Además, una parte del público abucheó el himno de Egipto y un pequeño grupo de asistentes lanzó insultos dirigidos a Pedro Sánchez.
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El encuentro amistoso entre España y Egipto, celebrado este martes en el RCDE Stadium de Cornellà-El Prat (Barcelona) ante 35.895 espectadores, registró episodios de conducta inapropiada en las gradas, con cánticos de carácter racista y religioso y abucheos al himno nacional egipcio.
Desde una zona del fondo de Cornellà, donde suele ubicarse la llamada ‘La Curva’ del RCD Espanyol, los asistentes corearon en varias ocasiones durante el partido el cántico «musulmán el que no bote es».
Este grito se escuchó desde los primeros diez minutos de la primera mitad y se repitió en diversos momentos, manifestando un comportamiento ofensivo que oscureció la atmósfera festiva que predominaba en el estadio.
Asimismo, en los momentos previos al inicio del partido, parte de la afición abucheó el himno de Egipto, y por otra parte se percibieron insultos dirigidos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, proferidos por un reducido grupo de seguidores.
Durante el descanso, en el mensaje mostrado en el videomarcador se recordó que «la legislación para la prevención de la violencia en el deporte prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas».
La @rfef se suma al mensaje de nuestro fútbol contra el racismo y condena cualquier acto de violencia en los estadios. pic.twitter.com/dP961KOKzc
— RFEF (@rfef) March 31, 2026
A través del sistema de megafonía también se solicitó a la afición que evitase los cánticos xenófobos y faltas de respeto, y que apoyara la lucha del fútbol contra el racismo, aunque esa petición no tuvo el efecto deseado en esa parte de la grada.
Las reacciones
En sus perfiles sociales, la RFEF manifestó su rechazo a los hechos y reafirmó su compromiso con la erradicación del racismo. «La RFEF se une al mensaje de nuestro fútbol contra el racismo y rechaza cualquier acto violento en los estadios», afirmó la entidad.
Por su parte, el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, calificó esos comportamientos como “inaceptables” y aseguró que “no deben repetirse”, aunque consideró el incidente como “episodios puntuales y aislados”. Prefirió centrar su atención en lo que definió como “una fiesta” del fútbol “con las gradas llenas”.
Igualmente, resaltó el “ambiente extraordinariamente cordial” durante la visita de la delegación egipcia. “Le manifesté al presidente de la federación que su presencia era bienvenida y le expresé disculpas”, detalló.
Rafael Louzán, presidente de la RFEF, sobre los cánticos en el España – Egipto.
«Condenamos este tipo de actitudes».pic.twitter.com/jp3thN8ej4
— RFEF (@rfef) March 31, 2026
El seleccionador de España, Luis de la Fuente, manifestó su «total y absoluta condena ante cualquier manifestación racista, xenófoba y de falta de respeto», calificando de «intolerables» dichos cánticos.
Destacó que «la mayoría del público silbó a quienes adoptaron esa actitud».
«A veces no hay mucho más que hacer. El fútbol en sí no es violento; los violentos utilizan el fútbol para encontrar su espacio. Es necesario identificar a esas personas y excluirlas de la sociedad y del grupo que respeta las normas», añadió.
Posibles sanciones
La Real Federación Española de Fútbol podría enfrentar una sanción consistente en un partido de la selección absoluta “con un número reducido de espectadores” y una “multa de al menos 20.000 francos suizos (unos 21.600 euros)”, conforme a la normativa de la FIFA en casos de cánticos discriminatorios desde las gradas.
El Código Disciplinario de la FIFA establece que “se pueden imponer (…) medidas disciplinarias a la federación miembro o al club responsable, incluso si esta federación o club demuestra ausencia de culpa o negligencia”, cuando “uno o más seguidores de una selección o club” atentan “contra la dignidad o integridad de un país, persona o colectivo mediante expresiones o actos despectivos, discriminatorios o vejatorios».
En este sentido, el documento de FIFA incluye entre las sanciones posibles: “Para la primera infracción, la disputa de un partido con espectadores limitados y una multa mínima de 20.000 CHF (francos suizos), salvo que ello suponga un daño económico desproporcionado para la federación o club, en cuyo caso la multa excepcionalmente podría reducirse a 1000 CHF”.
Las sanciones se endurecen si se trata de “reincidencias o incidentes repetidos”, o si la situación así lo exige, aplicándose entonces medidas que pueden incluir “la implementación de un plan de prevención, multas, deducción de puntos, jugar partidos a puerta cerrada, prohibición de uso de determinados estadios, derrota por retirada, exclusión de una competición o descenso de categoría”, según explica la FIFA.
“El órgano disciplinario puede modificar las sanciones mínimas indicadas si la federación y/o club afectado se compromete a colaborar con FIFA en la elaboración de un plan integral que garantice acciones contra la discriminación y evite la repetición”, indica el organismo.

