Unos trabajos arqueológicos han permitido reconstruir una pieza clave de un antiguo complejo nobiliario que permanecía oculta bajo tierra. El hallazgo ofrece nuevas pistas sobre la vida cotidiana en este enclave histórico
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Un inmueble relacionado con la nobleza castellana ha vuelto a ofrecer nuevos indicios sobre su historia tras una campaña arqueológica que permitió identificar con mayor exactitud una de sus áreas de servicio más importantes. El hallazgo, localizado en un conocido conjunto monumental de Berlanga de Duero, brinda información sobre unas antiguas caballerizas que permanecieron ocultas durante siglos y que, conforme a los estudios realizados, estuvieron activas hasta aproximadamente 1825. Asimismo, la intervención facilitó la verificación de la distribución interior del edificio, su conexión con otras dependencias del recinto y diversos elementos constructivos que contribuyen a comprender mejor su función.
Las investigaciones se han llevado a cabo en el Palacio de los Marqueses de Berlanga de Duero, en Soria, durante la sexta campaña de excavación promovida por la Asociación Amigos del Castillo de Berlanga y el Ayuntamiento. En las unidades 14 y 15, los arqueólogos registraron un espacio dividido en tres naves separadas por columnas, con distintos pavimentos según la zona. Mientras que una de las naves laterales conservaba suelos de cantos rodados de cuarcita y caliza, la otra exhibía losas de caliza finamente trabajadas. La nave central, por su parte, presentaba un empedrado de cantos pequeños. Además, surgieron pesebreras de piedra caliza con banco corrido en el muro occidental y mechinales diseñados para sostener puntales del piso superior, utilizado como granero.
Un recinto de 450 metros cuadrados que ayuda a reconstruir la historia del palacio
Uno de los elementos más relevantes de la excavación ha sido la definición de la planta rectangular del edificio, de aproximadamente 450 metros cuadrados, con un acceso alineado con la nave central y una organización que recuerda al modelo de las caballerizas del Palacio de Viana. En la unidad 15, además, se confirmó la continuidad del muro oriental, del banco de pesebrera y del pavimento de la nave oriental. A esta información se suma la detección de una rampa exterior que facilitaba el acceso al pajar, junto con la entrada a dicha zona y un muro interno. Frente a este punto apareció una pileta de cal, posiblemente destinada a la recolección de líquidos o grano.
La campaña arqueológica, que se extendió sobre unos 130 metros cuadrados, también alcanzó la unidad 16, donde se identificó el muro frontal de la cochera y el umbral de su puerta, aunque en condiciones de conservación bastante precarias. Bajo este suelo se halló una canaleta anterior al edificio, posiblemente vinculada a un antiguo sistema de drenaje de la muralla. Todo esto encaja con la historia de este imponente palacio renacentista levantado en el siglo XVI a los pies del castillo, que fue residencia de nobles y reyes hasta su destrucción durante la Guerra de la Independencia. Tras el incendio, gran parte del conjunto fue desmontado y sus materiales reutilizados, pero estas excavaciones permiten ahora recuperar una parte fundamental de su configuración original.
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