Claudio Giráldez: trayectoria personal entre el fútbol, el seguro y el periodismo para apoyar a su familia tras la pérdida de su padre

El Celta renueva a Claudio Giráldez El actual director técnico del Celta de Vigo tuvo que superar la pérdida temprana de un familiar cercano y actualmente lidera con éxito al club celeste.

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Claudio Giráldez ha desarrollado su trayectoria desde una realidad muy distinta a la enfrentada por muchos entrenadores de primer nivel. Antes de consolidarse en el banquillo del Celta, tuvo que alternar el fútbol con empleos externos para mantener a su familia.

Originario de O Porriño, se crio en un ambiente modesto, profundamente influenciado por la figura de su padre, Suso, cuya muerte marcó un antes y un después tanto en su vida personal como profesional.

Este suceso le forzó a madurar rápidamente y a contemplar más allá del balón: era necesario apoyar en casa y asegurar el pago de las facturas.

Esta circunstancia surgió en un verano crucial, durante la etapa de transición como jugador en Galicia, cuando la familia perdió el sustento económico del padre y aparecieron créditos hipotecarios y otras obligaciones.

Giráldez ha manifestado que entonces comprendió que el fútbol, en el nivel en que se encontraba su carrera, le permitía sostenerse a sí mismo, pero no contribuir lo suficiente para ayudar a su madre y hermana. A partir de ese momento, comenzó a buscar varios trabajos, a multiplicar sus fuentes de ingresos sin abandonar el sueño de permanecer vinculado al deporte.

Claudio Giráldez.

Claudio Giráldez. RCCELTA

Uno de esos caminos fue su labor como comercial de seguros. Mientras muchos compañeros solo pensaban en el próximo partido, él se reunía con clientes, explicaba detalles de pólizas y buscaba cerrar contratos para que cada comisión fuera significativa en casa.

Esta experiencia, alejada del foco mediático, le enseñó a escuchar, negociar y conectar con personas ajenas al fútbol. Paralelamente, también se dedicó a proyectos vinculados al deporte base: gestionó becas para que jóvenes pudieran estudiar y jugar en Estados Unidos, además de participar en tareas de coordinación y dirección en clubes modestos de la región.

Colaborador en medios

Su relación con la comunicación tampoco surgió de la nada. Antes de destacar como técnico, Giráldez colaboró como periodista deportivo, combinando ese trabajo con otras ocupaciones para aportar un ingreso adicional a la economía familiar.

El hecho de escribir, analizar y narrar historias de fútbol le permitió observar el juego desde otra perspectiva, comprender cómo se construyen las historias en torno a un equipo y valorar el tiempo de los demás, especialmente el de los aficionados.

Actualmente, cuando se enfrenta a los micrófonos, esa experiencia previa se refleja en un discurso pausado, reflexivo, evitando las estridencias.

En el plano personal, Giráldez mantiene vivo el recuerdo de sus orígenes. En entrevistas ha mencionado a su padre y tío, referencias constantes que siente presentes cada vez que observa desde el banquillo de Balaídos.

También destaca la importancia de su madre, su hermana y su familia actual, a quienes ha pedido disculpas públicamente por las ausencias que acarrea su profesión.

Tras la figura del entrenador que ha renovado la ilusión del celtismo está un hijo que aprendió pronto que la vida continúa pese a un mal resultado y que, antes de las tácticas y pizarras, imperaba la responsabilidad de cuidar a los suyos.

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