Vox acelera las negociaciones con el PP tras la crisis en Hungría, aunque mantiene firme su postura ideológica

En Extremadura las negociaciones están más avanzadas que en otros lugares, aunque persisten algunos «matices» que los negociadores no han conseguido resolver por completo.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en Madrid.

Tanto en el PP como en Vox se dan por firmados los pactos autonómicos en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Sin embargo, ¿por qué no se concretan? ¿Cuál es la causa de los escasos avances en Aragón y Castilla y León? ¿Por qué se prolongan las negociaciones? Y, sobre todo, ¿por qué no aumentan las reuniones? Extremadura es la región donde las conversaciones están más desarrolladas, aunque subsisten «matices» que no se lograron zanjar tras seis horas de diálogo el pasado viernes. Especialmente, en cuestiones de carácter ideológico. Durante el fin de semana, integrantes de la Junta de Extremadura continuaron elaborando informes relativos a los asuntos donde Vox mantiene su postura inflexible. «Todavía hay intercambio de documentos», informan a este medio fuentes con conocimiento del estado de las charlas.

Considerando que el plazo para designar presidenta en Extremadura finaliza el 4 de mayo, ¿está próximo el acuerdo? «Depende de Vox, que no tiene prisa», concluyen desde el PP. «Depende de sus prioridades internas: podrían retrasarlo por el caso de Hungría o, por el contrario, acelerarlo para desviar la atención», añaden, aludiendo al revés sufrido por el principal aliado europeo de Santiago Abascal, Víktor Orban. «Nos parece aceptable, aunque esto debería haberse cerrado hace tiempo, desde que Abascal aseguró [el 16 de marzo] que entrarían en los tres gobiernos», comentan en el equipo de Alberto Núñez Feijóo.

Vox también mantiene una visión optimista, aunque reconocen en privado que subsisten algunos puntos conflictivos. Voceros cercanos a los negociadores de esta formación aseguran que «la cuestión presupuestaria les está costando trabajo». Es decir, que el pacto en Extremadura incluya un acuerdo para asegurar la estabilidad presupuestaria durante la legislatura. Eso implicaría la aprobación de los presupuestos regionales, al menos los correspondientes a 2026 y 2027, para iniciar.

El secretario general de Vox, Ignacio Garriga.

«El Presupuesto es una prioridad», afirmó María Guardiola cuando le consultaron si constituye una línea roja en la negociación. «Será la herramienta que permitirá impulsar las políticas de crecimiento», detalló. Fuentes de su equipo confirman que esta petición está «en la mesa», aunque «no supone un obstáculo», ya que remiten al «comunicado conjunto» realizado el día 10 por populares y Vox.

Jorge Azcón (presidente en funciones de Aragón) también demanda un acuerdo presupuestario para toda la legislatura, y Alfonso Fernández Mañueco, vencedor en las elecciones de Castilla y León, solicita al menos dos presupuestos. El equipo de Feijóo respalda firmemente la vinculación entre los acuerdos de gobierno y la aprobación presupuestaria: «Tiene total sentido que María y Jorge busquen una investidura acompañada de cuentas», señalan desde Génova, «ya que [los cargos de Vox] abandonaron los gobiernos y tienen esa experiencia negativa», añaden, en relación a la orden del equipo de Bambú en 2024 para salir de todas las coaliciones.

«Guardiola intenta ligar presupuestariamente a Vox, y ellos perciben que llevan la mano ganadora y que ella deberá aceptar medidas desfavorables y ceder», añade otra fuente del PP con conocimiento de las negociaciones, sin precisar si este punto ya fue discutido. «Desde el PP de Extremadura no filtran nada para evitar que salga información de las negociaciones», explica.

El secretismo es alto porque nadie desea que una «filtración» malinterpretada arruine el pacto. «Vox solicita una proporción justa de consejerías, pero en asuntos ideológicos no ceden ni un centímetro, hasta donde sabemos. Temas como igualdad, violencia de género, o la eliminación de subvenciones a ONG», indican las fuentes, aunque consideran que el acuerdo es viable y próximo.

Desde el PP admiten la existencia de «matices» que han frenado el avance, pero se muestran optimistas y creen que las negociaciones avanzan de forma positiva. «Matices en asuntos ideológicos, pero fue una reunión productiva. Se trabajó con concreción y buscando redactar medidas ya», explican. «Extremadura está más adelantada que Aragón; el viernes se lograron avances significativos y el riesgo de repetición electoral que mencionó Abascal en febrero parece disiparse. Luego, Abascal aseguró el 16 de marzo que entrarían en los tres gobiernos, lo que implica tres investiduras. Solo queda elegir el momento, sin entrar en las motivaciones de Vox para escoger la fecha», detallan fuentes de Génova. «El viernes estuvieron juntos casi seis horas. Pero lo que en ocasiones parece una cosa, en otras es diferente: hace seis días decían que no entrarían en la Mesa de las Cortes de Castilla y León, y finalmente lo hicieron».

Y accedieron gracias a un pacto con Mañueco. Los diputados de Abascal, encabezados en esta comunidad por Carlos Pollán, respaldarán a Francisco Vázquez, candidato del PP para presidir las Cortes, y a cambio los populares otorgarán sus votos para nombrar vicepresidente primero de la cámara a un representante de Vox. Además, PP y Vox ocuparán cada uno una secretaría.

«Se trata de un pacto sólido y duradero en las Cortes como paso previo a la formación de un Ejecutivo autonómico eficaz y útil para todos», destacan ambas formaciones de derecha en el comunicado conjunto emitido este lunes para anunciar el acuerdo alcanzado.

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