Respaldado por la coautora Laurence Debray, las infantas Elena y Cristina, así como su nieto Felipe Juan Froilán, el rey emérito pronunció un breve discurso de gratitud en francés.
En un elegante y palaciego salón de la Asamblea Nacional francesa, Juan Carlos I celebró su reivindicación personal al recibir hoy de manera presencial el premio especial de Lire la Société por su autobiografía Reconciliación. Acompañado por la coautora Laurence Debray, las infantas Elena y Cristina y su nieto Felipe Juan Froilán, el rey emérito expresó su «emoción» ante este reconocimiento y dirigió un escueto discurso de agradecimiento en francés, ante la presencia de la presidenta del Parlamento, Yaël Braun Pivet, quien ejerció como madrina del evento.
El galardón, otorgado frente a destacadas personalidades del ámbito político e intelectual francés, premia «el papel histórico de Juan Carlos I en la transición democrática española y su contribución a la transmisión de la memoria política».
Juan Carlos I expresó su gratitud hacia Francia, «un país muy apreciado y generoso», y recordó que el título del libro, «Reconciliación«, refleja el mensaje de su vida política «al servicio de los españoles». «Esta obra recoge mis emociones, mis sentimientos y mis esperanzas», señaló el rey emérito, quien defendió «el espíritu de la democracia» y manifestó su «orgullo» por haber cumplido con «las aspiraciones del pueblo español».
«No es común que un rey escriba sus memorias», afirmó inicialmente Juan Carlos I al reconocer que ignoró el consejo de su propio padre al publicar el libro. Expresó que su motivación para escribir surgió de la necesidad de ofrecer su versión frente a «las miles de páginas escritas sobre mi reinado, mi persona, mi carácter, mis vivencias, mis triunfos y mis errores».
«A todo lo que se ha escrito acerca de mí faltaba un relato en primera persona, unas cientos de páginas adicionales contadas por el protagonista mismo», advirtió durante su discurso, leído desde una silla alta y con visibles dificultades. Al concluir, Juan Carlos I se llevó la mano al pecho, evidenciando que la emoción lo había dominado.
La presencia de la presidenta de la Asamblea Nacional conferió al acto una dimensión oficial, aunque un portavoz puntualizó que se trató de un evento «externo» al Parlamento («sin validación de sus contenidos ni de los invitados»), mencionando que la institución solo cedió el salón para la celebración de la Jornada del Libro Político.
La polémica, tanto en España como en Francia, estalló tras la distribución de invitaciones para la entrega del premio «con la participación especial de Juan Carlos I», aparentemente antes de que Yaël Braun-Pivet (primera mujer presidenta de la Asamblea Nacional) hubiera sido informada.

El premio fue entregado por la presidenta del jurado, la historiadora Annette Wieviorka, experta en la Segunda Guerra Mundial, quien resaltó el valor de Reconciliación como «un testimonio fundamental de la transición española» y «un punto de convergencia entre la memoria personal, la narrativa y la historia política».
«Juan Carlos es consciente de la trascendencia del momento«, admitió Laurence Debray, que definió al emérito en declaraciones a Efe como una figura «muy propia de una novela shakespeariana». Desde posturas republicanas y de izquierda, la autora franco-venezolana calificó el papel del ex monarca como «una obra maestra política».
Debray lo describió como «un revolucionario» capaz de devolver la democracia a un pueblo. La coautora relató que la creación del libro, a través de diálogos personales en el exilio de Abu Dabi, coincidió con el estallido de la guerra en Ucrania, aportando una inesperada significación histórica a la obra.
El 7 de octubre de 1993, en otro evento calificado entonces como «excepcional», el entonces rey de España entró en la historia como el primer jefe de Estado extranjero desde Woodrow Wilson (en 1919) en dirigir un discurso en la Asamblea Nacional, y además hacerlo en francés.
Tras su reciente aparición el Domingo de Resurrección en la Maestranza de Sevilla, Juan Carlos I volvió a congregar en París a su círculo cercano en un acto que tuvo un aire de revancha personal, con reconocimiento y atención mediática más allá de la frontera, donde Reconciliación se lanzó con gran expectación en noviembre, semanas antes de su publicación en España. Tras esta presentación en París, el rey emérito regresará para participar en las regatas de Sanxenxo.

