Los 19 acuerdos de Pekín transformarán a España en un puente estratégico de China en Europa, incluyendo diplomacia, formación conjunta y proyectos arqueológicos

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, reunido este miércoles en Pekín con un grupo de empresas españolas y chinas. Las claves

España y China han sellado 19 acuerdos que posicionan a España como plataforma clave para la proyección china dentro de la Unión Europea.

Los pactos contemplan instrumentos diplomáticos, económicos, académicos y culturales, destacando la creación de un nuevo canal de diálogo estratégico entre ambos gobiernos.

Se firmaron memorandos en sectores esenciales como cadenas de suministro, inversiones sostenibles, exportaciones, agroalimentación y cooperación universitaria y cultural.

El detalle de muchos acuerdos permanece poco claro, mientras el Gobierno asegura que pretenden equilibrar una relación comercial aún muy desigual.

La visita de Pedro Sánchez a Pekín no se limitó a la tradicional fotografía con Xi Jinping. Se concretó un conjunto de 19 acuerdos que, una vez implementados, sitúan a España como una plataforma estratégica para la proyección de China en la Unión Europea.

El Ejecutivo presenta este bloque de acuerdos como una estrategia para «equilibrar» una relación económica «todavía muy asimétrica». Sin embargo, en la práctica, se configura un complejo entramado de mecanismos diplomáticos, económicos, académicos y culturales que anclan a España en la órbita de Pekín en múltiples ámbitos.

En teoría, Madrid aporta estabilidad política, acceso al mercado europeo y una economía abierta. A cambio, China debería facilitar inversión, mercado y un «diálogo estratégico» que eleva la posición de España dentro de la estructura comunitaria más allá de su peso habitual.

Por ahora, sin embargo, el contenido de estos 19 instrumentos continúa envuelto en la opacidad. Moncloa se limita a una breve comunicación que enumera tres memorandos económicos y menciona brevemente los demás acuerdos, sin revelar detalles concretos ni aclarar su rango jurídico o si serán publicados en el BOE.

Más información se encuentra en sitios sectoriales, como los especializados en agroalimentación, que desglosan algunos protocolos fitosanitarios firmados por Agricultura. A pesar de ello, la información oficial sigue siendo fragmentaria y obliga a reconstruir el panorama a partir de piezas dispersas.

Esta falta de claridad contrasta con la supuesta ambición del paquete que Sánchez presenta como un avance cualitativo en la relación con Pekín. En resumen, tanto el Congreso como los socios europeos disponen hasta el momento sólo de titulares de prensa y declaraciones optimistas.

Mesa estable

El eje político‑diplomático principal es un nuevo Mecanismo de Diálogo Estratégico entre los ministerios de Exteriores, encabezados por José Manuel Albares y Wang Yi.

Según el Ministerio, este mecanismo buscará regular las cumbres de alto nivel, supervisar el Plan de Acción 2025‑2028 y «fortalecer» la Asociación Estratégica Integral en su vigésimo aniversario, firmada inicialmente por José Luis Rodríguez Zapatero, entonces presidente y actualmente figura clave en las relaciones con China.

Este canal establece una mesa permanente para tratar asuntos bilaterales, regionales —incluyendo la relación con la UE— y globales, tanto de seguridad como gobernanza internacional.

La narrativa se alinea con la iniciativa de Sánchez de «reformar el orden internacional» junto a Pekín, revitalizando el diálogo político con China en un momento en que Bruselas la define como «rival sistémico» y alerta sobre su «riesgo de interferencia».

Acuerdos económicos

Dentro de este marco político, Economía ha rubricado tres memorandos de entendimiento relevantes.

Uno fortalece las cadenas industriales y de suministro, otro impulsa proyectos de inversión sostenible y descarbonización, y el tercero facilita exportaciones españolas a través de la iniciativa Compartir el Gran Mercado. Exportar a China.

El objetivo principal es atraer inversión «de alto valor añadido». Algo que hasta ahora no se ha logrado, incluyendo aspectos como la transferencia tecnológica, la formación especializada y una mayor generación de empleo local en España.

Para alcanzar estos fines se establece un mecanismo conjunto que identifique sectores clave, coordine misiones comerciales y potencie la visibilidad del producto español en ferias y plataformas chinas.

En el ámbito agroalimentario, Agricultura ha formalizado seis acuerdos que abren o amplían el acceso a productos españoles en el mercado chino.

Estos incluyen protocolos de sanidad animal, autorizaciones fitosanitarias para exportar pistacho e higo seco, dos acuerdos relacionados con el sector porcino y otro para el uso de proteínas animales como fertilizante, además de un memorando sobre indicaciones geográficas protegidas.

Este conjunto facilita que más empresas españolas de productos elaborados térmicos ingresen en China y refuerza el reconocimiento de sus denominaciones de origen. Son rubros en los que España ya compite con éxito y que China también emplea como instrumento de influencia en el ámbito europeo.

Ciencia, transporte y cultura

El área de ciencia, transporte y cultura ejemplifica mejor la idea de España como plataforma. Se firmó un memorando para cooperación en transporte sostenible e infraestructuras, vinculado a la movilidad verde y la conectividad que Pekín pretende proyectar hacia Europa.

Simultáneamente, se anuncian iniciativas para la creación de campus universitarios conjuntos, proyectos entre el Museo Arqueológico Nacional y el Museo Nacional de China, así como cooperación en gestión forestal y biodiversidad.

El Plan de Acción incluye además intercambios en educación, deportes y turismo, convirtiendo a las universidades y a la cultura en un puente abierto, que facilita la nueva relación.

En total, el Gobierno menciona 19 acuerdos entre económicos, sectoriales y políticos, de los cuales aproximadamente diez tienen un enfoque estrictamente económico‑comercial.

Sánchez subraya que estos servirán para «equilibrar» una balanza muy desfavorable para España, aunque esta promesa ya fue anunciada hace un año y desde entonces el déficit comercial en favor de Pekín solamente ha aumentado.

El propósito es insistir en el incremento de exportaciones y en captar inversión china en sectores avanzados, con mayor participación de empresas locales y, en todo caso, la consolidación de una estructura política estable similar a la que mantienen Francia o Alemania con Pekín.

El desafío radica en que esta orientación ocurre simultáneamente al distanciamiento explícito de Washington y a tensiones con varios socios europeos por la agenda de derechos humanos y seguridad.

España se presenta como un socio fiable para China dentro de la UE justo cuando Bruselas busca minimizar sus vulnerabilidades frente a la potencia asiática.

Estos 19 pactos de Pekín sirven más como base para una plataforma europea favorable a China, sobre la cual Moncloa tendrá que ofrecer explicaciones: qué se ha firmado, qué controles habrá y a qué coste en términos de equilibrios dentro de la UE y la relación transatlántica.

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