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Información del artículo
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- Autor, Scott L. Montgomery
- Título del autor, The Conversation*
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Se ha afirmado que los países del golfo Pérsico están a la vez favorecidos y afectados por sus extensas reservas de petróleo y gas.
Las fuerzas geológicas que actuaron durante millones de años han hecho de esta zona un punto clave para la energía mundial, lo que explica que un conflicto como el actual genere una crisis energética a nivel global.
Como geólogo especializado en petróleo que ha analizado esta región, sigo impresionado por la envergadura de sus depósitos de hidrocarburos. Por ejemplo, en el golfo Pérsico hay más de 30 campos supergigantes, cada uno con reservas superiores a 5.000 millones de barriles de crudo.
Además, los pozos locales producen diariamente entre dos y cinco veces más petróleo que los mejores de mar del Norte y Rusia.
La geociencia moderna ha identificado múltiples factores esenciales en las rocas que garantizan la generación y retención óptima de hidrocarburos.
En el golfo Pérsico, esas condiciones se encuentran en niveles óptimos o muy cercanos a ellos.
Gracias a su gran volumen y facilidad para extraerlo, el golfo Pérsico es simplemente insuperable en esta materia.
Una breve historia
El conocimiento humano sobre la existencia de hidrocarburos en esta área antecede a la formación del golfo Pérsico, creada por las inundaciones al final de la última Edad de Hielo, entre 14.000 y 6.000 años atrás.
En gran parte de la región, manantiales naturales de crudo y gas se filtran a lo largo de ríos y valles.
Miles de años antes de la era común (después de Cristo), los habitantes empleaban bitumen, un tipo de petróleo pesado, para elaborar mortero e impermeabilizar embarcaciones.
El primer hallazgo moderno de petróleo tuvo lugar en 1908 en un reconocido punto de filtración en el oeste de Irán.
Durante las décadas de 1950 y 1960, época de rápida expansión en la exploración de petróleo y gas, quedó patente que ninguna otra región en el mundo igualaría esta abundancia.

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Se han identificado otras áreas con grandes reservas petrolíferas y gasíferas, como el oeste de Siberia en Rusia y, últimamente, la cuenca pérmica en Estados Unidos, pero ninguna alcanza la magnitud ni el elevado rendimiento de producción del golfo Pérsico.
Escenario geológico
El golfo Pérsico se encuentra en la zona de colisión entre dos placas tectónicas: la placa Arábiga al sureste y la placa Eurásica al este y norte.
Este choque ha ocurrido durante unos 35 millones de años, generando un entorno dinámico donde las capas rocosas se han plegado y fracturado, además de haber sido sometidas a calor y presión intensos a profundidad.
Las características geológicas son notablemente diferentes en cada margen del Golfo. En la parte iraní, la cordillera de Zagros se extiende por 1.800 kilómetros, desde el golfo de Omán hasta la frontera con Turquía.
Como parte del sistema alpino-himalayo, la cordillera de Zagros está compuesta por rocas altamente plegadas y fracturadas formadas en los últimos 60 millones de años por las colisiones de los continentes África, Arabia e India con Eurasia.

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En la costa arábiga del Golfo, no se observan los mismos pliegues ni fracturas. Allí, las fuerzas compresivas deformaron una plataforma sólida de roca basal, rígida y profunda, formando grandes domos que abarcan desde decenas hasta cientos de kilómetros cuadrados.
Debajo del golfo Pérsico yace una cuenca sedimentaria alimentada por la erosión de las montañas Zagros, cuyas partes más profundas estuvieron expuestas a las temperaturas y presiones adecuadas para la generación de petróleo y gas.
Por lo tanto, esta área constituye un escenario óptimo para el desarrollo y almacenamiento masivo de hidrocarburos.

