EL ESPAÑOL entrevista al directivo acerca del significado que han tenido los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina y el crecimiento del movimiento.
Jorge Pacheco Borja Sánchez Publicada 2 abril 2026 17:35h
En medio del foco mediático puesto en los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina 2026 y su éxito, la figura de Raymon Blondel se ha posicionado como una de las voces más relevantes del movimiento paralímpico en Europa.
Como presidente del European Paralympic Committee, dirige una organización que integra a más de cincuenta comités nacionales, con recursos limitados, pero con un objetivo claro: usar el deporte como un instrumento para promover la inclusión social a nivel continental.
Exesquiador alpino y voluntario con amplia experiencia en la gestión deportiva, Blondel plantea una concepción del deporte adaptado que supera la mera competición. Para él, los Juegos Paralímpicos representan mucho más que el tercer evento deportivo más grande del mundo: son una herramienta para transformar la visión de la discapacidad, dejar un legado en las ciudades anfitrionas y abrir puertas a futuras generaciones.
Blondel, repasando en EL ESPAÑOL su trayectoria hasta llegar a la presidencia del Comité Paralímpico Europeo, comenta el crecimiento del movimiento paralímpico, reflexiona sobre la financiación y la relación con los Juegos Olímpicos, y destaca la relevancia de actores privados como Decathlon para asegurar un acceso básico al equipamiento deportivo.
Una conversación que ofrece una visión clara sobre la dirección que debería tomar el deporte adaptado en Europa.
P.- Usted es presidente del Comité Paralímpico Europeo. ¿Cómo vive este cargo, más como un honor o como una responsabilidad?
R.- Es un honor y a la vez un desafío. Representar a una organización con más de 50 miembros que no dispone de grandes recursos. Por ello, no es solo un cargo honorífico: en ocasiones implica un trabajo duro y comprometido.
P.- ¿Cuál ha sido su trayectoria hasta ocupar esta posición?
R.- Vengo del esquí alpino y los deportes de nieve. Tras finalizar mi carrera deportiva, siempre mantuve mi vínculo con la federación de esquí como voluntario, organizando eventos y participando en diversos comités. Posteriormente, fui elegido para la directiva de la federación y luego presidente de la federación de esquí de los Países Bajos. Desde ese cargo, ingresé en el Comité Olímpico y Paralímpico Nacional, que en los Países Bajos está unificado.
«El deporte adaptado transforma la percepción y la visión social sobre las personas con discapacidad»
Desde entonces incrementé mi actividad internacional y observé que la experiencia de los Países Bajos podría aportar valor a otros países. Por eso decidí presentarme a las elecciones. Fui elegido en 2021 y reelegido en 2025, por lo que ejerceré como presidente hasta 2029. Hace 20 años, si me hubieran preguntado por una carrera en la administración, habría dicho que no; simplemente quería contribuir y ayudar.
P.- ¿Disfruta ese rol de gestor además de su pasado como deportista?
R.- Sí, me gusta. Es un cargo voluntario, no remunerado. Dedico mucho tiempo, junto a mi trabajo como consultor y mi empresa de consultoría. Sin embargo, ser presidente resulta muy gratificante.
P.- ¿Por qué cree que el deporte adaptado es fundamental para la sociedad más allá de las personas con discapacidad?
R.- El deporte adaptado, o paralímpico, es crucial porque modifica cómo la sociedad percibe a las personas con discapacidad. Todos somos humanos, sin importar género, edad o color de piel, ni si falta un brazo, una pierna o se usa silla de ruedas. El parasport demuestra que todas las personas pueden integrarse plenamente en la sociedad y el deporte es el medio ideal para evidenciarlo. Hace cien años, las mujeres apenas participaban en ciertos deportes, considerados territorio masculino; hoy esa idea parecería absurda.
Raymon Blondel, con corbata naranja, en el CH4 Club de Turín Fuente propia
Este es el cambio que espera ver en la sociedad dentro de 10, 20 o quizá 30 años: que se recuerde lo que se pensaba hace tres décadas sobre personas sin piernas haciendo deporte y que la respuesta actual sea que todos deben participar, pues así debe ser.
