Un lugar donde el agua y la naturaleza se mezclan para brindar una experiencia de descanso poco común en Europa. Este destino aragonés destaca por un elemento singular que lo posiciona como referente del turismo termal
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Aguas mineromedicinales, un extenso lago termal con temperatura estable durante todo el año hacen de este rincón aragonés una opción muy atractiva para quienes buscan descanso, bienestar y contacto con la naturaleza. En Alhama de Aragón, este modelo de alojamiento se ha consolidado como un importante atractivo para el turismo de salud, gracias a un entorno diseñado para desconectar y una oferta que combina tradición balnearia, hospedaje y experiencias de relajación.
Este destino es el Balneario Termas Pallarés, un complejo termal ubicado en una finca que abarca casi 70.000 metros cuadrados y reconocido por uno de sus principales atractivos: un lago termal natural de dos hectáreas, considerado entre los más grandes y valorados de Europa. Sus aguas emergen a 32 ºC, se renuevan cada 32 horas y mantienen una temperatura estable alrededor de los 28 ºC, lo que posibilita el baño en cualquier estación del año. Además, el complejo inició su última temporada el 27 de febrero, manteniendo la buena dinámica del año anterior y registrando una alta demanda tanto en termalismo social e Imserso como entre clientes particulares.
Un complejo termal con hoteles, circuito de aguas y acceso al lago
Termas Pallarés agrupa tres alojamientos hoteleros: Gran Hotel Cascada, Hotel Termas y Hotel Parque. El primero ofrece categoría superior dentro del recinto, mientras que el Hotel Termas dispone de 54 habitaciones diseñadas para generar un ambiente cálido y relajante. Por último, el Hotel Parque, con estilo clásico y categoría de tres estrellas, cuenta con 90 habitaciones dobles, muchas con vistas a los jardines. Independientemente del hotel elegido, los huéspedes pueden acceder libremente a las zonas deportivas, jardines y lago termal, incluso durante el día de salida, y existe la opción de disfrutar del lago sin hospedarse en el complejo.
Además del baño al aire libre, la oferta se complementa con una zona termal y variados tratamientos relacionados con las propiedades de sus aguas, declaradas de utilidad pública en 1860. Por su composición, estas aguas son recomendadas para aliviar problemas articulares, reducir la contractura muscular, favorecer la sedación y contribuir ante el estrés, la ansiedad o ciertas afecciones respiratorias y renales. Se añaden espacios como el Circuito Aquatherma, equipado con sillones, camas de hidromasaje, templarium, caldarium, frigidarium, cuellos de cisne, lluvia nebulizada y cascadas; además del Circuito Termaspá, diseñado para dos personas. Su ubicación facilita convertir la visita en una escapada más completa, ya que desde allí se pueden organizar excursiones y rutas a lugares cercanos como el Monasterio de Piedra, Calatayud, el yacimiento de Bílbilis o el entorno del río Mesa.
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