Xantelasma en el párpado: señal visible que indica niveles elevados de colesterol

Con este término se designa la acumulación de depósitos grasos, principalmente colesterol, que forman placas amarillentas en la piel de los párpados

Foto: (istock)

A primera vista, resulta complicado encontrar una conexión entre la aparición de manchas amarillas en los párpados y los niveles de colesterol en sangre. No obstante, dicha relación existe y se manifiesta mediante unas lesiones cutáneas denominadas xantelasmas.

Este término se refiere a la formación de depósitos grasos, principalmente colesterol, que originan placas amarillentas en la piel de los párpados. “Son lesiones cutáneas benignas, planas o levemente elevadas, de textura suave, que suelen localizarse principalmente en los párpados superiores, pero también pueden aparecer en los inferiores y, con frecuencia, de forma bilateral”, explica el doctor Santiago Ortega Díaz, dermatólogo del Hospital Ribera Caravaca (Murcia).

Por lo tanto, los xantelasmas constituyen una de las múltiples formas en que el organismo alerta sobre un desequilibrio. En esta ocasión, el problema reside en los niveles de colesterol. De hecho, como indica el dermatólogo, “la causa principal de los xantelasmas está vinculada a alteraciones del metabolismo lipídico.” Más concretamente, “la hiperlipidemia, caracterizada por niveles elevados de colesterol o triglicéridos, es el factor más común, aunque no todos los pacientes con estos niveles desarrollan xantelasmas”, señala el especialista.

En realidad, como apunta el doctor, “existe un porcentaje considerable de xantelasmas —entre el 40 y 50%— en los cuales los niveles de colesterol y triglicéridos son normales. A estos se les denomina xantelasmas normolipémicos”.

De forma similar se posiciona la doctora Ana Cruz Fourcade del Hospital Ribera Covadonga (Gijón), quien asegura que “hasta la mitad de los pacientes pueden presentar xantelasmas sin evidencia clara de hipercolesterolemia, lo que indica que los factores genéticos también desempeñan un papel en su desarrollo”.

Otras causas menos frecuentes

Por ende, a pesar de que la hiperlipidemia es la causa predominante en la mayoría de los casos, también se pueden atribuir a otros factores la aparición de los xantelasmas, como por ejemplo la genética.

El ADN, en palabras del doctor Emilio Blanco Barreiro, oftalmólogo del Hospital Universitario Hospiten Rambla, “influyen en la alteración del metabolismo lipídico, lo que ocasiona que algunas personas acumulen grasas en estas áreas sin presentar niveles elevados de colesterol”.

Por otra parte, aunque no se puede afirmar que la alimentación y el sedentarismo sean causas directas de los xantelasmas, sí constituyen factores que favorecen la formación de estos depósitos grasos, aunque de manera indirecta, dado que “contribuyen a la dislipidemia y al síndrome metabólico, origen de los xantelasmas”, apunta el doctor Ortega.

Otro aspecto a considerar es el estrés, pues “los niveles elevados de cortisol (la hormona del estrés) provocan alteraciones metabólicas. Además, un estilo de vida poco saludable, con hábitos alimenticios inadecuados, como el consumo frecuente de alimentos grasos o azucarados y un mal descanso, puede favorecer su aparición”, añade el doctor Blanco.

¿Quiénes son los más afectados?

Teniendo en cuenta todos los factores predisponentes mencionados respecto a la formación de xantelasmas, no es difícil identificar qué grupos poblacionales tienen mayor predisposición a este tipo de lesión. En palabras del doctor Ortega, los colectivos donde es más común diagnosticar xantelasmas son “aquellos con alteraciones metabólicas o con factores genéticos.” En particular, “los pacientes con hipercolesterolemia familiar presentan un riesgo elevado, dado que en hasta el 50 % de los casos se asocia a niveles elevados de colesterol en sangre. También es frecuente en individuos con diabetes, hipotiroidismo, cirrosis biliar o pancreatitis, debido a trastornos lipídicos”, afirma.

Lo verdaderamente importante es tratar el problema subyacente

Aunque los xantelasmas no conllevan riesgo de malignización y su ausencia de tratamiento no representa un peligro para la salud, este tipo de lesiones pueden eliminarse mediante distintas técnicas, presentando diversos grados de recurrencia.

En este sentido, la doctora Cruz indica que los xantelasmas se pueden remover mediante escisión quirúrgica o tratamientos con láser. Para ella, “la escisión quirúrgica es el método más efectivo para xantelasmas localizados, logrando una remisión completa en una única sesión y ofreciendo mejores resultados estéticos, especialmente en pacientes de edad avanzada”. Por otro lado, “los tratamientos con láser brindan resultados muy buenos con baja tasa de complicaciones y recurrencia variable”, resume.

Por su parte, el doctor Ortega recuerda que “las recaídas en el tratamiento de los xantelasmas palpebrales son frecuentes, aunque su incidencia depende del método utilizado y de factores como la hiperlipidemia subyacente.”

No obstante, es esencial no olvidar que el xantelasma es un indicativo de alerta, una manifestación cutánea que sirve para señalar la presencia de niveles elevados de colesterol, es decir, un riesgo cardiovascular que debe abordarse para prevenir complicaciones mayores.

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