El mediocampista del Real Madrid, en el centro de la atención tras su expulsión en Múnich, posee junto a su hermano varios establecimientos, incluyendo uno en Rennes.
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Eduardo Camavinga, con 23 años, no solo busca afianzarse en el centro del campo del Real Madrid; desde hace tiempo también desarrolla una carrera paralela como empresario relacionado con el comercio local.
El futbolista francés internacional decidió aprovechar su notoriedad mediática para crear una pequeña red de negocios estrechamente vinculados a su imagen: barberías, moda urbana y cultura sneaker, con Madrid y Rennes como puntos neurálgicos.
Su iniciativa más visible es The Camavinga House, situada en el corazón de Chamberí, uno de los barrios más tradicionales y concurridos de la capital. El local, ubicado en una zona con gran afluencia peatonal, funciona como un espacio que combina barbería y estilo de vida.
En este lugar se integran la sección para cortes de pelo, afeitado y cuidado masculino con un área dedicada a las zapatillas deportivas, una de las pasiones del jugador desde su adolescencia.
Además, su hermano Sebastiao está involucrado en el negocio, desempeñándose como barbero principal y pieza fundamental en la administración diaria.
Lejos de limitarse a un solo establecimiento de autor, Camavinga decidió expandir la marca. En la Comunidad de Madrid ya dispone de otra peluquería The Camavinga House en Arroyomolinos, que traslada el mismo concepto a un público más periférico, menos céntrico pero igualmente atento a las tendencias en estética y moda urbana.
Esta segunda apertura confirma que no se trata de una iniciativa temporal, sino de un esfuerzo por consolidar una pequeña cadena vinculada a su nombre.
Camavinga intenta arrebatar el balón a Olise
El proyecto también ha cruzado fronteras con otro local en Rennes, la ciudad donde el futbolista se dio a conocer antes de unirse al Real Madrid.
En ese lugar, The Camavinga House funciona como un homenaje a sus raíces y una manera de mantener el vínculo emocional y comercial con la ciudad que lo lanzó al escenario europeo. La expansión hacia Francia indica un modelo con posibilidades de crecimiento si la marca se afianza entre los seguidores más jóvenes.
Las cifras exactas de inversión permanecen ocultas. Ninguna de las fuentes disponibles revela cuánto ha destinado Camavinga a estos establecimientos, ni el coste de los locales ni el capital total invertido en este emprendimiento.
Lo cierto es que el jugador ha acumulado un patrimonio considerable desde su llegada al Real Madrid, con propiedades y bienes de lujo, al mismo tiempo que organiza sus ingresos mediante sociedades y colaboraciones con marcas importantes.
The Camavinga House se enmarca, precisamente, en una estrategia de diversificación: aprovechar sus años de mayor impacto deportivo para crear negocios propios que puedan continuar más allá de su carrera profesional.
Barbería, moda y sneakers han devenido en la identidad de una marca que refleja en su negocio la misma imagen que proyecta en redes sociales: juvenil, urbana y muy atenta al detalle estético.
Mientras se discute su futuro en el fútbol tras una temporada llena de altibajos, Camavinga ya comienza a delinear su vida fuera del campo. Y lo está haciendo, curiosamente, desde el mostrador de una barbería de barrio, no desde una torre financiera.

