Gerard Piqué genera controversia con el árbitro y provoca posible sanción severa para el Andorra: «Es un robo histórico, lo compartiré en Twitter»

Gerard Piqué, en una imagen de archivo El exjugador del Barça, propietario desde 2018 del club andorrano, añadió este miércoles un nuevo episodio polémico a su trayectoria como presidente.

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Gerard Piqué vuelve a colocarse en el epicentro de la polémica arbitral tras el vibrante empate 3-3 entre Andorra y Málaga en la jornada 33 de la Segunda División, partido que generó tanto juego como controversia en los despachos.

El principal accionista y presidente del club andorrano protagonizó un nuevo episodio tenso con el cuerpo arbitral, que ya ha activado alertas en los comités disciplinarios.

El suceso queda reflejado con detalle en el informe del colegiado murciano Alejandro Ojaos Valera. Según el acta, todo comenzó rumbo a los vestuarios, durante el descanso, cuando Piqué se dirigió al asistente número 1 a muy poca distancia y con un tono descrito como confrontativo.

«Tras acabar la primera mitad, en el túnel de vestuarios, D. Gerard Piqué Bernabéu adoptó una actitud agresiva hacia el árbitro asistente número 1, alzando la voz y señalándole con el dedo índice a escasos centímetros del rostro, repitiendo las expresiones: ‘Es un robo histórico’ y ‘Lo voy a subir a Twitter’«, se detalla en el acta.

A pesar de la advertencia, las redes sociales del exfutbolista no mostraron posteriormente ninguna publicación vinculada a ese supuesto «robo histórico».

La intención de trasladar la queja a la opinión pública quedó, por ahora, únicamente en el informe oficial, pero refuerza la imagen de un Piqué que emplea su altavoz mediático como forma de presión sobre el arbitraje.

Un enfrentamiento tenso

El conflicto no se circunscribió solo al equipo arbitral. El acta también señala que Piqué mantuvo un altercado verbal con jugadores del Málaga en el mismo espacio del túnel de vestuarios.

«Esta persona también se dirigió de manera ofensiva a los miembros del Málaga CF, siendo necesario que intervinieran efectivos del FC Andorra y seguridad para separarlos», detalla el documento, enfatizando la necesidad de la intervención del personal del club y del equipo de seguridad para evitar una escalada del episodio.

Un instante del partido entre el Málaga y el Andorra

Un instante del partido entre el Málaga y el Andorra FC Andorra

La causa del enfado de Piqué se encuentra en una primera mitad marcada por decisiones arbitrales controvertidas.

El Andorra vio anulado un gol de Yeray por una falta previa de Lautaro sobre Murillo y, poco después, encajó el 0-2 tras un penalti señalado por una pisada de Gael sobre Joaquín Muñoz en el añadido del primer tiempo. Estas dos jugadas, que modificaron el desarrollo del partido, elevaron la sensación de injusticia en el palco local, con Piqué ejerciendo como figura visible de la protesta.

El resultado final, un empate 3-3 con un gol del Málaga en los minutos finales, no disminuyó la atención sobre la conducta del dirigente andorrano.

Este episodio se suma a confrontaciones previas entre el exdefensa y el cuerpo arbitral desde su retirada, especialmente en su rol de propietario del Andorra.

Este historial podría influir en la evaluación de los comités disciplinarios, que podrían iniciar un expediente y convertir lo reflejado en el acta en una sanción económica para el club o incluso imponer medidas personales contra Piqué.

La situación en el túnel de vestuarios vuelve a poner sobre la mesa el debate acerca de los límites en el discurso de los directivos hacia los árbitros en el fútbol profesional.

En el caso de Piqué, su doble condición de exjugador de alto nivel y personalidad mediática intensifica cada gesto y palabra, transformando un encuentro de Segunda División en un nuevo caso de estudio sobre la constante tensión entre clubes y árbitros.

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