El conseller de Deportes de Cataluña considera que el partido frente a Egipto debió haberse suspendido y los Mossos están investigando los gritos.
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El conseller de Deportes de la Generalitat de Cataluña, Berni Álvarez, manifestó este miércoles su «profunda indignación» ante los cánticos racistas que se escucharon en el RCDE Stadium durante el amistoso entre España y Egipto, lamentando además la demora en la activación de los protocolos correspondientes.
En varios momentos del encuentro, a los diez minutos del primer tiempo y en otras ocasiones durante el partido, una parte de la grada entonó el cántico «musulmán el que no bote es», una escena que el conseller presenció desde el palco del estadio como invitado.
Durante el descanso, el videomarcador del estadio recordó que «la legislación para la prevención de la violencia en el deporte prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas».
En declaraciones a Catalunya Ràdio y SER Catalunya, Álvarez calificó el ambiente vivido como «impactante», señalando que desde el inicio se percibió una situación «extraña», con pitidos al himno egipcio que después derivaron en cánticos islamófobos. «A medida que avanzaban los acontecimientos, sentí mucha indignación al comprobar que no se tomaban medidas», explicó.
El conseller comentó que durante el descanso se dirigió a responsables de la Real Federación Española de Fútbol y de la Federación Catalana de Fútbol para exigir la puesta en marcha de los protocolos. «Les hice saber que debían activarlos y que, de no hacerlo, me retiraría», afirmó. Según relató, fue entonces cuando le comunicaron que las medidas se implementarían, aunque consideró que la reacción fue tardía.
A su parecer, estas acciones «deberían haberse adelantado», activándose tras el primer cántico. «De haber continuado la situación, el partido debería haber sido detenido. Es necesario ser firme con este tipo de conductas», destacó.
Álvarez rechazó que el hecho de que el árbitro georgiano Georgi Kabakov no entendiera los cánticos sirva como excusa. «El árbitro y los jugadores están enfocados en el juego, pero alguien debería haber intervenido, sobre todo en la dirección, para impedir que la situación se agravara», indicó.
El conseller definió lo ocurrido como una situación «muy desagradable», protagonizada, a su juicio, por personas «ajenas al mundo del deporte» y cuyos cánticos estaban «muy dirigidos desde el principio». En este sentido, insistió en que una respuesta más contundente habría evitado la escalada.
Además, enmarcó estos hechos en un problema mayor: «El mundo del fútbol, desgraciadamente, se está convirtiendo en un nicho para grupos de ultraderecha y en un vehículo para discursos de odio, algo que debe frenarse», alertó, recordando que hace tiempo se trabaja en este aspecto junto a la RFEF y LaLiga.
El conseller subrayó que estos incidentes no tienen «ninguna relación con el Espanyol» y, aunque señaló que comprendería que la FIFA sancionara estos hechos, destacó que trabajará para que el club blanquiazul «no quede involucrado».
Por otro lado, Álvarez afirmó que lo sucedido no debería perjudicar las aspiraciones de Cataluña de contar con dos sedes, el Spotify Camp Nou y el RCDE Stadium, en el Mundial de 2030: «Estamos haciendo las cosas bien y podemos ser ejemplares en la organización, pero estas situaciones no ayudan y obligan a brindar explicaciones».
Finalmente, mostró confianza en que la candidatura tendrá éxito: «No creo que afecte. Estoy convencido de que lograremos tener dos sedes, pero es necesario reaccionar con rapidez para demostrar nuestra capacidad de respuesta ante organismos como la FIFA».

