El organismo público considera que todavía es muy pronto para sentenciar que el fenómeno será muy “fuerte”

El Niño y sus posibles efectos están siendo observados de cerca. Los expertos en meteorología ya analizan cuándo podría manifestarse. La probabilidad de que este fenómeno se presente a partir del verano ha crecido según los recientes estudios climáticos, tal como informó la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Aunque los modelos anticipan esta transición desde la fase neutra actual del ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), la Aemet ha subrayado la gran incertidumbre que persiste respecto a sus posibles impactos tanto a nivel global como en España. Pero, ¿qué implica exactamente El Niño? En su perfil de X, el organismo resume que se trata de un fenómeno en el cual “las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial experimentan un calentamiento superior al habitual debido al debilitamiento de los vientos alisios. Al transmitirse a la atmósfera, el fenómeno modifica los patrones habituales”.
Desde una perspectiva meteorológica, El Niño constituye una de las dos fases del ciclo ENSO y ocurre cuando los vientos alisios se debilitan, lo que permite que la superficie del Pacífico ecuatorial se eleve térmicamente más de lo habitual. Según la Aemet, si se desencadena un episodio muy intenso, se podrían superar los 2 ºC de aumento en una región específica del océano, conocido como “súper niño”. Sin embargo, la Aemet afirma que “aún es prematuro asegurar que este evento de El Niño muy fuerte se producirá”. De momento, indican, “la probabilidad es baja y marzo-abril son meses en los que las predicciones no resultan tan confiables como lo serán desde mayo en adelante.”
Según los modelos de pronóstico del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (IIFEN) citados por la Aemet, existe aproximadamente un 60 % de probabilidad de que El Niño se manifieste a comienzos del verano, y entre un 20 y un 25 % de que el fenómeno alcance una intensidad muy alta en otoño. El Niño se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial, lo cual puede ocasionar alteraciones climáticas en todo el mundo.
Qué consecuencias tendría el fenómeno de El Niño
Para la Aemet, aún resulta prematuro confirmar la llegada de un “súper niño” o anticipar con certeza sus posibles efectos específicos. El organismo recordó que El Niño puede provocar tanto sequías como inundaciones, dependiendo de la zona, además de ocasionar un aumento generalizado de las temperaturas medias globales de algunas décimas de grado. Este incremento se suma al calentamiento provocado por la acción humana, ya cuantificado en 1,4 ºC desde mediados del siglo XIX.
En cuanto al impacto potencial en España, la Aemet ha enfatizado que no existe una correlación directa entre la presencia de El Niño y cambios meteorológicos en la península Ibérica. De hecho, insisten en que “lo más probable es que El Niño apenas influya, dado que estará en una fase inicial y, como se ha señalado, nuestro clima está condicionado por numerosos otros factores”.
La Aemet también ha desmentido la idea de que El Niño determine de forma clara un verano especialmente caluroso en España. Según indicó el organismo, los dos veranos más calurosos registrados —2022 y 2025— ocurrieron sin la presencia del fenómeno, lo que sugiere la participación de otros factores como la intensificación de los patrones subtropicales.
“Es probable que a partir del verano se desarrolle un fenómeno de El Niño, pero aún es temprano para hablar de un ‘súper Niño’, y todavía es complejo conocer las consecuencias que podría tener a nivel global. Tampoco es posible asegurar si el verano en España será más cálido de lo habitual, aunque los pronósticos apuntan en esa dirección. En cualquier caso, la influencia de El Niño en ello será, probablemente, limitada”, concluye el organismo público.

