La humillación de Medvedev en Montecarlo: rompe su raqueta tras la mayor derrota de su trayectoria

Medvedev rompe la raqueta durante el partido contra Berretini. El tenista ruso fue derrotado 6-0, 6-0 ante Berrettini y terminó perdiendo el control mientras el público aplaudía con «olés» cada impacto de su raqueta contra el suelo.

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Daniil Medvedev protagonizó en Montecarlo uno de los capítulos más lamentables de su trayectoria: fuera de sí, rompiendo la raqueta golpeándola repetidamente mientras la afición coreaba «olés» a cada impacto, claramente desbordado por la frustración acumulada.

Su estallido de ira manifestó el desarrollo de un encuentro que nunca llegó a dominar y terminó siendo una pesadilla: un doble 6-0 ante Matteo Berrettini, la derrota más contundente del ruso en un torneo importante sobre tierra batida. Más allá de su eliminación en el Masters 1.000 de Montecarlo, fue una experiencia humillante en lo deportivo y emocional.

La escena que se viralizó durante el partido ocurrió en el segundo set. Agobiado por los errores no forzados y sin encontrar efectividad en su servicio, Medvedev cometió varios fallos consecutivos y acabó colapsando.

Arrojó la raqueta, la golpeó repetidamente contra el suelo y miró al juez de silla entre la desesperación y la impotencia. En lugar de mostrar compasión, el público interpretó esta reacción como un entretenimiento adicional: cada golpe contra el suelo era acompañado por un “olé”, como si estuvieran en una plaza de toros y no frente a un ex número uno mundial visiblemente superado.

Esta pérdida de control no fue un incidente aislado, sino la consecuencia lógica de lo que se había visto en la pista desde los primeros minutos. Berrettini salió decidido a imponer su ritmo y lo logró desde el primer juego, dominando con su servicio y su potente derecha.

El italiano castigaba constantemente el segundo saque de Medvedev, quien no lograba colocar primeros servicios ni profundidad en sus golpes planos. Medvedev, descolocado y siempre atrasado, cedía la iniciativa en casi todos los intercambios. El 6-0 del primer set resumió esa supremacía: un jugador en alza frente a otro sin recursos.

Medvedev, frustrado durante su partido contra Berrettini.

Medvedev, frustrado durante su partido contra Berrettini. REUTERS

Lejos de recuperarse tras el descanso, Medvedev se hundió aún más en el segundo set. Las miradas hacia su equipo fueron constantes, en busca de alternativas que nunca llegaron. Cada juego al saque se convertía en un suplicio, mientras Berrettini devolvía con profundidad y dominaba tácticamente la pista con claridad.

Con un Medvedev desorientado y un público completamente en su contra, el resultado final parecía inevitable. El segundo 6-0 no solo definió el marcador sino que dejó la derrota más humillante de su etapa reciente: un doble rosco y una imagen de colapso que permanecerá en la memoria del ruso durante largo tiempo.

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