Rocas que producen crudo
El petróleo y el gas se originan a partir de materia orgánica, como zooplancton y fitoplancton marinos, atrapados principalmente en esquistos, calizas ricas en materia orgánica y otras rocas expuestas a condiciones elevadas de temperatura y presión.
Cuando una roca contiene al menos un 2% de materia orgánica, se considera apta y eficiente para producir petróleo y gas.
En el golfo Pérsico, se encuentran numerosas capas de estas rocas fuente, algunas destacadas por su espesor, abundancia y elevada concentración orgánica.

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Ejemplos destacados incluyen las formaciones montañosas Hanifa y Tuwaiq, ubicadas en la costa arábiga del Golfo, originadas en el Jurásico, hace entre 200 y 145 millones de años, así como la formación de Kazhdumi en Irán, datada en el Cretácico, hace entre 145 y 66 millones de años.
Estas rocas poseen contenidos orgánicos que varían entre 1% y 13%, llegando a superar estos valores en ciertos lugares.
Estructuras de petróleo y gas
Las capas de rocas plegadas y fracturadas, junto con los domos de la región, son muy adecuadas para atrapar hidrocarburos.
Los pliegues de las montañas Zagros, venerados entre los geólogos por sus impresionantes formas capturadas en imágenes satelitales, albergan cientos de miles de millones de barriles de petróleo y grandes volúmenes de gas.
Un análisis de un mapa petrolero de la región muestra campos con formas alargadas que se extienden de noroeste a sureste, reflejando las principales estructuras dobladas que allí se encuentran.
Estas características comprenden cientos de depósitos individuales de diversos tamaños, que abarcan desde el sur de Irán hasta el noreste de Irak.

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En la placa arábiga, los grandes domos han generado acumulaciones enormes de petróleo y gas. Entre ellos está el campo petrolífero Ghawar en Arabia Saudita, el mayor del mundo, con una producción potencial que supera los 70.000 millones de barriles de crudo.
El yacimiento de gas natural South Pars-North Dome, compartido entre Irán y Qatar, podría aportar al menos 46.000 millones de metros cúbicos de gas, equivalente energético a más de 200.000 millones de barriles de petróleo.

Las calizas representan las rocas reservorio más relevantes, en las que algunas partes se han disuelto parcialmente, facilitando el flujo de petróleo y gas.
En los reservorios de Zagros, el fluido se desplaza a través de fracturas provocadas por plegamientos y fallas derivadas del choque entre placas.
En campos como Arab-D en Ghawar, Arabia Saudita, y las calizas de Asmari en múltiples áreas de Zagros, estas rocas que almacenan petróleo de alta calidad se extienden por cientos o incluso miles de kilómetros cuadrados.
No existe equivalente a estas dimensiones en ninguna otra parte del mundo, ni en tierra ni en el mar, lo que evidencia la singularidad geológica petrolera de la región del golfo Pérsico.
Perspectivas futuras
Como resultado, alrededor del 50% de las reservas convencionales mundiales de petróleo y el 40% del gas están concentrados en solo el 3% de la superficie terrestre global.
Los estudios del Servicio Geológico de Estados Unidos indican que, pese a más de un siglo de perforación y explotación, todavía quedan importantes cantidades de petróleo y gas por descubrir en esta región.

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En un informe publicado en 2012 que estudiaba la península arábiga y las montañas Zagros, la agencia calculó que podrían existir hasta 86.000 millones de barriles de petróleo y 9,5 billones de metros cúbicos de gas en las rocas, además de las reservas conocidas.
Asimismo, la implementación de técnicas como la perforación horizontal y el fracking (fracturación hidráulica), desarrolladas en Estados Unidos durante las primeras dos décadas del siglo XXI, podría incrementar aún más la producción.
Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) están experimentando con estas tecnologías en sus campos petrolíferos. Aunque es pronto para evaluar sus resultados, los estudios preliminares sugieren un aumento potencial en la extracción.
*Scott L. Montgomery es profesor de Estudios Internacionales en la Universidad de Washington, Estados Unidos. Este artículo fue publicado en The Conversation, cuya versión original en inglés puedes leer aquí

