Magyar mantiene abiertas las opciones de energía rusa a pesar de los planes de la UE para eliminarla

A taxi enters a MOL gas station in downtown Budapest, 27 September, 2025

En su primera conferencia de prensa tras ser elegido Primer Ministro de Hungría, Péter Magyar declaró el lunes que el país continuará buscando las fuentes de energía más económicas, incluyendo las provenientes de Rusia. Su declaración parece contradecir compromisos previos para eliminar gradualmente las importaciones de energía rusa para 2035.

El Primer Ministro electo de Hungría, Péter Magyar, afirmó en su primera rueda de prensa tras ganar las elecciones del 12 de abril que el país seguirá adquiriendo energía rusa y dará prioridad al petróleo más barato disponible, posición que contrasta con su promesa de campaña de eliminar progresivamente las importaciones rusas antes de 2035.

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«Nadie puede alterar la geografía, Rusia y Hungría están aquí para quedarse. El gobierno obtendrá petróleo crudo y gas de la manera más segura y económica posible», indicó Magyar a los periodistas.

Estas declaraciones surgen en un momento en que la Unión Europea celebró la salida del Primer Ministro saliente Viktor Orbán, quien a menudo criticaba la transición energética del bloque y su postura estricta sobre las importaciones de energía rusa.

También plantean dudas sobre si los líderes de la UE afrontarán problemas similares mientras el bloque se prepara para eliminar la energía rusa para finales de 2027.

Las palabras de Magyar podrían inquietar a los dirigentes europeos, ya que sugirió que la UE debería «levantar las sanciones» sobre la energía rusa, añadiendo que «nadie quiere pagar demasiado» por el suministro energético.

En medio de una crisis energética mundial provocada por la guerra en Irán, con precios en alza y posibles escaseces, Hungría ha sufrido especialmente desde que el oleoducto Druzhba —una ruta clave para el petróleo ruso que atraviesa Ucrania— quedó dañado en enero tras un ataque ruso a infraestructuras energéticas en el oeste de Ucrania, según Kiev.

Hungría sigue siendo uno de los países de la UE más dependientes de la energía rusa, con aproximadamente un 90% de su suministro procedente de allí.

Al detenerse el flujo del oleoducto Druzhba en febrero y marzo, Hungría, un país sin salida al mar con pocas alternativas, tuvo que recurrir a sus reservas estratégicas y reducir la capacidad de sus refinerías, comentó Victoria Grabenwöger, analista senior en la firma Kpler, a Euronews.

Para compensar el déficit, MOL, única refinería de Hungría, aumentó las importaciones marítimas a través de la terminal Omišalj en Croacia, con suministro desde el oleoducto Adria.

Las importaciones húngaras por Croacia se ubicaron en torno a 100,000 barriles diarios en marzo, compuestas por crudo libio y noruego, según los datos de Kpler.

En conjunto, los analistas coinciden en que sustituir el petróleo ruso por otros proveedores reduce considerablemente la ventaja económica de Hungría: incluso con los volúmenes obtenidos vía Croacia, los costos más elevados de insumos reducen los márgenes de beneficio.

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