Un antiguo recorrido ferroviario transformado en ruta natural esconde uno de los trayectos más impresionantes del país. Kilómetros de naturaleza y paradas con encanto aguardan a quienes buscan una escapada diferente esta primavera
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La vía verde más extensa de España constituye también una de las mejores opciones para quienes desean una escapada activa en la Comunidad Valenciana, ofreciendo paisajes variados, patrimonio industrial y paradas con encanto local. Esta ruta, ideal para realizar en etapas, posibilita avanzar sobre antiguos trazados ferroviarios, pendientes suaves y un recorrido adaptado tanto para ciclistas como para senderistas. Su combinación de túneles, puentes, accesos cómodos y pueblos interiores la convierte en una propuesta ideal para quien prefiera viajar sin prisa disfrutando del paisaje.
Este recorrido corresponde a la Vía Verde de Ojos Negros, un trayecto que, en su tramo por la Comunitat Valenciana, abarca 76,65 kilómetros, sumándose a ellos 14,50 kilómetros de conexión desde Albalat dels Tarongers hasta Puçol, enlazando con la Vía Verde Xurra. La ruta comienza en Barracas y finaliza en Albalat dels Tarongers-Sagunto, cruzando localidades como Caudiel, Jérica, Navajas, Altura, Segorbe, Soneja, Sot de Ferrer, Algar de Palancia, Algimia de Alfara y Torres Torres. A lo largo del recorrido, el viajero desciende desde el altiplano de Barracas, cerca de la Sierra de Javalambre, hacia el valle del río Palancia y las huertas valencianas próximas al Mediterráneo.
Túneles, viaductos y etapas que enriquecen el trayecto
Uno de los principales atractivos de esta ruta por etapas radica en sus infraestructuras históricas. El trayecto conserva el carácter del antiguo ferrocarril minero de Sierra Menera y cuenta con 17 túneles, 8 puentes y 1 pasarela, además de viaductos y otros elementos ligados a ese pasado ferroviario. El firme, compuesto por asfalto y tierra compactada, ofrece un recorrido cómodo, apto para usuarios con movilidad reducida, salvo en alguna rampa fuera del trazado original y en los últimos kilómetros que ya no siguen la línea del ferrocarril. Por esta razón, más que presentar una elevada dificultad técnica, se perfila como un itinerario extenso que invita a organizar el viaje con tranquilidad.
Precisamente ahí radica gran parte de su atractivo. La Vía Verde de Ojos Negros no está diseñada para cubrirse con rapidez, sino para conectar naturaleza, historia y gastronomía local en diversas etapas. Las paradas en pueblos del interior permiten convertir el recorrido en una experiencia más enriquecedora, brindando momentos para descansar, pasear y descubrir entornos donde el ritmo se reduce. Además, la longitud del trayecto y su perfil heredado del antiguo tren facilitan que cada viajero adapte la jornada según sus capacidades. Por esto, esta vía verde se consolida como uno de los referentes del turismo activo valenciano y como una de las rutas más especiales para explorar el territorio desde una óptica distinta.
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