Empresario catalán fallece y dona 14 millones de euros a un convento de monjas en Lleida

La decisión no fue espontánea, sino resultado de un vínculo personal que se remontaba a su infancia, explicando así el fuerte aspecto emocional de esta herencia millonaria

Foto de archivo de dos monjas en el convento de Santa Ana

La administración de una herencia puede originar relatos tan sorprendentes como relevantes. A veces, el destino del patrimonio de una persona no sigue las rutas habituales, especialmente cuando no existen herederos directos. Este es el caso de un empresario catalán que, tras fallecer sin descendencia, optó por dejar una fortuna millonaria a una congregación religiosa con la que mantenía un lazo personal desde su infancia.

El protagonista de esta historia es Francesc Perera Dalmau, un empresario vinculado al sector automovilístico que falleció en enero pasado, con poco más de 60 años. Su patrimonio, estimado en entre 13 y 14 millones de euros, ha sido asignado en su totalidad a las Hermanitas de los Pobres, una institución con larga trayectoria en el ámbito de la asistencia social.

La elección no fue casual, sino fruto de una relación personal remontada a su infancia, lo que justifica el marcado componente emocional de esta herencia millonaria. Entre los activos incluidos destaca una empresa del sector de maquinaria agrícola, Automotor, que ahora quedará bajo la gestión de la congregación.

La entidad empresarial había experimentado cambios recientes en su dirección antes del fallecimiento del empresario, con la incorporación de un nuevo responsable al mando. Este cambio facilitó garantizar cierta continuidad en la operativa de la compañía, aspecto esencial ahora que modifica su titularidad y pasa a formar parte de este patrimonio empresarial.

El entorno profesional del empresario ha resaltado el carácter de esta decisión. Colegas y empleados han puesto en valor el perfil humano de quien fue su jefe por años, destacando que no es un gesto común. Particularmente, trabajadores con décadas en la empresa han considerado la donación como una manifestación de generosidad poco habitual, sobre todo al tener en cuenta el volumen económico involucrado y que no existía obligación alguna de hacer este tipo de legado.

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Un vínculo personal decisivo

La relación entre el empresario y la congregación tiene origen en su niñez, cuando una de las religiosas se encargó de cuidarlo. Este vínculo perduró a lo largo de los años y terminó siendo fundamental en su determinación final. No es, por tanto, una elección arbitraria, sino una forma de retribuir el apoyo recibido en un momento crucial de su vida.

Las Hermanitas de los Pobres cuentan con más de 150 años de presencia en Lleida y han desarrollado una labor orientada al cuidado de personas mayores en situación vulnerable. Durante décadas, administraron una residencia para ancianos y han mantenido su actividad asistencial en diversos ámbitos. Este nuevo patrimonio podría fortalecer su capacidad operativa y aumentar los recursos para continuar con su labor social.

El proceso de la herencia

Actualmente, la congregación se encuentra en pleno proceso de tramitación de la herencia. Este tipo de gestión puede extenderse en el tiempo, ya que comprende la aceptación formal de los bienes, el pago de impuestos y la reorganización de los activos recibidos. En este caso, además, se suma la administración de una empresa en actividad, lo que añade una capa extra de complejidad al proceso legal de sucesión.

Si no surgen inconvenientes, las religiosas pasarán a ser las nuevas propietarias tanto de la empresa como del resto de los bienes. Esto configura un escenario poco común, en el que una entidad religiosa asume la gestión de un patrimonio empresarial de considerable valor. La forma en que se administre este legado será determinante para evaluar su impacto a largo plazo, tanto en el plano económico como social.

Mientras tanto, esta historia ha provocado interés no solo por la cuantía heredada, sino también por el significado que contiene. En un contexto donde las herencias suelen asociarse a disputas familiares o complejos procesos jurídicos, este caso introduce un elemento diferente, en el que la voluntad personal y el componente emocional juegan un rol fundamental en el destino final de un patrimonio construido durante toda una vida.

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