P.- Para lograr eso, ¿debería el deporte adaptado estar mucho más presente en colegios, por ejemplo?
R.- Absolutamente, también en las escuelas. Muchas veces todo comienza ahí. Aunque depende del país, en varios la educación física forma parte del currículum. Cuando hay un niño en silla de ruedas en clase, muchos profesores no saben cómo incluirlo en las actividades físicas.
Su recurso habitual suele ser dejarlo aparte, darle papeles de árbitro o portero. Sin embargo, se puede capacitar fácilmente a los docentes o proporcionarles una caja de herramientas para enseñar de manera inclusiva. Por ejemplo, si el niño puede sentarse en el suelo, se puede jugar al voleibol sentado con todos los niños. Así todos participan. Las posibilidades para la educación inclusiva son amplias desde edades tempranas.
P.- ¿Pueden todos los atletas paralímpicos realizar una carrera profesional?
R.- Existen deportistas paralímpicos profesionales. En algunos deportes, como el baloncesto en silla de ruedas, la competencia es intensa en diversos países: en Italia, España, Francia. En Alemania, por ejemplo, existe una liga fuerte con clubes profesionales. Algunos atletas son profesionales o semiprofesionales, combinando con empleos a tiempo parcial.
Por tanto, los atletas de élite paralímpicos pueden optar a una carrera profesional. Aunque en menor escala que en los deportes olímpicos, es factible. El baloncesto en silla de ruedas es un ejemplo: puede mostrarse en televisión y medios como deporte ‘mainstream’, no solo como adaptado. Aunque los jugadores estén sentados en silla, el espectáculo es atractivo para el público. Existe allí una oportunidad clara.
P.- ¿Cómo ha evolucionado el movimiento paralímpico en los Juegos recientes?
R.- En los Juegos de Verano, la cantidad de atletas está limitada según un acuerdo entre el COI y el IPC. Ambos órganos firmaron el convenio ‘two Games, one city’ (dos Juegos, una ciudad) para que los Juegos se celebren juntos, al menos hasta 2032 en Brisbane, y posiblemente después. Este acuerdo establece un cupo máximo de deportistas.
Sin embargo, en los Juegos de Invierno existe margen para aumentar el número de participantes. Actualmente son alrededor de 600, limitados, y creo que ese número podría crecer notablemente, considerando que en verano participan 4,500 atletas.
«Comenzar con los Juegos Paralímpicos y luego los Olímpicos podría ser una propuesta interesante»
P.- ¿Cómo se financian los Juegos Paralímpicos? ¿Es sencillo atraer patrocinadores y empresas que apoyen este proyecto?
R.- Como dije, los Juegos Olímpicos y Paralímpicos se financian mediante el acuerdo entre el COI y el IPC. Los principales socios del COI también se vinculan al IPC para los Juegos. Es evidente que el COI posee recursos económicos para apoyar al IPC, y eso es lo que sucede.
Esta combinación permite organizar los Juegos Paralímpicos con un alto nivel profesional. Los Juegos Olímpicos cuentan con una organización estrecha y luego las sedes se adaptan para los Paralímpicos. Si se intentara realizar todo solo para los Paralímpicos, la inversión necesaria sería enorme y la viabilidad financiera incierta. Por eso la vinculación con los Juegos Olímpicos es fundamental para los Paralímpicos.
P.- Cuando una ciudad alberga ambas competiciones, ¿se pone el mismo empeño en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos?
R.- Sí, el esfuerzo es igual. En Milán-Cortina, por ejemplo, el comité organizador maneja ambos Juegos como una única entidad, entregando dos eventos. Esto también aplica para Los Ángeles 2028 y los próximos Juegos en los Alpes franceses en cuatro años. El conocimiento, experiencia, infraestructuras y tecnología son compartidos para los dos eventos.
P.- ¿Sería mejor que los Juegos Paralímpicos se desarrollaran antes que los Olímpicos para captar más atención?
