Solo Italia muestra una evolución inferior dentro del grupo de quince países analizados desde 1995

España continúa quedando rezagada en comparación con Europa en un aspecto que incide directamente en el poder adquisitivo de los trabajadores: la evolución real de los salarios. Entre 1995 y 2023, el salario real medio solo creció un 6% en España, un porcentaje muy inferior al de otras economías importantes del grupo UE15, los quince países que formaban la Unión Europea antes de las ampliaciones más recientes, y solo supera a Italia, que registra alrededor del 3%, según un gráfico del analista Pablo G. Guzmán elaborado con datos de Eurostat.
Este análisis sitúa a España claramente por detrás de numerosos países vecinos. No solo está muy lejos de Irlanda, que alcanza el 72%, y Dinamarca, con un 34%, sino también de naciones más cercanas como Portugal, que logra un 26%, y Francia, con un 27%. Alemania se posiciona con un 21%, mientras que Italia, con aproximadamente el 3%, es el único país con una tasa inferior a la española.
Con base en esta evaluación, el economista Juan Luis Jiménez resumió el resultado como un “recordatorio sobre la decadencia salarial (y productiva) de España”, destacando el limitado progreso en el salario real medio español durante casi tres décadas.
Esta escasa mejora coincide además con otro diagnóstico que organismos nacionales e internacionales vienen señalando desde hace años: la economía española mantiene una productividad baja. La OCDE indica explícitamente que España sufre desde hace décadas un crecimiento lento tanto de salarios como de productividad, mientras que el Banco de España ha alertado que la productividad laboral apenas ha mostrado un repunte en los últimos años.
Qué refleja este dato salarial
La comparación utiliza una serie oficial de Eurostat que mide el salario medio anual ajustado por jornada completa por asalariado. Según explica la agencia estadística europea en su metodología, este indicador estima la retribución anual promedio asociada a un empleo a tiempo completo y está disponible desde 1995.
Este detalle resulta relevante porque previene una confusión habitual. La cuestión no es solamente cuánto han aumentado las nóminas en euros corrientes a lo largo del tiempo, sino cómo ha evolucionado esa remuneración considerando el impacto de la inflación. Es decir, no se trata solo de recibir más euros que hace 30 años, sino de verificar si ese salario realmente permite contar con mayor poder adquisitivo que anteriormente.
Quienes nacieron en las décadas de 1980 y 1990 enfrentan salarios inferiores, menor capacidad para ahorrar y acceso restringido a la vivienda. A los 42 años, estos acumulan hasta un tercio de la riqueza que tenían generaciones anteriores a esa edad.
La productividad: otra pista para entender el estancamiento de los salarios
La OCDE asocia esta debilidad salarial con un problema más amplio. En su informe de 2024 sobre España, el organismo indica que el país ha sufrido durante varias décadas un crecimiento moderado tanto de salarios como de productividad. Además, señala que la desaceleración en productividad comenzó ya a mediados de los noventa y fue más pronunciada que en muchas otras economías avanzadas.
El mismo informe ofrece dos cifras clave para contextualizar la situación. Por un lado, la productividad por hora trabajada ha crecido en promedio un 0,5% anual en España en años recientes, mientras que en el conjunto de la OCDE alcanza un 1,2%. Por otro lado, el organismo sostiene que el crecimiento real de los salarios en España se ha mantenido prácticamente nulo desde los años noventa e incluso fue levemente negativo durante la década de 2010.
El Banco de España comparte esta visión general. En su Informe Anual 2023, señala que, pese al fuerte dinamismo en el empleo, la productividad laboral apenas ha aumentado desde el inicio de la pandemia. Entre 2019 y 2023, el PIB por hora trabajada solo creció un 0,8% en España, mientras que la productividad medida por empleado descendió un 1,4%.
La institución añade que, desde una perspectiva amplia, el progreso en productividad representa el principal impulsor del crecimiento de los salarios reales. Dicho de otra forma, cuando la economía muestra poco avance en productividad durante periodos prolongados, también le resulta más complejo trasladar esas mejoras a los sueldos en términos de poder adquisitivo. En ese mismo periodo, desde finales de 2019, la retribución por asalariado creció un 16,9% nominalmente en España, pero apenas un 1,2% en términos reales.

