El medio noruego ‘Se og Hør’ sostiene que se ha planteado la posibilidad de una separación matrimonial

La solidez de la monarquía noruega vuelve a estar en entredicho. Según informes del diario Se og Hør, los príncipes herederos Haakon y Mette-Marit estarían atravesando un periodo especialmente complicado en su relación. Fuentes cercanas al palacio, citadas por el medio, indican que incluso se ha considerado la opción de un “posible divorcio real” como una eventualidad a tener en cuenta.
El inicio de 2026 no ha sido favorable para la pareja, unida por más de veinte años de matrimonio. En los últimos meses, diversas controversias han situado a la familia real en una constante presión pública. Por un lado, el escándalo relacionado con la amistad de Mette-Marit con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein ha provocado un impacto mediático considerable. Por otro, el proceso legal que enfrenta su hijo, Marius Borg Høiby, ha elevado la tensión en el círculo familiar.

Dentro de este contexto, la princesa heredera optó por brindar explicaciones en una entrevista a NRK hace pocos días, donde dedicó varios minutos a aclarar su relación con Epstein: “Deseo manifestar mi más sincero arrepentimiento por mi amistad con Jeffrey Epstein. Me parece fundamental pedir disculpas a todos aquellos a quienes he decepcionado. Parte del contenido de los mensajes entre Epstein y yo no refleja la persona que aspiro a ser. Además, lamento la situación que he generado para la familia real, en especial para el rey y la reina”.
A su lado, Haakon mantuvo un perfil discreto y apenas intervino hasta el final. Cuando lo hizo, quiso transmitir un mensaje de cohesión: “Nos apoyamos sobre una base sólida. Hemos estado juntos más de 25 años. Y, afortunadamente, hemos logrado construirla de manera que seguimos unidos. Porque cuando alguien contrae matrimonio, hay días buenos y malos”.
La princesa Mette-Marit de Noruega ha experimentado un empeoramiento de su fibrosis pulmonar crónica y necesitará someterse a un trasplante. (Europa Press)
Una alternativa considerada
Las imágenes de la entrevista, donde se observó a ambos visiblemente tensos, sólo han intensificado las especulaciones. Conforme a la información divulgada en Noruega, la magnitud de las revelaciones recientes desencadenó reuniones internas en el entorno del palacio para evaluar cómo manejar la crisis. En dichas reuniones, siempre según estas fuentes, se llegó a plantear la posibilidad de una separación matrimonial, sopesando sus consecuencias tanto personales como institucionales.
No obstante, allegados a la familia insisten en que la relación entre los príncipes continúa siendo sólida. “Mi percepción es que son personas que se respaldan mutuamente en momentos difíciles. Se quieren mucho, tanto entre ellos como a su familia, y estoy convencida de que, ocurra lo que ocurra, se protegen mutuamente. Han superado etapas complicadas que han reforzado aún más su unión”, sostiene Caroline Vagle, especialista en realeza del Se og Hør. Sin embargo, reconocen que el contexto actual constituye uno de los episodios más complejos a los que se han enfrentado.

Su salud, un inconveniente adicional
Uno de los factores que acrecientan la gravedad del asunto es el estado de salud de Mette-Marit. La princesa sufre una fibrosis pulmonar crónica que, según fuentes oficiales, ha empeorado en fechas recientes. “Tal como se informó en diciembre, la salud de la princesa heredera ha experimentado un deterioro últimamente y se han comenzado los preparativos para evaluar la posibilidad de un trasplante de pulmón. Sus necesidades de entrenamiento adaptado, descanso y recuperación aumentan continuamente, por lo que su agenda oficial se está ajustando conforme a su condición médica”, indicó un portavoz de la institución.
De hecho, tras la mencionada entrevista televisiva, la pareja acudió al hospital para continuar con las valoraciones médicas, un gesto que puso de manifiesto hasta qué punto la situación personal e institucional están entrelazadas. La preocupación por la salud se suma así a la presión mediática y familiar que ya enfrentan.

Paralelamente, la situación de su hijo Marius ha tenido un peso destacado. La princesa ha sido vista en múltiples ocasiones visitándolo en prisión, reflejando el impacto personal del problema y la carga emocional para la familia. Mientras él sostiene su inocencia respecto a algunas de las violaciones y delitos, la Fiscalía noruega ha solicitado una condena de siete años de prisión en su contra.

