicto en Irán, Millán llamó a la comunidad internacional a «trabajar para asegurar una solución diplomática lo antes posible» con el fin de «evitar la muerte de numerosos inocentes».
El último movimiento de Vox, tomando distancia de Trump y apoyando a Meloni en el enfrentamiento abierto entre ambos, ocurre en un momento estratégico. Con el mundo enfrentando tiempos de incertidumbre a causa de las decisiones de la Casa Blanca, y tras la derrota de Viktor Orban en las elecciones recientes, el partido de Santiago Abascal fortalece su alianza con la primera ministra italiana, de cuyo grupo europeo salió en 2024 para respaldar al líder húngaro. Desde el interior de la formación española siempre han sostenido que la relación con Meloni se mantenía pese a la ruptura parlamentaria en Bruselas —Abascal se ha reunido en privado con ella en varias ocasiones desde entonces—. Ahora, Vox reafirma su alianza con la italiana tras la disminución del poder institucional de su grupo europeo, Patriots, tras la caída de Orban.
Así, con la intención de cerrar filas con Meloni, el partido de Abascal se ha desligado de Trump, sumándose en este sentido a una postura más crítica que ya venían mostrando otros partidos de la derecha dura europea. Sin embargo, Vox lo hace con varios meses de retraso respecto a sus pares, quienes ya reaccionaron contra el estadounidense frente a algunas de sus acciones previas.
El primer incidente significante fue la intervención en Venezuela que resultó en la captura de Maduro. Le Pen, socia de Abascal y compañera de grupo en Europa, afirmó al respecto: «La soberanía de los Estados nunca es negociable […]. Es inviolable y sagrada. Renunciar hoy a este principio por Venezuela, o cualquier Estado, implicaría aceptar mañana nuestra propia dependencia». Por el contrario, Vox respaldó la acción de Trump: «Ya me dirá usted qué soberanía nacional había en Venezuela», declaró su portavoz, José Antonio Fúster. Desde Vox reclamaron la celebración de «elecciones libres», pero sin entrar en confrontación con el estadounidense.
El siguiente episodio polémico protagonizado por el líder republicano, vinculado a sus amenazas sobre la soberanía de Groenlandia, tampoco generó rechazo explícito en las filas de Abascal. «No es nuestra competencia, nos declaramos incompetentes en este tema», afirmó Fúster, y otros dirigentes evitaron posicionarse. En cambio, el miembro de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, delfín de Le Pen, declaró: «Las amenazas de Donald Trump contra la soberanía de un Estado, especialmente uno europeo, son inaceptables». De igual forma, en la AfD alemana surgieron voces críticas hacia el presidente estadounidense por esta cuestión.
Meloni también manifestó cierto reproche hacia Trump tras su amenaza sobre Groenlandia, aunque el conflicto más intenso entre la italiana y el republicano se produjo después del ataque conjunto de EEUU e Israel contra Irán. La primera ministra aseguró que la operación está «fuera» del Derecho internacional y dijo que Italia «no está en guerra ni desea involucrarse en ella». Además, el pasado martes anunció la suspensión del acuerdo de Defensa con Israel. Hasta las expresiones de Millán esta semana, Abascal se limitaba a expresar que veía «con gran esperanza» que el «régimen de los ayatolás pueda caer», mientras que Fúster declinó pronunciarse argumentando que su partido no ejerce el poder. De este modo, la discrepancia de Vox con Trump ha emergido recién ahora, varios meses después.

