Un viaje en tren imprescindible con vistas excepcionales: una experiencia única para disfrutar en primavera

Un trayecto ferroviario en Noruega se ha transformado en una de las experiencias más impresionantes de Europa debido a su mezcla de paisajes indómitos, cascadas majestuosas y una ingeniería singular

Foto: Imagen del Tren de Flåm
  • La ciudad modernista española que deber ser visitada obligatoriamente en primavera: atravesada por cinco ríos y reconocida por sus puentes
  • El pueblo medieval navarro donde nos aguardan puentes y palacios para disfrutar durante esta primavera

Recorrer en tren algunos de los paisajes más impresionantes del planeta representa una vivencia difícil de olvidar. Existen trayectos que elevan esta experiencia a un nivel superior. Uno de ellos se sitúa en Noruega y ya se ha consolidado como un verdadero atractivo para turistas de todo el mundo. Es el Tren de Flåm (Flåmsbana), una de las rutas ferroviarias más reconocidas globalmente, considerada durante años el viaje en tren más hermoso a nivel mundial. Su reputación no es fruto del azar: en poco más de una hora de recorrido, el pasajero atraviesa un entorno natural que parece extraído de una postal, con cascadas, abruptas montañas y fiordos.

El trayecto une la pequeña localidad de Flåm, localizada a la orilla del Aurlandsfjord, con la estación de Myrdal, a más de 800 metros de altitud. Aunque la distancia no supera los 20 kilómetros, la experiencia resulta intensa y visualmente impactante desde el inicio hasta el final. Durante el camino, el tren avanza por un valle estrecho y escarpado, exhibiendo un paisaje en constante cambio que no deja indiferente en ninguna estación del año.

(Fuente: Norway Best)

En cuanto al mejor periodo para el viaje, la primavera es especialmente recomendada para aprovecharlo: el deshielo incrementa el caudal de las cascadas, los verdes se vuelven más intensos y la iluminación añade un contraste distintivo a todo el entorno. Uno de los momentos más esperados del recorrido es la parada junto a la cascada de Kjosfossen, donde el tren permanece detenido algunos minutos para que los pasajeros puedan descender, fotografiar y experimentar de cerca la fuerza del agua cayendo desde lo alto de la montaña.

La Flåmsbana no se limita a ser un medio de transporte, sino que ofrece una ventana abierta hacia la naturaleza más auténtica de Noruega. Durante el trayecto, es común avistar ríos que surcan profundas gargantas, montañas con cumbres nevadas incluso durante la primavera y pequeñas granjas aferradas a empinadas laderas.

Sin embargo, también hay lugar para la historia y la cultura local. A lo largo del recorrido puede observarse la antigua iglesia de Flåm, edificada en el siglo XVII, además de vestigios de la vida tradicional en estas zonas remotas. El paisaje cambia continuamente, lo que convierte el viaje en una experiencia dinámica y sorprendente. Cada curva ofrece una nueva visión, una imagen mental que permanece para siempre.

Más allá de su atractivo visual, el Tren de Flåm destaca también por su relevancia técnica. Se trata de una de las líneas ferroviarias con mayor pendiente en vías convencionales a nivel mundial, con un desnivel superior a los 800 metros en solo 20 kilómetros. La construcción comenzó en 1923 y su inauguración oficial tuvo lugar en 1940. El proyecto representó un gran desafío para la época, tanto por las características del terreno como por las limitaciones tecnológicas.

Imagen del Tren de Flåm (Fuente: Norway Best)

La línea dispone de 20 túneles, la mayoría excavados manualmente, lo que refleja el esfuerzo humano detrás de esta infraestructura. Uno de ellos incluso describe una curva en forma de herradura dentro de la montaña, una solución ingeniosa para superar el desnivel.

Una vivencia que va más allá del viaje en tren

Flåm no es únicamente el punto de inicio o final del trayecto. La región ofrece diversas actividades para quienes desean extender la experiencia. Desde caminatas por la montaña hasta paseos por el fiordo, el entorno invita a una exploración pausada. Una opción popular consiste en realizar a pie el descenso desde Myrdal hasta Flåm, un trayecto de unos 17 kilómetros principalmente cuesta abajo, que permite disfrutar del paisaje a un ritmo diferente.

Además, el Museo del Ferrocarril de Flåm ofrece una perspectiva interesante sobre la historia, explicando las técnicas empleadas en la construcción de esta línea y los desafíos que implicó. La entrada es gratuita, convirtiéndolo en una parada recomendada para complementar la visita.

Otro aspecto destacado del Tren de Flåm es su integración con la red ferroviaria de Noruega. La estación de Myrdal conecta con la línea que une Bergen y Oslo, facilitando así la inclusión de este recorrido en un viaje más amplio por el país. Por ese motivo, muchos viajeros combinan el tren con un crucero por los fiordos o con otras rutas panorámicas, creando una experiencia completa que integra transporte, naturaleza y turismo activo.

Aunque la Flåmsbana opera durante todo el año y cada estación tiene su atractivo, la primavera ofrece una combinación especialmente atractiva. Las temperaturas son más amables, hay menor afluencia que en verano y el paisaje presenta uno de sus momentos más magníficos.

Las personas que han vivido esta experiencia coinciden en que no es solo un trayecto, sino una vivencia sensorial completa. Para quienes buscan una escapada distinta esta primavera, esta ruta noruega se presenta como una alternativa difícil de superar.

  • La ciudad modernista española que es imprescindible visitar en primavera: cruzada por cinco ríos y conocida por sus puentes
  • El pueblo medieval navarro donde nos esperan puentes y palacios para disfrutar esta primavera

Recorrer en tren algunos de los paisajes más impresionantes del planeta representa una vivencia difícil de olvidar. Existen trayectos que elevan esta experiencia a un nivel superior. Uno de ellos se sitúa en Noruega y ya se ha consolidado como un verdadero atractivo para turistas de todo el mundo. Es el Tren de Flåm (Flåmsbana), una de las rutas ferroviarias más reconocidas globalmente, considerada durante años el viaje en tren más hermoso a nivel mundial. Su reputación no es fruto del azar: en poco más de una hora de recorrido, el pasajero atraviesa un entorno natural que parece extraído de una postal, con cascadas, abruptas montañas y fiordos.

Scroll al inicio