El seleccionador nacional se ha declarado abiertamente como un devoto después de la influencia que tuvo un lugar en el que él jugó como futbolista.
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Luis de la Fuente vive la Semana Santa como algo más que una simple tradición: es una fecha destacada en su calendario emocional, con Sevilla y la Hermandad del Cachorro como centro de su fe.
Su devoción tiene sus raíces en su etapa como jugador sevillista a finales de los años 80, y desde entonces mantiene un vínculo discreto, pero profundamente arraigado, con la ciudad y sus cofradías.
El seleccionador llegó a Sevilla en 1987, cuando firmó por el Sevilla FC, y fue entonces cuando conoció al Cristo de la Expiración, el Cachorro, una imagen que dejó una huella permanente en él.
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Desde aquellos años, De la Fuente no ha dejado de acudir a la basílica de Triana siempre que sus compromisos lo permiten, incluso durante concentraciones de la Selección en la ciudad. Esa relación estable en el tiempo explica que se hable hoy de una «devoción de más de 35 años».
Él mismo ha reconocido en público que es un hombre de fe y que Sevilla ocupa un lugar especial en su vida. De hecho, sus hijos han participado como nazarenos en diversas procesiones.
La ciudad, sus hermandades y sus imágenes forman parte importante de su imaginario sentimental, y la Semana Santa es la época en la que este vínculo se manifiesta con mayor claridad.
No resulta extraño que, cuando visita la capital andaluza en fechas señaladas, busque un momento para ir a Triana y rezar «a los pies del Cachorro».
El Cachorro, una «casa» en Triana
Su relación con la Hermandad del Cachorro se ha fortalecido en los últimos años, hasta el punto de que el propio De la Fuente ha confesado sentirse como un miembro más dentro de la corporación.
«Siento devoción y ellos me han recibido como a un hermano», ha afirmado el seleccionador, agradecido por el trato cálido de los cofrades trianeros. Para él, la basílica del Patrocinio se ha convertido en un refugio espiritual al que regresa siempre que puede.
El Hermano Mayor del Cachorro ha señalado en varias ocasiones el orgullo que representa para la hermandad que el técnico porte su nombre «por el mundo» y exprese su fe con naturalidad.
Sabe que, cuando De la Fuente viaja a Sevilla, suele hacerlo «con discreción», sin cámaras, simplemente para rezar ante la imagen y mostrar gratitud. Desde Triana, incluso, le han invitado a sentirse en su casa y han asegurado que siempre tendrá allí sus oraciones, especialmente en encuentros decisivos con España.
La fe en familia
Más allá de su presencia en Sevilla, De la Fuente se define como un cristiano devoto que vive su fe con serenidad, sin grandes exhibiciones públicas pero con constancia. Aunque no consta que esté formalmente inscrito como hermano de la corporación, es considerado de facto «uno de los suyos» debido a la frecuencia de sus visitas y al cariño mutuo.
En el ámbito cofrade se destaca que su fe se manifiesta con respeto y naturalidad, valores que también procura transmitir a su familia.
En varias ocasiones ha dejado entrever que sus creencias forman parte integral de su vida diaria y que sus seres queridos comprenden bien lo que representan el Cachorro y Sevilla para él.
Así, la Semana Santa se convierte en un momento especial para compartir esa vivencia en familia, ya sea siguiendo las procesiones por televisión, visitando la ciudad cuando la agenda se lo permite, o manteniendo pequeñas tradiciones domésticas relacionadas con estas fechas.
Para De la Fuente, esta mezcla de fe, Sevilla y la Hermandad del Cachorro es uno de los lazos invisibles que también le acompaña en los banquillos.

