Tulia, de 64 años y madre de dos hijos, fue supuestamente asesinada por su exmarido en Fuensanta (Córdoba), apenas 48 horas después de haber interpuesto una denuncia contra él.
El homicidio ocurrió en el rellano del edificio donde ambos residían, a pesar de existir una orden de alejamiento que no contemplaba el uso de pulsera telemática.
El agresor, de 63 años, entró en el bloque portando un machete y atacó violentamente a Tulia justo al salir de su domicilio.
Luego del asesinato, el presunto autor se atrincheró en su casa intentando obstaculizar la intervención policial mediante la liberación de gas en el portal, antes de ser arrestado.
Tulia había presentado la denuncia y, tan solo dos días después, su cuerpo fue hallado sin vida en el portal de su propia vivienda. La violencia machista ha golpeado por primera vez en 2026 a la ciudad de Córdoba, en la mañana del lunes 13 de abril.
De origen colombiano y madre de dos hijos en sus veinte años, Tulia, una mujer de 64 años, fue presuntamente asesinada por su expareja en el mismo edificio donde residían ambos, ubicado en el conocido barrio de la Fuensanta.
El hecho tuvo lugar solo unas horas antes de que ambos estuvieran convocados en el Juzgado de Violencia contra la Mujer, en lo que debía ser un juicio rápido tras una denuncia reciente.
La víctima llevaba casi tres décadas asentada en la ciudad. Había llegado desde Colombia junto a su hermana y posteriormente comenzó una relación con quien sería su esposo y más tarde su presunto agresor.
Aunque la pareja se separó años atrás, continuaban viviendo en el mismo inmueble, en pisos diferentes pero muy próximos: él en el nivel superior y ella en el inferior, ambos propiedad de un familiar.
El asesinato
El ataque se perpetró alrededor de las nueve de la mañana en el rellano del edificio, situado en el Pasaje Virgen de Luna, en la zona de la plaza de la Juventud.
Según las primeras pesquisas, el hombre, de 63 años y identificado como F. L., habría accedido al edificio a primeras horas, a pesar de contar con una orden de alejamiento vigente.
Al parecer, la cerradura del portal no fue cambiada, lo que le permitió ingresar y esperar a su expareja.
Cuando Tulia salió de su vivienda, fue sorprendida en el pasillo. Allí, sin posibilidad de escapar, fue atacada con un arma blanca de gran tamaño, tipo machete.
La agresión resultó fatal y terminó con su vida de forma instantánea, dejando una escena de gran violencia que ha conmocionado a todo el vecindario.
Una denuncia previa
Este crimen viene precedido por un episodio ocurrido apenas dos días antes. El pasado sábado, el ahora detenido irrumpió en la vivienda de Tulia portando un bate de béisbol y deterioró varios objetos, entre ellos un equipo de música.
Después de la denuncia de la mujer, el juzgado emitió una orden de alejamiento, aunque sin asignar pulsera telemática. El hombre abandonó temporalmente el inmueble, pero regresó este lunes con consecuencias fatales.
Tras cometer el asesinato, el presunto autor se encerró en su vivienda durante aproximadamente media hora.
Durante ese tiempo, según testimonios de vecinos, llegó incluso a liberar gas en el portal para entorpecer la llegada de la policía.
Finalmente, agentes de la Policía Nacional, con apoyo de bomberos, lograron ingresar al inmueble y efectuar la detención.
Gritos de «asesino»
La inseguridad dominó el barrio durante toda la intervención. Numerosos vecinos, testigos del operativo policial y sanitario, observaban los hechos desde sus hogares y la vía pública.
Al ser sacado el detenido del edificio, no faltaron manifestaciones de indignación. Varios residentes le gritaron desde las ventanas «asesino», reflejando el impacto emocional por el suceso.
En el entorno, el presunto agresor era conocido por su conducta conflictiva. «Generaba mala impresión», confirmó una trabajadora del barrio, quien contó que solía pasar muchas horas bebiendo en un parque cercano.
Otra vecina admitió que le provocaba miedo. «A mí me asustaba la forma en que te miraba cuando te cruzabas con él«, aseguró.
Madre de dos hijos
Por su parte, Tulia era madre de dos hijos, de 23 y 25 años, quienes ya no vivían con ella. Una vecina cercana, que la conocía por la vida cotidiana de barrio, lamentó lo sucedido y confesó desconocer la existencia de la orden de alejamiento.
El caso estaba registrado en el sistema de seguimiento VioGén, lo que vuelve a poner en evidencia la protección a víctimas en situaciones de riesgo.
El hecho de que agresor y víctima siguieran conviviendo en el mismo edificio, pese a las medidas legales, plantea dudas sobre la efectividad de los mecanismos de prevención en contextos de convivencia cercana.

