La inquietud aumenta ante el posible impacto que tendría una crisis prolongada en el estrecho de Ormuz sobre la gasolina, el consumo y la actividad económica

El mercado petrolero considera mediados de abril como un momento crucial. Diversos análisis recopilados por El Economista ubican en la tercera semana de abril, tomando el 19 de abril como referencia, el punto en que podría comenzar a agotarse el margen que hoy sostiene la crisis energética. En caso de que esto suceda y el bloqueo del estrecho de Ormuz continúe, el precio del crudo podría experimentar una mayor presión y aproximarse al escenario extremo de los 200 dólares por barril.
Esta preocupación no surge sin fundamentos. Detrás está el conflicto con Irán y su repercusión sobre el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más críticas del mundo. En un informe publicado el 31 de marzo, BCA Research indica que, durante el último mes, el mercado ha intentado compensar parte del problema generado por el cierre de este paso marítimo. Sin embargo, advierte que dichas soluciones son, en última instancia, insuficientes y que la presión sobre los precios energéticos persistirá mientras no se restablezca el tránsito habitual.
Por el momento, el sistema se mantiene gracias a varias medidas de emergencia. Según los reportes de BCA, el mercado resiste mediante desvíos de crudo por otras rutas, con barriles que ya estaban en tránsito antes del agravamiento del conflicto, y la utilización de reservas estratégicas. Esta combinación de acciones ha evitado, al menos por ahora, un aumento aún mayor en el precio del petróleo. No obstante, la conclusión principal de los analistas es que este alivio es temporal y no podrá sostenerse si la crisis se prolonga.
El ministro de Economía destaca que España parte de una situación «estructuralmente más fuerte» para enfrentar este tipo de 'shocks'.
Razones por las cuales abril se señala como el punto crítico
El factor clave no es que el mundo se quede sin petróleo, sino que comience a perder el margen con el que está absorbiendo el impacto. El informe trimestral de BCA señala que, si el shock energético se extiende hasta mediados de abril, los mercados empezarían rápidamente a asumir un escenario de recesión. Paralelamente, en su análisis sobre Ormuz, el informe sostiene que los esfuerzos realizados hasta ahora no alcanzan para compensar una interrupción prolongada del suministro.
Por eso, la tercera semana de abril se ha convertido en una fecha especialmente vigilada. Según la información publicada por El Economista, a partir de ese momento el mercado global podría enfrentar un déficit de varios millones de barriles diarios si las reservas de emergencia y el petróleo almacenado dejan de cubrir una parte suficiente de la caída en la oferta. En tal escenario, el ajuste se produciría principalmente vía precios: el petróleo subiría hasta un nivel que obligara a reducir la demanda.
Implicaciones de un barril a 200 dólares
El escenario de los 200 dólares no es una certeza, sino una hipótesis extrema en caso de que la crisis se extienda y el mercado pierda ese colchón temporal. Sin embargo, el riesgo causa preocupación porque un petróleo con ese precio encarecería el combustible, aumentaría los costos del transporte y se trasladaría a numerosos precios dentro de la economía. Esto impactaría directamente a familias y empresas en un momento en que la inflación sigue siendo un factor muy sensible.
Por lo tanto, lo fundamental no es afirmar que el petróleo disparará su valor de forma segura, sino comprender que los analistas señalan una fecha en la cual las medidas de emergencia podrían empezar a resultar insuficientes. Si el estrecho de Ormuz no recupera una circulación más normal antes de ese límite, el mercado petrolero entraría en una etapa mucho más delicada, tanto para los precios como para la economía global.

