Pedro Sánchez ha recorrido la sede de Xiaomi en China y ha presentado a España como un destino atractivo para inversiones tecnológicas provenientes de China.
El Ejecutivo español trabaja para atraer a empresas chinas de los sectores tecnológico y automotriz, fomentando la generación de empleo y valor añadido en el país.
Sánchez adopta una postura regulatoria estricta frente a grandes tecnológicas estadounidenses como X, Facebook o Telegram, mientras facilita la entrada de competidores chinos.
El presidente español defiende ante Bruselas la revisión de los aranceles impuestos a los vehículos eléctricos chinos y fortalece la cooperación económica con el coloso asiático.
Si Berlanga filmara hoy Bienvenido, Mr. Marshall, probablemente no intentaría que los vecinos de Villar del Río impresionaran a una autoridad estadounidense.
Lo más factible sería que su objetivo de seducción fuera un Mr. Xi: Xi Jinping en el ámbito político, o Lei Jun, fundador de Xiaomi, si pretendiera actualizar el guion a la era tecnológica.
Pedro Sánchez visitó este lunes el Xiaomi Science and Technology Park, la sede principal de Xiaomi, donde se diseñan los próximos modelos de esta firma dedicada a móviles, pero también con divisiones en relojes inteligentes, vehículos eléctricos, patinetes, drones y ahora incluso robots humanoides.
Allí, Sánchez y Begoña Gómez pudieron probar los últimos prototipos de automóviles eléctricos y recorrieron una réplica de las viviendas del futuro con sistemas domóticos integrados.
El presidente del Gobierno felicitó al fundador de la empresa, Lei Jun, y presentó a España como un socio para más colaboraciones. En este sentido, destacó el papel de España como centro europeo de infraestructuras digitales, centros de datos y proyectos de inteligencia artificial.
Además, Sánchez sostendrá otras dos reuniones en el hotel Regent de Pekín con distintos inversores chinos interesados en establecerse en España. Moncloa busca compañías tecnológicas que aporten valor añadido y generen empleo dentro del país.
Los «tecno-oligarcas» de EE.UU
El trato suave del presidente con estas grandes tecnológicas contrasta con la posición rigurosa aplicada a los llamados «tecnoligarcas», con Elon Musk, propietario de X, SpaceX y Tesla, como principal adversario.
La tensión aumentó tras el anuncio presidencial de prohibir el acceso de menores de 16 años a redes sociales y endurecer las responsabilidades de las grandes plataformas para eliminar contenido prohibido o de odio, lo que llevó a Musk a calificarlo de «tirano» y «traidor».
Sánchez enmarca esta disputa como un enfrentamiento entre gobiernos democráticos y magnates que, según él, creen estar por encima de las reglas y han convertido los algoritmos en un poder paralelo.
Estas críticas también alcanzan a Pável Dúrov, dueño de Telegram, y a Mark Zuckerberg, propietario de Facebook.
En esta contienda, el Gobierno mantiene vigente el impuesto sobre ciertos servicios digitales —la conocida tasa Google— que grava a las grandes empresas tecnológicas.
Se está preparando una regulación más estricta con la prohibición de redes sociales para menores de 16 años y la creación de un observatorio contra la desinformación, Hodio, que permitirá exigir responsabilidades a las plataformas que incumplan las normas.
Mientras tanto, España abre sus puertas a los principales rivales de Tesla: los vehículos eléctricos chinos, que posicionan al país como un centro europeo para sus automóviles.
Inversiones chinas
Entre las compañías chinas más destacadas se encuentra Chery, que ya produce en la antigua planta de Nissan en Barcelona sus marcas Omoda y Jaecoo, e incluso ha creado nuevas marcas para Europa como Lepas y Ebro, recuperando esta última una histórica denominación española.
El presidente de esta empresa, Yin Tongyue, inauguró la semana pasada en Barcelona un centro de I+D para todo el continente europeo.
Además, existen planes para que Stellantis fabrique en su planta de Figueruelas (Zaragoza) junto con el fabricante chino Leapmotor.
Las inversiones de las empresas chinas en el exterior requieren la aprobación de Pekín, por lo que la visita de Sánchez tiene un doble propósito, político y económico.
Este acercamiento a las compañías del gigante asiático ha generado suspicacias en Bruselas, que ha observado cómo el presidente español ha pedido, en contra del consenso comunitario, que Europa «reconsidere» los aranceles al coche eléctrico asiático, convirtiéndolo en el mayor defensor de las firmas chinas punteras en Europa.
En Moncloa argumentan que el objetivo principal es equilibrar la balanza comercial. En 2025, el desfase alcanzó los 42.300 millones de euros, frente a 37.700 millones en 2024, lo que supone un aumento cercano al 14% en solo un año.
El Gobierno se enorgullece de haber incrementado las exportaciones, en parte gracias a un acuerdo en el sector porcino, aunque este aumento apenas fue del 7%, cifra que esperan mejorar con nuevos acuerdos agroalimentarios e industriales.
Sánchez ha convertido sus viajes a China en una tradición anual. La visita actual es su cuarta desde 2023 y en Moncloa ya preparan la próxima para el año entrante.

