¿Puede la construcción modular aliviar la escasez de vivienda en Europa?

Modular building

Europa enfrenta una crisis habitacional y una industria de la construcción que no puede seguir el ritmo. ¿Será la construcción modular, viviendas fabricadas en plantas y ensambladas in situ, la solución para ambos desafíos?

Los gobiernos han agotado la mayoría de las medidas rápidas, mientras que el sector de la construcción lucha por modernizarse. La construcción modular, que prioriza la fabricación en planta, podría constituir parte de la respuesta.

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La Unión Europea se encuentra frente a una carencia de hasta 10 millones de unidades habitacionales, aproximadamente el 3,5 % del total existente. Alemania requiere 400,000 nuevas viviendas anualmente, pero aún está lejos de alcanzar esta cifra. En Francia, 2,8 millones de hogares están en lista de espera para viviendas sociales. Los Países Bajos necesitan construir cerca de un millón de casas antes de 2031. En toda la Unión, la construcción actual cubre apenas la mitad de la demanda necesaria.

La construcción modular, donde las viviendas se fabrican en plantas y luego se ensamblan en el lugar, está ganando apoyo político e industrial significativo.

¿Qué es la construcción modular?

Este método consiste en prefabricar secciones del edificio, como habitaciones, muros o unidades de piso, dentro de un ambiente controlado en fábrica antes de transportarlas y armarlas en el sitio de construcción. Así, la vivienda se considera un producto fabricado en línea de producción.

Este enfoque ofrece ventajas importantes frente a la construcción tradicional. Los proyectos pueden concluir entre un 50 y 90 % más rápido, dado que el trabajo en fábrica y la preparación del terreno pueden realizarse simultáneamente. Los residuos se reducen a entre 10 y 15 kilogramos por metro cuadrado, en comparación con los 25 a 30 kilogramos de los métodos convencionales. Además, la huella de carbono incorporada puede disminuir hasta en un 45 %, alineándose con los objetivos de sostenibilidad de la UE.

Ante la escasez crónica de mano de obra calificada en la construcción europea, trasladar el trabajo especializado al interior de fábricas y aumentar la producción es fundamental. El mercado europeo modular se valora en aproximadamente €31 mil millones en 2025 y se espera que supere los €40 mil millones para 2030.

¿Quién lidera en Europa?

Suecia domina el sector, donde cerca del 45 % de las viviendas nuevas se construyen con métodos modulares o fuera del sitio. Esto es resultado de políticas sólidas, trámites ágiles y una aceptación cultural de la construcción industrializada. Stockholm Wood City, un importante desarrollo modular en madera, sirve como referencia para otras ciudades europeas.

Alemania representa el segundo mercado más grande, con un 26 % de nuevas viviendas unifamiliares y de dos familias prefabricadas en 2024, respaldado por subsidios federales para viviendas con eficiencia climática. La orientación al detalle y precisión en la fabricación impulsa la adopción de construcciones hechas en fábrica.

Los Países Bajos están expandiendo rápidamente la construcción modular para cumplir su meta de un millón de viviendas nuevas para 2031. Los desarrolladores integran Building Information Modelling (BIM) con sistemas modulares para acelerar los procesos de diseño y aprobación.

España y Portugal son mercados emergentes que ofrecen normativas urbanísticas más sencillas y crecientes incentivos gubernamentales, atrayendo a desarrolladores modulares que buscan ampliar su presencia en Europa del Sur. Polonia, con una escasez de 1,5 millones de unidades habitacionales, también capta el interés de estos desarrolladores, principalmente para proyectos de vivienda social.

¿Cumplen las viviendas modulares con los estándares de la UE?

En resumen: sí, pero el marco regulatorio fragmentado representa un obstáculo para su expansión.

A nivel europeo, el Reglamento de Productos de Construcción (CPR) exige el marcado CE para componentes constructivos, y las normas casi nZEB (casi de energía nula) bajo la Directiva de Rendimiento Energético de Edificios aplican igual a construcciones modulares y tradicionales. Las viviendas modulares suelen alcanzar con holgura estos requisitos gracias al control exacto de aislamiento y hermeticidad en fábrica.

No obstante, los códigos de construcción nacionales difieren notablemente. Alemania aplica estrictas normas estructurales DIN 1055 y ha desarrollado directrices específicas para prefabricados. Las reglas suecas BBR incluyen requisitos para cargas elevadas de nieve. La normativa francesa RE 2020 impone rigurosas pruebas de energía y carbono, ralentizando la aprobación respecto al modelo nórdico. Irlanda exige permiso completo para las viviendas modulares permanentes, aunque una reforma prevista para 2025 facilitará normas para unidades más pequeñas.

Un problema estructural importante es que un módulo certificado en un país de la UE no puede utilizarse automáticamente en otro. El comercio transfronterizo requiere certificaciones nacionales distintas, lo cual dificulta la expansión de los fabricantes dentro de la Unión.

La UE ya comienza a abordar esta cuestión. La actualización del CPR (EU 2024/3110) introduce Pasaportes Digitales de Productos para componentes de construcción, registros legibles por máquina que incluyen información sobre materiales, huella de carbono, marcado CE y rendimiento energético. La idea es reducir los tiempos de aprobación y posibilitar verificaciones regulatorias automáticas transfronterizas. Las autoridades simplemente escanean un código QR o etiqueta NFC para validar el cumplimiento al instante, evitando semanas de revisión documental.

Los obstáculos restantes

La construcción modular presenta limitaciones. La flexibilidad en el diseño es reducida y las modificaciones luego de la producción en fábrica aumentan considerablemente los costos. Se requieren terrenos planos y acceso para grúas. Los elevados costos iniciales para montar una fábrica también pueden desalentar a desarrolladores sin proyectos garantizados.

Sin embargo, el principal obstáculo sistemático es el regulatorio. La fragmentación de requisitos certificativos nacionales impide economías de escala transfronterizas que reducirían drásticamente los costos del modular en Europa. Asociaciones del sector y la Comisión Europea impulsan la armonización de Eurocódigos y la estandarización de Evaluaciones Técnicas Europeas específicas para sistemas modulares.

La construcción modular no resuelve por completo la crisis habitacional europea, pero destaca como una de las pocas estrategias capaces de acelerar sustancialmente la oferta de viviendas sin demandar más trabajadores, terrenos o tiempo.

Suecia evidencia el potencial cuando la acción gubernamental, las políticas de adquisición y la planificación urbana se alinean para fomentar la construcción industrializada. Alemania avanza por esta senda. La interrogante clave para el resto de Europa es si la voluntad política podrá seguir el ritmo del avance tecnológico y si Bruselas logrará unificar el marco regulatorio antes de otra década de escasez habitacional.

Con millones de hogares en la UE sin acceso a vivienda adecuada, en listas de espera o en condiciones de hacinamiento, la urgencia por encontrar esta respuesta permanece intacta.

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