El conflicto en Irán provoca un aumento significativo en los precios del fertilizante en España durante una etapa crucial del ciclo agrícola

El efecto en cadena del conflicto impacta en los costos de agricultores y ganaderos, reflejándose en el bolsillo de los consumidores

Composición fotográfica del mapa de Oriente Medio junto con una imagen de un tractor

La guerra de Oriente Medio añade nuevas dificultades para los agricultores y ganaderos españoles. A los retos previos generados por los acuerdos comerciales con otros países o bloques como Mercosur, los problemas con el relevo generacional y la reducción del presupuesto de la Política Agraria Común (PAC), ahora se suman los incrementos en los costos del combustible y los fertilizantes, justo en un periodo crucial para el sector, que coincide con el inicio de la primavera.

El bloqueo del Estrecho de Ormuz ha provocado que el tránsito marítimo en la zona disminuya en un 95%, lo que ha interrumpido el suministro de energía y fertilizantes; a su vez, esto ha impulsado un fuerte aumento en los precios del petróleo, gas y fertilizantes, afectando directamente tanto la producción alimentaria como sus precios.

Aunque España no depende en gran medida de las importaciones de petróleo, gas o fertilizantes provenientes de Oriente Medio, los incrementos en el mercado global impactan a todos los países consumidores de estos productos. El corte de exportaciones de gas a través del Estrecho influye especialmente en el precio de los fertilizantes, dado que el gas natural es un insumo fundamental para fabricar fertilizantes nitrogenados como la urea y el amoníaco. Así, un alza en el precio del gas implica un aumento en los costos de producción de los fertilizantes.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este viernes que el Plan integral de respuesta a la crisis en Oriente Medio movilizará 5.000 millones de euros para «proteger a los ciudadanos, apoyar a las pymes, al sector primario y, por supuesto, a la industria».

El efecto en cadena del conflicto bélico

La distancia no ha impedido que los impactos de la guerra alcancen a los productores españoles. El aumento en el precio de los fertilizantes amenaza la cobertura nitrogenada de los cultivos durante las primeras semanas de primavera, un paso fundamental para evitar pérdidas en la cosecha. En la primera semana del conflicto, el costo del fertilizante subió un 20% y, junto con el incremento del gasóleo agrícola (41%), representa un sobrecoste anual de 890 millones de euros para el sector agrícola.

Estas semanas resultan determinantes para la cosecha de cereal, ya que los agricultores deben efectuar obligatoriamente la fertilización del cultivo. “En las regiones tempranas, es probable que el nitrato se haya aplicado antes del conflicto, pero en otras zonas el nitrógeno aún no se había adquirido”, aclara Javier Fatas, productor de cereales y representante de COAG.

Asimismo, según explica el agricultor, la fertilización es especialmente importante este año debido a la gran cantidad de lluvias registradas, que favorecen una buena producción. Pero para que ésta se materialice, “es necesario complementarla con el uso de fertilizantes”. Además, en el ámbito del cereal, este representa uno de los mayores gastos, abarcando entre el 10% y el 15% del total de costes. El impacto del conflicto elevará el sobrecoste para los agricultores en un 30%.

Varias vacas durante el ordeño en la ganadería Bértolos e Serranos, a 19 de febrero de 2023, en Macedo, Friol, Lugo, Galicia (España). (Carlos Castro / Europa Press)

Del incremento del cereal al encarecimiento de la carne

El aumento del precio del combustible desencadena una cadena de efectos negativos que tarde o temprano acaba afectando a los consumidores. “Estos cereales se usarán para la elaboración del pienso, lo que impactará de forma considerable en los precios si el Ministerio de Agricultura no adopta medidas para compensar las pérdidas o costes extraordinarios de los agricultores”, lamenta Fatas.

El agricultor pone un ejemplo con un producto muy consumido en España: “Cualquier aumento en los costes en origen se multiplica por cinco en los puntos de venta. Si una lechuga sube 20 céntimos en origen, en destino se incrementará en un euro. En el caso de la carne, si el cereal se destina al pienso, ocurrirá lo mismo, lo que influirá en los precios de la carne, así como del pan y la pasta”.

Para el ganadero, las repercusiones del incremento en los fertilizantes son dobles. Primero por el aumento del costo del cereal, y segundo por el uso directo que hacen del fertilizante en primavera, cuando deben abonar las praderas con nitrógeno para estimular un rebrote en el segundo corte. “Este aumento de precios será absolutamente determinante para nosotros. En España, cada día desaparecen dos ganaderos”, apunta Rosario Arredondo, ganadera y miembro de la Comisión Ejecutiva de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG).

Así, no solo los agricultores y ganaderos españoles verán afectado su presupuesto debido a las consecuencias de la guerra, sino que también el bolsillo de los consumidores sufrirá las consecuencias. El aumento de los costos en los diferentes insumos a lo largo de toda la cadena productiva provocará que los precios finales de alimentos como harinas o carnes suban en la cesta de la compra, afectando directamente a las familias con menor poder adquisitivo.

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