Депутат Vox в Мурсии переходит в Группу смешанных депутатов, лишая партию права блокировать решение в региональном парламенте

Virginia Martínez, quien se presentó con un burka en un pleno de la Asamblea, abandona la formación de Abascal tras la salida de su antiguo líder, José Ángel Antelo

La diputada Virginia Martínez García (izq), junto a sus antiguos compañeros de Vox en la Asamblea

Persisten las renuncias en Vox en la región de Murcia. La diputada Virginia Martínez García, que se presentó con un burka en un pleno de la Asamblea para solicitar su prohibición en espacios públicos, anunció este martes su salida del grupo parlamentario regional y su incorporación al Grupo Mixto de la Asamblea, junto a su antiguo líder, José Ángel Antelo, expulsado por la dirección del partido.

Esta nueva baja permitirá al Partido Popular y al presidente Fernando López Miras, con 21 diputados en el Pleno, aprobar cualquier iniciativa con el apoyo de los dos exmiembros de Vox para alcanzar la mayoría absoluta (23 escaños). Este cambio implica una gran alteración en las matemáticas del Parlamento, ya que, de concretarse, el partido de Santiago Abascal dejaría de ser determinante en las votaciones.

Mediante un comunicado publicado en su cuenta de X, Martínez García, quien fue Vicesecretaria Nacional de Afiliación, explicó que notificó a la Mesa de la Asamblea su decisión, motivada por una «profunda decepción por el rumbo que Vox ha tomado bajo la dirección actual del partido».

«Múltiples satélites»

En este sentido, la diputada afirmó que «Vox nació como un partido distinto», con la intención de «romper con la política tradicional basada en redes clientelares, subvenciones, abusos del dinero público y políticos que usan la carrera política para su beneficio».

Sin embargo, asegura que ahora observa en su formación una «cúpula que acumula cargos para obtener sobresueldos y que expulsa a referentes con talento propio para evitar que eclipsen a quienes no aportan luz».

Asimismo, denunció la presencia de «familiares y allegados de la cúpula» no solo en puestos clave, sino también en «múltiples satélites»: medios de comunicación, cuyo principal financiador es el partido; una fundación llamada Disenso, a la que se desvían grandes sumas de dinero; y un centro de formación, ISSEP, que se sostiene con formación interna.»

Todo ello, afirmaba la diputada, «se financia con el dinero de los afiliados y con la financiación pública recibida a nivel nacional, autonómico y municipal», lo cual, añade, deja «sin recursos a los equipos provinciales, que se ven obligados a operar con voluntarios».

«Constantes y desafortunados ceses»

Además, Martínez García criticó las medidas que «han perjudicado al partido» y que han provocado «desorganización», «falta de criterio» y «conflictos internos totalmente evitables».

«Los reiterados y desafortunados ceses y expulsiones de destacados miembros del partido, la pérdida de talento y los insultos durante el periodo electoral han creado una imagen negativa del proyecto, de la que será imposible recuperarse sin cambios profundos», señaló.

Todos estos enfrentamientos, mencionó, representan obstáculos para el progreso del proyecto, porque «contando desde 2018 con el peor PSOE de nuestra historia en el Gobierno, apoyado por los peores socios posibles para España, y teniendo como primer partido de la oposición a un Partido Popular sumamente débil y carente de principios o valores, Vox no debería mantenerse como la tercera fuerza política en las encuestas».

«Resulta incomprensible que sigamos siendo la tercera fuerza política cuando nuestros semejantes en Europa gobiernan o ganan elecciones», concluyó Martínez García.

«Pactos incomprensibles»

En cuanto a los acuerdos, Virginia Martínez destacó que la «deriva ideológica reciente y los pactos mal gestionados» conducen a acuerdos «que no son reconocidos por quienes nos votaron: los ciudadanos eligieron a Vox para cerrar los centros de MENAS, no para abrirlos en las afueras».

Añadió: «votaron a Vox para clausurar las televisiones autonómicas, no para que nuestro Director de Comunicación reciba un sueldo de una de ellas», y también «para frenar la inmigración ilegal, no para que se otorguen ayudas tres años después de su llegada».

Para clausurar su comunicado, la diputada aclaró que «Vox no vino a la política para ser un partido más y repetir lo mismo que los demás», y que «los sobresueldos, la falta de transparencia real, la mala gestión, la deriva ideológica, la atracción de la mediocridad, la expulsión del talento, el enchufismo y el maltrato a los compañeros no tienen cabida en el proyecto».

Este pensamiento, dice, lo comunicó internamente «en todos los niveles, incluso solicitando dimisiones y ceses mediante cartas a la Secretaría General y al Presidente del Partido, sin obtener respuesta». Por ello, no puede «esperar nada de quienes ni siquiera se atreven a contestarle».

«Por consiguiente, solo le queda dar un paso al lado y esperar a que el partido se recomponga, ya que permanecer en él sería avalar las malas acciones de unos pocos con su silencio», concluyó.

«Partido en descomposición»

Tras conocer este comunicado, su actual compañero en el grupo mixto y antiguo líder regional, José Ángel Antelo, respondió en su cuenta de X que «hace apenas dos meses Vox estaba a la par con el PP en intención de voto en la región» y que las «decisiones arbitrarias de cuatro miembros de la cúpula lo han transformado en un partido en descomposición y sin credibilidad».

Por su parte, Javier Ortega Smith, quien enfrenta tres expedientes de expulsión por parte del partido, manifestó en su cuenta de X «todo su apoyo» a Virginia Martínez por «tomar una decisión tan compleja pero coherente con los principios con los que fundamos VOX».

Asimismo, le agradeció el trabajo realizado, junto al de Antelo, «en la defensa firme de los intereses de los murcianos frente a quienes han decidido convertir a VOX en su gallina de los huevos de oro».

«Lo lógico» es que «dejen el acta»

La portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, también miembro de la dirección nacional, no se pronunció sobre la situación del partido en Murcia tras la salida de Martínez del grupo parlamentario. Sin embargo, fue contundente al criticar la decisión de la diputada y otros dirigentes de conservar su escaño a pesar de discrepar con la dirección de Vox. «Las personas elegidas bajo las siglas de Vox lo lógico es que, si no están de acuerdo o desean irse, entreguen el acta», afirmó Millán. «Eso es todo lo que puedo comentar al respecto».

Desde la dirección regional, José Manuel Pancorbo, nuevo presidente tras la marcha de Antelo, manifestó en una entrevista en televisión autonómica que la diputada «cambió de opinión muy rápido», pues cuando fue elegido para su nuevo cargo, Martínez García le envió un mensaje expresando que estaba «muy contenta» por su elección.

En esta misma línea, Pancorbo exigió «coherencia» y subrayó que ambos deberían devolver el acta «de inmediato» si no coinciden con el proyecto para el que fueron votados.

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