Desembarco en la Tierra de la tripulación de la misión Artemis II desde la Luna este viernes, atravesando una bola de fuego

Representación del módulo tripulado Orión reingresando en la atmósfera terrestre. La cápsula cónica se encuentra muy por encima de la superficie del planeta y está rodeada por un resplandor ardiente mientras desciende. Se observa una onda de presión curvándose justo por delante del escudo térmico. Chispas de color naranja se desprenden de la cápsula.

Fuente de la imagen, NASA

    • Autor, Catherine Heathwood
    • Título del autor, Servicio Mundial de la BBC
  • 59 minutos
  • Tiempo de lectura: 7 min

Tras haber viajado más lejos que cualquier humano antes en la historia, el segmento más crítico de la misión Artemis II está aún por suceder: el regreso a la Tierra.

Se espera que la cápsula Orión realice el amerizaje cerca de la costa de San Diego (California) alrededor de las 8:00pm, hora del este de Estados Unidos, el próximo viernes.

“De hecho, he estado pensando en la reentrada desde el 3 de abril de 2023, cuando me asignaron esta misión”, declaró recientemente el piloto de Artemis II, Victor Glover, a la prensa desde el espacio.

“Todavía no he procesado completamente todo lo que hemos experimentado… y atravesar la atmósfera montado en una bola de fuego también es algo con un impacto muy profundo”, añadió.

Los preparativos

Durante su último día completo en el espacio, la tripulación se dedicó a prepararse para el regreso repasando los protocolos de reentrada y amerizaje, además de probar los trajes de compresión que ayudan a prevenir el mareo causado por la readaptación a la gravedad terrestre.

Los cuatro integrantes de la tripulación de Artemis II posan con el pulgar levantado mientras flotan en el interior de la nave espacial.

Fuente de la imagen, NASA

El módulo de tripulación se separará del módulo de servicio alrededor de 20 minutos antes que Orión entre en las capas superiores de la atmósfera terrestre. La cápsula girará para que su escudo térmico absorba las elevadas temperaturas y proteja a los astronautas durante la reentrada.

Si fuera necesario, se realizará una última maniobra de corrección de trayectoria aproximadamente 16 minutos y medio antes de la entrada en la atmósfera para ajustar el ángulo de vuelo.

La nave debe ingresar con una precisión rigurosa. El doctor Chris James, profesor titular del Centro de Hipersónica de la Universidad de Queensland, Australia, comenta que aunque exista un margen de error, éste es muy limitado: aproximadamente un grado.

“Al alcanzar la interfaz de entrada, es crucial que las condiciones sean exactamente las previstas”, explica James.

Este punto marca la transición de la nave espacial desde el espacio hacia las capas más altas de la atmósfera de un planeta.

“Si entran demasiado alto y la cápsula genera sustentación aerodinámica, podría rebotar y salir nuevamente de la atmósfera. Por eso la precisión es fundamental”, señala.

Gráfico que muestra el reingreso de la cápsula Artemis II a la Tierra

“Empieza lo bueno”

Rick Henfling, director de vuelo de Artemis II, explicó en rueda de prensa el miércoles que Orión llegará a la interfaz de entrada a una altura de 122 kilómetros. “Es ahí donde empieza lo realmente emocionante”, aseguró.

Mientras desciende por la atmósfera, el escudo térmico de Orión deberá soportar temperaturas cercanas a los 2.700ºC, lo que representa aproximadamente la mitad del calor en la superficie solar.

El escudo térmico ha recibido especial atención tras resultar severamente dañado en la primera misión Artemis no tripulada. Sin embargo, ajustando el ángulo de reentrada, los ingenieros confían en haber subsanado este inconveniente.

Un hombre de mediana edad, con una chaqueta negra de la NASA y una corbata roja, habla mirando ligeramente fuera de cámara, con una enorme imagen de la superficie lunar como fondo.

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

Henfling indicó que transcurrirán apenas 13 minutos entre la entrada a la atmósfera y el amerizaje en el océano Pacífico.

Asimismo, está previsto que 24 segundos después del inicio de la reentrada, la cápsula pierda totalmente la comunicación con la Tierra durante seis minutos.

Al atravesar la atmósfera, la nave calienta tanto el aire que se desprenden electrones de los átomos de oxígeno y nitrógeno, creando un plasma cargado eléctricamente que interfiere en las señales de radio, explica James.

Según Henfling, concluido ese blackout de seis minutos, Orión estará aproximadamente a 46 kilómetros de altura y continuará descendiendo rápidamente.

“Para entonces estaremos a pocas decenas de kilómetros del punto de amerizaje, y la atención se centrará en el despliegue de los paracaídas”, detalló.

La desaceleración

La cápsula viajará a más de 40.000 kilómetros por hora mientras atraviesa la atmósfera terrestre.

James explica que el primer método para disminuir la velocidad consiste en usar la atmósfera como freno.

Orión está diseñada para carecer de aerodinámica, por lo que “choca contra la atmósfera casi como un ladrillo volador y usa la resistencia del aire para desacelerar”, indica.

Según James, a esas velocidades, los astronautas serán “sacudidos con considerable fuerza”.

Los vehículos no tripulados suelen entrar en la atmósfera en un minuto sosteniendo fuerzas cercanas a 100 G, un nivel incompatible con la supervivencia humana.

Para hacerlo soportable para los astronautas, el ingreso bajo un ángulo específico prolonga la maniobra a aproximadamente cinco minutos, reduciendo la fuerza G experimentada.

Tras superar esta fase, se desplegará una secuencia de paracaídas para continuar disminuyendo la velocidad.

“Primero se abren dos paracaídas piloto que ralentizan la nave hasta unas 200 millas por hora (322 kilómetros por hora)”, puntualizó Henfling.

Estos paracaídas iniciales se encargan de estabilizar y frenar la cápsula antes de que se activen los principales, que se abrirán a unos 6.000 pies (1,8 kilómetros), logrando disminuir la velocidad y garantizar un amerizaje suave a unas 20 millas por hora (32 kilómetros por hora) en el Pacífico.

El amerizaje

Un equipo de recuperación esperará a los astronautas en el litoral californiano.

La cápsula puede amerizar en posición vertical, invertida o lateral, y se inflarán airbags naranja brillante para situarla en vertical y facilitar la salida segura de la tripulación.

La cápsula Orión flota en el Pacífico mientras personal naval asegura un cable desde una balsa.

Fuente de la imagen, Getty Images

Debbie Korth, subdirectora del programa Orión, comentó el miércoles: “Esperamos recuperar a la tripulación y trasladarla a la unidad médica en un lapso máximo de dos horas tras el amerizaje”.

Estimó que los astronautas regresarán a tierra firme, en la Base Naval de San Diego, dentro de las 24 horas posteriores al amerizaje.

Cumplida la misión, los astronautas tendrán su primera oportunidad para volver a pisar suelo firme y reflexionar sobre su viaje.

Así, se sumarán a un grupo selecto de solo 24 astronautas que han orbitado alrededor de la Luna.

“Esta será la reentrada humana más rápida sobre la Tierra en los últimos 50 años”, destaca James.

Además, James subraya la seriedad con la que la NASA aborda la tarea de traer a los astronautas de vuelta sanos y salvos.

“Pero una parte de mí se sentirá mucho más tranquila cuando estén otra vez aquí, en la Tierra”, concluye.

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