R.- Es una cuestión muy interesante. Actualmente, la organización de los Paralímpicos después de los Olímpicos funciona bien, con todo establecido y los voluntarios preparados. Pero la cobertura mediática para los Paralímpicos suele descender tras los Olímpicos, y a menudo se olvida mencionar que los Paralímpicos siguen.
Por eso es atractivo imaginar un cambio: que los Paralímpicos precedan a los Olímpicos, especialmente en invierno. En las últimas cuatro ediciones invernales, las condiciones de temperatura, nieve y ambiente han sido un desafío: Sochi, PyeongChang, Pekín y Cortina han tenido inviernos más cálidos, dificultando la calidad de la nieve.
Uno de los partidos de parahockey de los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina Fuente propia
Si se invirtiera el orden, con los Paralímpicos a finales de enero y los Olímpicos a mediados de febrero, no afectaría el programa olímpico, pero permitiría celebrar los Paralímpicos durante un invierno más frío. Es una propuesta que merece estudio y podría ser una opción viable.
P.- ¿Cómo valora el trabajo reciente del Comité Paralímpico Español y de su presidente?
R.- El Comité Paralímpico Español está muy activo, y su presencia se nota en nuestra organización. En reuniones y encuentros, acuden regularmente no solo el presidente, sino también el secretario general, Miguel Sagarra, con gran actividad. Además, España presentó un candidato en las últimas elecciones del IPC.
Ese candidato fue elegido en otoño de 2025: Fernando Riaño, vinculado a la Fundación ONCE, que ahora forma parte del consejo del IPC como ‘member at large’. Esto refleja la participación activa de España en el movimiento paralímpico y su presencia en la ejecutiva del IPC, lo cual es muy positivo.
P.- En España, se otorga el mismo premio económico a medallistas olímpicos y paralímpicos. ¿Es habitual? ¿Qué opinión le merece esta medida?
R.- No, no es común. En muchos países, los paraatletas no reciben ningún bono o remuneración económica. En algunos sí, pero con diferencias notables. Solo unos pocos ofrecen el mismo nivel. También hay países que recompensan a medallistas paralímpicos con una pensión vitalicia, un apoyo económico de por vida.
Sin embargo, esto no es la norma. Me gusta esa política en España, porque envía una señal clara: posiciona los Juegos Olímpicos y Paralímpicos al mismo nivel.
P.- ¿Cuáles son, en su opinión, los principales objetivos para próximas ediciones de los Juegos Paralímpicos?
R.- El objetivo esencial es lograr un impacto social significativo. Cabe recordar que los Juegos Paralímpicos son el tercer evento deportivo mundial en magnitud, tras los Juegos Olímpicos y el Mundial de fútbol. Pero no son solo una competición deportiva, sino un escaparate para provocar un cambio social y dejar un legado.
Si se organiza un excelente evento deportivo, debería ser imprescindible que el país o la ciudad hospedante modificaran actitudes. En París, por ejemplo, los Juegos Paralímpicos generaron un cambio en la percepción de sus ciudadanos respecto a las personas con discapacidad. Ese es el verdadero legado: el deporte puede hacer la diferencia. Es algo que puede reforzarse y es crucial. A menudo se habla de los Paralímpicos como un evento espectacular, pero me gustaría que se destacara también su continuidad, el legado y la energía que mantiene el cambio social.
Raymon Blondel, Sabrina Bonnano y Gregory Volpi Imagen cedida
P.- ¿Qué rol juega una empresa como Decathlon para alcanzar estos objetivos?
R.- Todo comienza por facilitar el acceso al deporte. Sin ese acceso, no surgirán nuevos talentos ni jóvenes dispuestos a comprometerse con el deporte. Se debe incentivar la actividad física, sacarlos de casa, de las sillas, alejarlos de las consolas y teléfonos móviles.
Y eso se logra brindando acceso al deporte y a los equipamientos necesarios. Decathlon tiene una visión sólida y concreta en este sentido, ofreciendo oportunidades para que no solo los jóvenes, sino cualquier persona con discapacidad pueda activarse.

