El entrenador salmantino no considera que remontar ante el Bayern sea un milagro y prepara un once inicial con, al menos, tres modificaciones respecto al duelo de ida.
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El Real Madrid llega a Múnich con pocas opciones y la historia como respaldo. El resultado 1-2 sufrido en el Bernabéu hace ocho días no eliminó las esperanzas blancas, aunque sí redujo el margen de error al mínimo.
Esta noche, en el bullicioso y hostil Allianz Arena, Álvaro Arbeloa intentará superar tácticamente a Vincent Kompany con un planteamiento renovado que incorpora cambios importantes respecto al partido de ida.
Entre las novedades se prevé la inclusión en el once de Jude Bellingham, la participación de Ferland Mendy como lateral izquierdo para contrarrestar a Michael Olise, y el retorno de Éder Militao en el centro de la defensa.
Los datos de la derrota en casa fueron reveladores y dolorosos. El Real Madrid solo corrió 101,9 kilómetros frente a los 110,9 del Bayern, una diferencia de nueve kilómetros que trasciende la simple estadística. Refleja a un equipo que no dominó el encuentro en la primera mitad y que no pudo igualar físicamente a un Bayern que impuso su superioridad en el campo.
El contraste con los octavos de final ante el Manchester City es notable: en aquellos dos partidos, el Madrid acumuló 113,7 y 114,5 kilómetros respectivamente, casi trece más que contra los bávaros. Fede Valverde fue el jugador blanco con mayor distancia recorrida: 10,05 kilómetros, aunque cinco rivales lo superaron individualmente, entre ellos Kimmich con 11 y Pavlović con 10,80.
Kimmich, durante el Real Madrid – Bayern Múnich
Los tantos de Luis Díaz al minuto 41 y Harry Kane al 46 generaron una ventaja que solo logró reducir el tardío gol de Kylian Mbappé en el minuto 74. Fue insuficiente y demasiado tardío. En la segunda parte, el Madrid mostró mejoría, creó oportunidades y vivió uno de esos instantes de épica que se reconocen con claridad. Pero en el Bernabéu no se concretó esa épica, solo quedó la sensación de una promesa pendiente.
La nueva pizarra
Arbeloa contó con ocho días para reconsiderar el once del Bernabéu, y los cambios son notables. La novedad más destacada se produce en el centro del campo: Jude Bellingham, que no salió de inicio en la ida —entró desde el banquillo—, ahora aparece como probable titular.
La ausencia por acumulación de tarjetas de Aurélien Tchouaméni libera una plaza en el mediocampo, apta para el internacional inglés, cuya inclusión aporta llegada, desequilibrio y capacidad de gol interior que faltaron ante el Bayern.
La alineación probable del Bayern Múnich contra el Real Madrid
La alineación probable del Real Madrid contra el Bayern Múnich
La cuestión que plantea el madridismo es si este cambio permite además reorganizar el centro del campo: con Valverde y Pitarch, quien mantiene su puesto en el once, Bellingham quedaría como mediapunta, aportando un enfoque creativo diferente al equipo. La incógnita pasa por si apostar por Güler —Camavinga debería ser suplente— o sumar en la banda derecha a Brahim Díaz.
La segunda novedad táctica es la más destacada: Ferland Mendy ocupará el lateral izquierdo como estrategia para frenar a Michael Olise. En la ida, el extremo franco-nigeriano del Bayern fue un constante problema para Álvaro Carreras. Su velocidad, regate y habilidad para combinar en espacios reducidos pusieron en jaque al lateral de La Fábrica durante gran parte del encuentro.
Kompany, responsable directo del fichaje de Olise procedente del Crystal Palace, manifiesta su admiración por el jugador: «Estoy convencido de que llegará a estar entre los mejores del mundo. Lleva destacando dieciocho meses y ya se vislumbra su futuro». Mendy, más fuerte físicamente y con mayor experiencia en el cuerpo a cuerpo, es la apuesta de Arbeloa para anular al extremo antes de que vuelva a generar peligro.
El tercer cambio corresponde a la inclusión de Éder Militao como titular, considerado por Arbeloa como el mejor defensa central del planeta: «Sobresale en el uno contra uno, es una fuerza en el juego aéreo, excelente en la salida de balón, con gran mentalidad, carácter y liderazgo». Junto al Rüdiger, el brasileño reforzará una defensa que en la ida —con Huijsen— mostró vulnerabilidades ante la potencia y movilidad ofensiva del Bayern.
