
Este miércoles 1 de abril está previsto el lanzamiento de la nave espacial Artemis II de la NASA, que tras 50 años llevará nuevamente al ser humano a la órbita lunar. La misión, protagonizada por cuatro astronautas, representará un avance significativo en la exploración espacial, a pesar de que no incluye un aterrizaje en la superficie de la Luna.
La Luna es el cuerpo celeste más próximo a la Tierra si se compara con otros planetas, estrellas, satélites u otros objetos, lo que explica su relevancia en muchas investigaciones. Sin embargo, ningún humano se ha acercado a ella desde 1972 debido a limitaciones técnicas y científicas. Aunque en esta ocasión no se pisará el suelo lunar, el éxito de la misión Artemis II marcará un importante paso previo rumbo a un futuro alunizaje.
Vale la pena destacar que solo cinco veces se ha logrado pisar la Luna, siendo la primera en 1969 y la última en 1972. Durante esas expediciones, a pesar de contar con recursos y tecnologías limitadas, se realizaron experimentos clave que han facilitado que científicos y astronautas comprendan mejor este satélite y preparen misiones futuras como la próxima.
La historia de cómo una pluma llegó a la Luna
Considerando que solo seres humanos han viajado a la Luna, la imagen de una pluma en su superficie podría parecer una manipulación digital o una creación de Inteligencia Artificial. Sin embargo, esa fotografía es auténtica y fue tomada en 1971 durante la misión Apollo 15.
La foto, capturada por el astronauta Charlie Duke, muestra algo sencillo: el comandante David Scott llevó la pluma al espacio para verificar la teoría de la gravedad de Galileo Galilei. Miles de años antes de ese experimento, Galileo estableció principios fundamentales sin los cuales no se habrían alcanzado los logros espaciales conocidos hasta la actualidad.
Por eso, Scott quiso comprobar las teorías de Galileo y, como homenaje, dejó caer simultáneamente desde la misma altura una pluma y un martillo. En la Tierra, el martillo cae primero, pero en la Luna, al no existir atmósfera ni resistencia, ambos objetos deberían tocar el suelo al mismo tiempo.
Tal como se observa en el vídeo, esta ley se cumple: la pluma y el martillo caen simultáneamente. Esta confirmación fue fundamental para los astronautas, dado que era la primera misión que seguiría una trayectoria a la Luna sin retorno libre, y de este principio físico dependía el regreso seguro a la Tierra.

