Pedro Sánchez comienza su cuarta misión oficial a China, acompañado por Begoña Gómez, en un escenario internacional particularmente tenso.
Servicios de inteligencia de EEUU acusan a China de proporcionar misiles portátiles y componentes militares a Irán para el conflicto que enfrenta a este país con EEUU e Israel.
China rechaza estas imputaciones, aunque varios informes indican que empresas chinas estarían enviando materiales de doble uso y brindando apoyo militar a Irán.
Sánchez intentará que Xi Jinping ejerza su influencia sobre Irán para promover la paz en Oriente Próximo, mientras España se distancia de sus aliados occidentales y fortalece vínculos con Pekín.
El presidente Pedro Sánchez aterrizó este sábado en Pekín para efectuar su cuarta visita oficial a China. Lo hizo en compañía de Begoña Gómez, quien participará en diversos eventos protocolares, incluyendo el banquete oficial que el presidente de la República China, Xi Jinping, ofrecerá el martes en el Gran Salón del Pueblo.
Este desplazamiento se produce en un momento especialmente delicado, ya que los servicios de inteligencia estadounidenses aseguran que Pekín estaría ofreciendo ayuda militar a Irán que podría inclinar el conflicto de Oriente Próximo a favor del régimen de los ayatolás.
De acuerdo a fuentes de inteligencia de EEUU, The New York Times reportó este sábado que «en las últimas semanas, China podría haber enviado un cargamento de misiles portátiles a Irán para emplearlos en sus enfrentamientos contra Estados Unidos e Israel».
Estos proyectiles se conocen como MANPADS, capaces de derribar aviones que vuelan a baja altura.
Los funcionarios citados por The New York Times reconocen que hasta ahora no disponen de pruebas concluyentes acerca del envío de estos misiles.
No obstante, señalan que «algunos líderes chinos están trabajando activamente para provocar una derrota militar estadounidense en un conflicto que ha devastado Oriente Próximo».
En público, las autoridades de Pekín, con quienes Sánchez se reunirá el martes, han tratado de mostrar neutralidad en el conflicto de Oriente Próximo, en parte para evitar posibles sanciones económicas sobre su país.
Sin embargo, la misma fuente indica que «los servicios de inteligencia han determinado que China adopta una postura secreta activa en la guerra, permitiendo que varias empresas entreguen a Irán productos químicos, combustible y componentes utilizables para fines militares«.
Un portavoz de la Embajada china en Estados Unidos, Liu Pengyu, desmintió el sábado estas acusaciones: «Exhortamos a EEUU a abstenerse de lanzar acusaciones infundadas, realizar conexiones maliciosas y recurrir al sensacionalismo«, afirmó.
Por su parte, las fuentes citadas por The New York Times apuntan que «Irán depende de China para adquirir componentes destinados a misiles y drones (…) China ofreció inteligencia y suministró piezas de doble uso a Irán, de manera similar a lo hecho con Rusia durante su conflicto con Ucrania».
Así, el nuevo «socio estratégico» comercial de Pedro Sánchez se habría involucrado directamente para favorecer la derrota de EEUU e Israel en el conflicto de Oriente Próximo, que ya ha afectado la economía global debido al aumento en los precios del combustible.
La estancia de Sánchez en Pekín podría interpretarse como una nueva muestra de deslealtad hacia ambos países, con los que el Gobierno español ha tenido múltiples desacuerdos y fricciones en meses recientes.
Donald Trump ha amenazado con retirar todos los efectivos de las bases en Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla), como respuesta a la prohibición del Gobierno español de permitir que aeronaves que participen en ataques contra Irán crucen el espacio aéreo español.
Por otro lado, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu anunció el viernes la expulsión de España del centro de coordinación para la reconstrucción y estabilización de Gaza, tras considerar que Sánchez ha iniciado una «guerra diplomática» contra Israel.
«No toleraré esta hipocresía ni esta hostilidad», afirmó Netanyahu, «y no permitiré que ningún país nos declare una guerra diplomática sin enfrentar consecuencias inmediatas«.
Mientras tanto, Francia, Alemania y Reino Unido han excluido a España de las principales reuniones realizadas en los últimos meses para negociar apoyo a Ucrania frente al régimen de Vladímir Putin.
España, que por decisión del Gobierno de Sánchez se acerca cada vez más a Pekín, se aleja simultáneamente de sus aliados occidentales.
El itinerario de esta cuarta visita de Pedro Sánchez a China tiene una fuerte carga económica.
El lunes, Sánchez dará un discurso en la Universidad Tsinghua, visitará la exposición científico-tecnológica de la Academia China de las Ciencias y asistirá a la sede de Xiaomi, donde será recibido por su fundador, Lei Jun, según informó Moncloa.
Las reuniones empresariales darán paso, el martes, a los encuentros políticos. Sánchez será recibido por el presidente de la República Popular China, Xi Jinping; el primer ministro, Li Qiang, y el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, Zhao Leji.
El banquete oficial en el Gran Salón del Pueblo servirá para afianzar la relación entre ambos gobiernos.
Fuentes de Moncloa indicaron esta semana que Pedro Sánchez solicitará a Xi Jinping que ejerza su influencia sobre Teherán para fomentar el fin del conflicto en Oriente Próximo.
No obstante, las informaciones publicadas este fin de semana por The New York Times y CNN señalan que Pekín ya ha tomado partido para favorecer la derrota de EEUU e Israel en el conflicto, permitiendo a Sánchez proyectarse como un defensor mundial del No a la guerra.
De acuerdo a las mismas fuentes, el régimen de los ayatolás ha contado con un apoyo aún más decidido del Gobierno de Putin, que ha proporcionado ayuda alimentaria, suministros militares no letales e imágenes satelitales que han permitido a la Guardia Revolucionaria Islámica atacar buques y bases estadounidenses en la región.
Según explicaron los funcionarios consultados por The New York Times, «las compras de China constituyen alrededor del 90% del petróleo que Irán exporta, generando decenas de miles de millones de dólares anuales que alimentan el presupuesto iraní» para financiar sus operaciones militares. Durante años dirigidas contra Israel y ahora también contra EEUU.