Arbeloa cree
En rueda de prensa en el Allianz Arena este martes, Arbeloa se mostró tranquilo, seguro y, sobre todo, madridista. Rechazó hablar de milagros. «No creo que haya que hacer un milagro. Si ganamos el otro día, no fue ninguna locura. Su portero fue el mejor del partido y tenemos capacidad para lograrlo. Nadie que conozca al Madrid piensa que una victoria mañana sería un milagro».
Esta frase, que ya circula por las redes sociales del entorno blanco, resume la filosofía del técnico salmantino: evitar la dramatización y no exagerar lo que está al alcance.
El entrenador fue aún más allá al hablar del compromiso del grupo: «Si hay un equipo que cree en la remontada, somos nosotros. Mañana contaremos con jugadores que no estuvieron en la ida; nadie conoce el resultado, pero regresaremos defendiendo nuestro escudo».
Álvaro Arbeloa, en el entrenamiento del Real Madrid en el Allianz Arena
Remató con el único lema que el madridismo considera suyo: «La historia del Madrid se ha construido sobre lo imposible. Estamos dispuestos a luchar para engrandecer la historia del club y a revertir la eliminatoria fuera de casa».
Con respecto a la ausencia de Tchouaméni, Arbeloa fue concreto: «Tenemos muchas alternativas: Camavinga, Thiago o Valverde. Me siento sereno. Sé cuál será el once y eso me da seguridad; también quiénes estarán en el banquillo. Estoy confiado y me siento afortunado».
Bellingham: «Es todo o nada»
Junto a Arbeloa habló Bellingham, quien evitó florituras para reflejar el ánimo del vestuario. Sus palabras fueron claras y directas, propias de quien sabe que esta noche puede ser su última oportunidad en la temporada si el Madrid no reacciona: «Esto es una final. Queremos competir y ganar la Champions. Vamos a entregarlo todo».
El inglés añadió que, dado el momento del equipo —fuera de la Copa y con poca distancia con el Barça en la Liga—, el Allianz se convierte en el único escenario para redimirse esta temporada: «Es un partido crucial considerando nuestra posición en la Liga. Además, estamos fuera de la Copa. Es como una final absoluta. Es todo o nada. Esa es nuestra mentalidad y no vamos a escondernos. Queremos creer porque no tendremos más oportunidades».
Kompany desmonta la leyenda
Al otro lado, Vincent Kompany habló horas antes. El técnico belga reconoció el talento blanco: «Sus últimos resultados no muestran la calidad del equipo, que sigue siendo uno de los mejores de Europa», pero se negó a rendirse ante la fama histórica del club.
Al preguntarle sobre la leyenda del Madrid en la Champions, Kompany la relativizó claramente: «Esas historias no las veo como reales para mí. ¿Y las del Barcelona, el Atlético, el Liverpool, el PSG, el Bayern…? Todos los clubes pueden contar episodios similares cuando consiguieron algo excepcional».
Kompany, durante el entrenamiento del Bayern de este martes
Se mostró aún más rotundo al explicar su enfoque antes del partido: «Cuando el Real Madrid asegura que puede remontar, yo creo en ello. Pero para mí, solo importa ganar. Estas historias no influyen en mí antes de un encuentro».
El Bayern, añadió, puede mejorar respecto al primer partido: «En la primera parte tuvimos buenas sensaciones y creo que aún podemos ofrecer más». En Múnich no hay conformismo.
El peso de Mbappé y Vinicius
Más allá de las modificaciones tácticas, el duelo de esta noche tiene dos protagonistas que cobran especial relevancia. Kylian Mbappé y Vinicius Jr. no pueden repetir la ausencia de impacto. El brasileño fue abucheado por su afición en el Bernabéu tras un rendimiento discreto, mientras que el francés anotó, siendo el único jugador blanco que estuvo cerca de cambiar el rumbo durante la segunda parte, cuando el equipo exhibió capacidad para competir frente al Bayern.
En Múnich, el madridismo no exige perfección, sino presencia. Pide que ambos mejores futbolistas del equipo participen desde el arranque y no solo en los últimos veinte minutos. También demanda que el equipo corra más; que no se repita la diferencia de nueve kilómetros en distancia recorrida, porque ese déficit físico tendría un alto coste en el Allianz Arena.
El historial reciente favorece a los blancos: el Madrid ha ganado las últimas cuatro eliminatorias contra este rival, incluyendo las semifinales de 2023/24. Sin embargo, la ida del martes pasado representó la primera victoria del Bayern en diez partidos consecutivos contra el Madrid, señal clara de que el equilibrio de fuerzas ha cambiado.
Kompany ha formado en Múnich un equipo capaz de ganar en el Bernabéu. Ahora corresponde a Arbeloa demostrar que su nuevo once puede imponerse en el infierno del Allianz Arena. La leyenda no se escribe sola.

