Satélites para monitoreo climático terrestre identifican variaciones atmosféricas en otro planeta

Unos satélites diseñados para vigilar el clima terrestre acaban de detectar cambios en otro planeta

A lo largo de los años se han lanzado al espacio cientos de satélites dedicados a diferentes funciones, siendo los meteorológicos entre los más numerosos que orbitan alrededor de la Tierra.

Estos dispositivos tienen el propósito de vigilar la formación de huracanes, registrar la temperatura de los océanos y anticipar el comportamiento de nuestra atmósfera para alertar sobre desastres naturales. Sin embargo, recientes investigaciones han revelado que estos satélites han estado realizando una doble función al observar y captar las variaciones climáticas en Venus.

El estudio, liderado por científicos japoneses, comprobó que los satélites de la serie Himawari, gestionados por la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), han conseguido recolectar información esencial sobre la atmósfera venusiana.

Lo más impactante en este hallazgo es que estos satélites no fueron creados para monitorear varios planetas simultáneamente, ya que su campo de visión se centra de forma constante en el disco terrestre desde miles de kilómetros de altitud.

No obstante, debido a la disposición del sistema solar y la posición de la Tierra en su órbita, Venus aparece de manera periódica en el límite del campo visual de estos satélites mientras se mueve. Venus ha sido considerado tradicionalmente como el «gemelo» de la Tierra por su tamaño similar, aunque su clima es completamente diferente. Cuenta con una atmósfera densa y tóxica, compuesta mayormente de dióxido de carbono.

A lo largo de la historia, las oportunidades para estudiar este clima han sido escasas dada la complejidad y el elevado costo de las misiones espaciales. Pero gracias a los sensores infrarrojos de estos satélites, los investigadores han podido registrar las fluctuaciones de temperatura en las nubes de Venus durante un período prolongado, detectando cambios que antes eran imperceptibles debido a la falta de continuidad en las misiones espaciales.

Este avance representa un logro significativo dentro de la ciencia espacial por su eficacia, pues sin enviar cohetes o destinar cientos de millones a una misión específica, la comunidad científica ha descubierto una forma asequible y constante de monitoreo climático a largo plazo.

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