La prensa china interpreta la cercanía de Pedro Sánchez hacia Pekín como resultado de su distanciamiento con Estados Unidos y Donald Trump.
Sánchez efectúa su cuarta visita oficial a China, donde será recibido por Xi Jinping y otros altos cargos, con el objetivo de fortalecer las relaciones políticas y económicas.
El viaje comprende actos simbólicos, como la elección del vestuario rojo por parte de Begoña Gómez, que se entienden como gestos de respeto y amistad hacia China.
Esta visita se desarrolla en un contexto geopolítico delicado, con sospechas de apoyo militar secreto de China a Irán, lo cual incrementa las tensiones con EE. UU. e Israel.
El régimen de Xi Jinping ya cuenta entre sus aliados preferentes al presidente español Pedro Sánchez, quien este lunes inicia su cuarta visita oficial a China, luego de disfrutar dos días de turismo junto a Begoña Gómez.
En las horas previas a su llegada, los principales medios del país (todos, directa o indirectamente controlados por el Partido Comunista Chino) han coincidido en difundir un mensaje similar: a causa de su enfrentamiento con Donald Trump, Sánchez se ve obligado a acercarse al régimen de Pekín en busca de nuevas «oportunidades».
Un portal entre los más populares del país ilustra esto claramente con las palabras: «Quien se atreve a decirle ‘no’ a Estados Unidos, le está diciendo ‘aquí estoy’ a China«.
Así lo detalla al explicar que, tras el estallido del conflicto en Oriente Próximo, Sánchez «prohibió a Estados Unidos el uso de bases militares en España. Negó el suministro de combustible a los barcos estadounidenses. No permitió el uso de su espacio aéreo a Estados Unidos. Incluso lo cerró de forma temporal. Y declaró públicamente: No a la guerra».
También señala que «algunos medios estadounidenses han declarado sin eufemismos que España se ha vuelto uno de los países europeos más favorables a China«.
Con un tono más comedido, uno de los medios oficiales del Gobierno de Xi Jinping, el Global Times, destacó el domingo que Sánchez inicia esta visita oficial en un momento en que sus tensiones con Estados Unidos lo obligan a buscar un nuevo «equilibrio diplomático», tras sus «fuertes críticas al presidente estadounidense Donald Trump por la guerra contra Irán«.
Esta situación, según el medio, impulsa a Pedro Sánchez a «intensificar el diálogo con Pekín para contrarrestar la presión de Washington»,
Aunque la economía no es el único foco del viaje oficial, sí domina la agenda de este lunes.
Sánchez dará un discurso en la Universidad Tsinghua, visitará la exposición científico-tecnológica de la Academia China de las Ciencias y asistirá a la sede de Xiaomi, donde será recibido por su fundador, Lei Jun, según los datos facilitados por Moncloa.
Los encuentros empresariales darán paso, el martes, a las reuniones políticas. Sánchez será recibido por el presidente de la República Popular China, Xi Jinping; el primer ministro, Li Qiang (el número dos del PCCh), y el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, Zhao Leji.
El banquete oficial en el Gran Salón del Pueblo, al que asistirá Begoña Gómez, servirá para consolidar la amistad entre ambos gobiernos.
Antes de esto, Pedro Sánchez y Begoña Gómez dedicaron el domingo a recorrer Pekín como turistas.
Acompañados por una delegación oficial, visitaron el Palacio de Verano (un monumento imperial del siglo XVIII declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco), y recorrieron la Torre del Tambor y la Torre de la Campana, estructuras del siglo XIII que funcionaron como relojes oficiales durante siglos.
El medio chino mencionado describió la llegada de Pedro Sánchez y Begoña Gómez al aeropuerto de Pekín en una crónica llena de color.
Lo narró así: «En la alfombra roja, el traje rojo de la señora Sánchez, [Begoña Gómez], resaltaba entre la multitud como una llama. No era un burdeos sutil ni un rojo oscuro reservado, sino el rojo más puro, brillante y auténtico, el rojo ‘chino’. Sánchez combinó su atuendo con una corbata roja».
La información explica que esto constituye un detalle diplomático muy calculado, un gesto de ‘amistad hacia el pueblo chino’.
«La elección del vestuario no fue una improvisación, sino una estrategia diplomática cuidadosamente planeada por parte de España«, afirma el medio digital.
Según continúa la crónica, Begoña Gómez está «plenamente consciente del papel que juega su imagen a nivel internacional. Optar por un atuendo rojo llamativo es una manera de mostrar respeto y amistad al pueblo chino, además de expresar la voluntad de España de fortalecer la cooperación con China».
El mismo medio destaca la deferencia mostrada por el Gobierno de Pekín hacia Pedro Sánchez. En las visitas oficiales, no es común que acompañen a los primeros ministros sus parejas, un privilegio reservado normalmente para los jefes de Estado.
No obstante, señalan, en esta ocasión Begoña Gómez integra la delegación oficial tras invitación personal del presidente Xi Jinping, evidenciando que no se trata de «una visita meramente protocolaria».
Y concluye con las palabras: «Este viaje ha elevado la amistad entre España y China a un nuevo nivel que ha sorprendido a toda Europa«.
Esta información fue publicada por el portal 163.com, un agregador de contenidos vinculado al grupo tecnológico chino NetEase (con base en Hangzhou), un gigante en entretenimiento digital dedicado a videojuegos, plataformas de streaming musical y comercio electrónico.
Se trata de un medio que emplea un estilo más cercano y popular, pero que también está bajo el control del Partido Comunista Chino (PCCh).
Ninguno de estos medios menciona, en sus crónicas sobre la visita de Sánchez, la figura del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien en los últimos años ha desempeñado un papel clave para abrir y facilitar las relaciones del Gobierno español con el régimen de Pekín.
Más allá de la dimensión económica, esta visita oficial de Pedro Sánchez tiene también profundas implicaciones geoestratégicas.
Se produce en un momento especialmente tenso en el que, según informó EL ESPAÑOL, las agencias de inteligencia estadounidenses sostienen que el Gobierno de Pekín está brindando apoyo militar secreto a Irán, que podría inclinar la balanza en el conflicto de Oriente Próximo a favor del régimen de los ayatolás.
Citando fuentes de inteligencia de EE. UU., el diario The New York Times reportó el sábado que «en las semanas recientes, China podría haber enviado un cargamento de misiles portátiles a Irán para ser usados en su conflicto contra Estados Unidos e Israel».
Aunque las fuentes consultadas por The New York Times reconocen la falta de pruebas concluyentes sobre este cargamento, indican que «China está adoptando un papel activo y discreto en la guerra, permitiendo que algunas empresas envíen a Irán químicos, combustible y componentes para uso en producción militar«.
Por estas razones, la visita oficial de Sánchez a Pekín puede interpretarse como una nueva deslealtad hacia EEUU e Israel, países con los cuales el Ejecutivo español mantiene múltiples desencuentros recientes.
Consultadas por EL ESPAÑOL, fuentes del PP manifestaron ayer que «con esta nueva visita a China, el presidente del Gobierno se aleja de nuestros socios y aliados europeos y de la OTAN. El ejemplo más evidente es Huawei, compañía que Sánchez y sus ministros favorecen, en contra de las directrices de la UE y la OTAN».
En relación con la especial vinculación con China», agregaron, Sánchez «sigue la senda de su antecesor, José Luis Rodríguez Zapatero, claramente el hombre de China en España y en Hispanoamérica«.

