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- Autor, Redacción
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Las críticas de líderes católicos hacia el presidente Trump no son algo raro.
Sus políticas migratorias estrictas —que promovió durante su campaña y que cuentan con el apoyo de sus seguidores— han sido objeto de rechazo por parte de dirigentes eclesiásticos.
Durante varios meses, esta situación ha creado un conflicto entre la jerarquía católica en Estados Unidos y los fieles conservadores de base.
No obstante, la fuerte reacción negativa surgida en las últimas 48 horas tras el ataque de Trump hacia el papa León XIV, así como la difusión de una imagen generada por IA en la que se muestra a Trump como una figura semejante a Cristo, representa un caso muy distinto.
Lo destacable es el origen de buena parte de estas críticas: se trata de aliados católicos conservadores y leales.
No solo manifiestan su descontento por la confrontación pública de Trump con el papa León XIV, sino que, de manera más profunda, expresan preocupación por la guerra en Irán.
La polémica generada por el ataque público de Trump en redes sociales contra el primer papa estadounidense, a quien acusó de ser "demasiado liberal" y excesivamente "blando con el delito", junto con la imagen surgida de inteligencia artificial, ha provocado un cambio de postura entre numerosos católicos conservadores desde el inicio del conflicto hace seis semanas.
"Rezo para que todo esto haga evidente que no debemos buscar orientación en un líder nacional; no debemos fijarnos en aquellos que tienen más riqueza o armamento. Debemos centrar nuestra mirada en Cristo", expresó el obispo Joseph Strickland.

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Estas declaraciones provienen de un hombre que el año pasado formó parte de un acto de oración para "consagrar" la residencia presidencial en Mar-a-Lago.
En 2024, Strickland fue orador principal en la CPAC, evento en el que Donald Trump fue invitado de honor; previamente, en 2020, habló en una marcha de seguidores de Trump que demandaban anular los resultados electorales.
Ha sido un defensor constante de Trump en sus momentos buenos y malos. Su abierta postura política —junto con su confrontación pública con el difunto papa Francisco— influyeron en su destitución como obispo de Tyler, Texas.
Distanciamiento por la guerra
Frente a las posturas tan opuestas de la Casa Blanca y el Vaticano en torno al conflicto en Irán y la región de Oriente Medio, el obispo Strickland ha adoptado un alejamiento poco común con respecto a la administración.
"Considero que este conflicto no cumple con los parámetros de una guerra justa. Apoyo al Santo Padre y su llamado a la paz. Esto va más allá de la política; es una cuestión de verdad moral", manifestó a la BBC, señalando que la cantidad de muertes y el sufrimiento de civiles inocentes impiden que esta guerra pueda definirse como "justa".
Además, criticó la gestión de la guerra por parte de la Casa Blanca e instó a otros católicos a hacer lo mismo.
"La situación se torna preocupante cuando se utiliza la religión para avalar acciones inmorales… especialmente cuando se justifica el lanzamiento de bombas, lo cual contradice la esencia misma de la fe", comentó el obispo Strickland.
Consultado sobre el ataque de Trump contra el papa León XIV y la imagen generada por IA denominada por algunos como el "Jesús de la IA" —que Trump dijo haber confundido con la figura de un médico—, Strickland afirmó sentir como un "deber" recordarle al presidente estadounidense el Evangelio de Mateo.
Destacó un texto que enseña que el poder máximo reside en Cristo y no en ningún ser humano.
"Cuando los líderes mundiales olvidan esta verdad, todos están en riesgo", afirmó.

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Este aparente cambio en la perspectiva de los católicos conservadores hacia el presidente de Estados Unidos implica riesgos políticos, dado que Trump había incrementado su apoyo dentro de ese sector de cara a las elecciones de 2024.
El contexto sigue siendo complicado, según Pew Research Center. La raza fue un factor importante: el 62% de los católicos blancos apoyó a Donald Trump y el 37% a Kamala Harris, mientras que el 41% de los católicos hispanos votó por Trump y el 58% por Harris.
Esto reflejó una tendencia hacia el Partido Republicano entre los católicos en general, aunque marcada por divisiones internas significativas.
Críticas desde la derecha católica
Los datos históricos indican que, respecto a su percepción del mundo, para muchos católicos estadounidenses la política influye más que la fe. Sus posiciones suelen coincidir con las divisiones partidistas, afirma Greg Smith, director asociado de investigación religiosa en Pew Research Center.
La comunidad católica en Estados Unidos integra distintos sectores con posturas muy polarizadas sobre temas como aborto e inmigración.
Por eso es raro ver una aproximación entre católicos de izquierda y derecha en relación con el conflicto en Irán.
Sus posiciones respecto al líder de la Iglesia confirman esta realidad: mientras el papa Francisco era considerablemente más popular entre católicos demócratas que entre republicanos, León XIV recibe un respaldo considerable de ambos grupos, según Pew.
Frecuentemente, al papa Francisco se le percibía como un progresista espontáneo que en ocasiones se distanciaba de los católicos tradicionales, por ejemplo con las limitaciones a la misa en latín, mientras que León XIV ha suavizado dichas restricciones.

