Causas comunes de las erecciones dolorosas nocturnas que interrumpen tu sueño repetidamente

Este síndrome es una parasomnia y no debe confundirse con el priapismo

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Cada noche, los hombres suelen experimentar entre tres y cinco erecciones, dependiendo de factores como las horas de sueño. Esto es completamente normal y no indica ningún problema. Sin embargo, existen algunas erecciones que causan dolor y despiertan al paciente; aunque son casos raros, se producen. Se trata del síndrome de erecciones dolorosas del sueño (SRPE), una parasomnia, es decir, una “alteración del sueño”, que es “muy poco común”.

Carlos Simón, urólogo especializado en andrología, atiende semanalmente a cerca de cien pacientes y, a lo largo de sus aproximadamente 14 años de trayectoria, ha identificado solo tres casos de este síndrome. En cuanto a la investigación, afirma que se han analizado un total de 66 casos mediante alrededor de diez artículos publicados, “como mucho”. No se conoce la prevalencia exacta ni en España ni a nivel mundial, aunque estima que en Madrid podría haber entre 10 y 15 personas afectadas por este problema.

El síndrome, en resumen, causa que el paciente tenga una erección dolorosa que interrumpe el sueño. Esto puede suceder casi diariamente y hasta en cuatro o cinco ocasiones por noche. A pesar del dolor, una vez despierto, la erección suele ceder espontáneamente en unos cinco minutos.

“Las personas que padecen este síndrome, al entrar en la fase REM del sueño, experimentan una erección. Está relacionada con una contractura en el suelo pélvico y en los músculos bulbocavernosos, que rodean internamente al pene. Esa es la causa del dolor. Por tanto, no es un problema del pene en sí, sino una especie de contractura muscular”, explica el especialista, que combina su labor en la Fundación Jiménez Díaz con la Clínica Andromedi.

Añade que, aunque se ha estudiado poco, se considera que es un trastorno del sistema nervioso central, específicamente vinculado a un neurotransmisor involucrado en la contracción muscular. “Se piensa que el sistema nervioso provoca una respuesta anómala que genera lo que se denomina hipertonicidad o contractura del suelo pélvico, afectando los músculos isquicavernoso y bulboesponjoso”, precisa. En definitiva, es un problema más neurológico-central que urológico-peneano.

La visión del experto coincide con la de uno de los pocos estudios recientes, publicado hace unas semanas en la revista científica Frontiers: “En lugar de tratarse de un fenómeno puramente periférico o urológico, la SRPE podría estar asociada con mecanismos centrales vinculados a la inestabilidad del sueño REM, un aumento de la actividad simpática, alteraciones en el procesamiento nociceptivo y cambios hormonales relacionados con el estrés”.

Además, muchos pacientes afectados presentan trastornos del sueño, además de las consecuencias directas del síndrome, como por ejemplo el síndrome de apnea obstructiva del sueño.

Diferencia entre SRPE y priapismo

Cuando se discuten síndromes relacionados con erecciones, habitualmente la atención se centra en el priapismo. En este sentido, Simón enfatiza la importancia de distinguir ambos cuadros. Este último es una “urgencia médica”, por lo que la persona suele acudir a un centro sanitario con una erección “dolorosa, considerable y que puede necesitar intervención médica”. Además, cada episodio daña el pene, subraya.

Esa es una diferencia clave con el SRPE, que no implica daños en el pene. Las principales afectaciones se relacionan con la calidad del sueño, provocando fatiga, irritabilidad, ansiedad, somnolencia, entre otros síntomas. “Es un impacto significativo”, recalca el también director de la oficina INNOVA Healthcare de la Asociación Española de Urología (AEU).

A pesar de las molestias intensas que suele ocasionar, el diagnóstico se demora frecuentemente. Por lo general, los pacientes sufren síntomas durante dos o tres años, en muchos casos sin siquiera reconocer que se trata de un problema diagnóstico.

No obstante, existe una solución o al menos un tratamiento efectivo en numerosos casos, resolviendo el 70% de ellos. Consiste en un fármaco “relativamente nuevo” para esta indicación, aunque el medicamento en sí no lo es: baclofeno, un relajante muscular que se utiliza habitualmente en esclerosis y otros trastornos neurológicos.

Previamente, los tratamientos eran más empíricos. Se probaron otros relajantes musculares e incluso benzodiazepinas, pero, en su opinión, “no aportaron mejoras significativas”.

Finalmente, recalca la importancia de la fisioterapia para el suelo pélvico. “Al tratarse de una contractura, esta terapia resulta beneficiosa y ayuda a aprender a relajar la zona”, concluye.

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