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El Papa no está exento de ciertas críticas, señala Peter Wolfgang, director ejecutivo del Family Institute of Connecticut y figura relevante en la "derecha" católica estadounidense.
"El Papa es el Papa; merece respeto, pero no creo que el catolicismo exija obediencia ciega como la que se le da a un muerto. Somos personas vivas y pensantes", sostiene.
Wolfgang pasó de un pragmatismo cauteloso frente a Trump —centrado en revocar leyes sobre aborto— a volverse un defensor mucho más entusiasta.
Aunque apoya políticas de deportaciones masivas y el nacionalismo católico de figuras como J.D. Vance, hoy es muy crítico con la forma en que el presidente estadounidense ha tratado a León XIV.
"El presidente Trump no entiende la naturaleza del catolicismo. El Papa no es solo un jefe de Estado; es el Vicario de Cristo. Los ataques hacia él se interpretan como ataques contra la Iglesia misma. Mientras más ataque al Papa, mayor será la pérdida de apoyo entre los votantes católicos que él tenía", indicó Wolfgang a la BBC.
Peter Wolfgang comenta que su fe lo impulsó a criticar a los obispos católicos de Estados Unidos cuando rechazaron las políticas migratorias de Trump; sin embargo, esa misma fe ahora lo lleva a oponerse a la guerra.
"Cuando Trump habla de destruir la civilización iraní, o cuando Hegseth ofrece una oración con tintes violentos que va en contra de la sensibilidad católica, es natural que los católicos conservadores defiendan al papa León", comenta.
Un acercamiento poco común
Tras los primeros golpes de Estados Unidos e Israel contra Irán, el secretario de Defensa Pete Hegseth pronunció una controvertida oración en un servicio religioso en el Pentágono que aludía a una "violencia abrumadora" y a una "justicia aplicada sin demora ni remordimientos".
Peter Wolfgang, que habitualmente reserva sus críticas más duras para la "izquierda" católica, considera que el tema iraní ha conseguido, al menos parcialmente, unir a los distintos sectores gracias al mensaje claro de paz que transmite el Papa.
Extraordinariamente, ningún alto clérigo católico estadounidense ha manifestado públicamente apoyo a la guerra en Irán.
Incluso Robert Barron, obispo de Winona-Rochester y aliado clave de Trump, exigió que el presidente estadounidense pidiera disculpas a León XIV por sus críticas, aunque su solicitud fue rechazada.

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Desde la corriente liberal de la Iglesia, el diácono y crítico destacado Steven Greydanus también valora esta inusual convergencia de opiniones.
Para él, un factor clave ha sido la "distorsión" por parte de la Casa Blanca de los principios de la "Teoría de la Guerra Justa", una doctrina que delimita cuándo es lícito iniciar un conflicto y cómo debe conducirse.
Asimismo, atribuye esto en parte al contraste entre Trump y la "presencia sanadora" del Papa.
"Aunque lamenta la crudeza de los ataques de Trump hacia León XIV, valora que estos brinden a los católicos una elección clara", comenta Greydanus.
La postura del Vaticano
Desde el Vaticano sostienen que lo ocurrido en las últimas semanas no representa un enfrentamiento entre León XIV y Trump, sino la actuación de un Papa que defiende firmemente su fe frente a la lógica de la guerra.
Sin embargo, cuando Trump declaró que "toda una civilización moriría" en Irán, el Papa respondió señalando que tal amenaza es "realmente inaceptable".
"Existe una diferencia crucial entre desafiar a un hombre y desafiar el principio que justifica la guerra", señala el reverendo Antonio Spadaro, subsecretario del Dicasterio para la Cultura y la Educación del Vaticano.
Spadaro comentó a la BBC que, aunque se mantiene un diálogo discreto en los "centros de poder", el Papa necesita hacer declaraciones públicas contra el conflicto para establecer un "límite moral" sobre lo que es aceptable.

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Entonces, ¿cómo percibe el Vaticano esta aparentemente inusual alianza entre católicos estadounidenses de izquierda y derecha en torno al mensaje pacifista de León XIV?
"Evidentemente, no logra unir a todos", admite Spadaro, "pero el papa León logra sacar la discusión católica de un camino exclusivamente partidista".
Por otro lado, surgen preguntas sobre la razón por la que Trump publicó una imagen creada con inteligencia artificial que, con alta probabilidad, alienaría y ofendería a algunos de sus seguidores.
Rara vez hace algo así, y luego se retractó y eliminó la imagen.
También es un misterio por qué atacó tan duramente a León XIV, acción que algunos interpretan como un intento de debilitar la oposición papal a la guerra.
"No obstante, en al intentar desacreditarlo, el ataque de Trump reconoce de manera implícita la influencia moral del Papa", apunta Spadaro.
"Si León fuera irrelevante, no se le dirigiera ni una palabra. En cambio, se le invoca, nombra y contradice, prueba de que sus mensajes importan", concluye.

