¿Alguna vez has paseado por el centro de Valencia o Madrid y has sentido que la luz de las farolas es excesivamente intensa para ser medianoche? Mientras en nuestras ciudades el debate sobre la contaminación lumínica crece, la ciudad belga de Gante ha tomado una decisión radical que entrará en vigor este mes de abril. A partir de las 22:00 horas, la intensidad de su alumbrado se reducirá a la mitad, una maniobra que busca salvar tanto el planeta como las arcas públicas.
Esta iniciativa, impulsada por figuras clave como Joris Vandenbroucke, del partido Voor Gent, no es un simple capricho administrativo. Se trata de un movimiento estratégico en la provincia de Flandes Oriental para optimizar recursos tras el éxito de las pruebas piloto. En mis recientes análisis sobre tendencias urbanas, he notado que lo que hoy ocurre en Bélgica suele ser el preludio de lo que veremos en nuestras propias calles en apenas unos meses.
¿Por qué a las 22:00 y no a medianoche?
Hasta ahora, Gante ya atenuaba sus luces LED desde las doce hasta las seis de la mañana. Sin embargo, los datos son claros: el consumo entre las 22:00 y las 00:00 es altísimo y la visibilidad apenas se ve comprometida al reducir la potencia al 50%. «El ojo humano se adapta casi instantáneamente a este cambio, es prácticamente imperceptible para el ciudadano», asegura el concejal Vandenbroucke.
Pero hay un factor económico que no podemos ignorar:
- El ahorro estimado para la ciudad es de 214.000 euros anuales.
- La transición total a tecnología LED (la famosa «verledding») estará lista para 2027, antes de lo previsto originalmente.
- Se evita el apagón total, una medida que ya se probó durante la crisis energética y que generó inseguridad subjetiva.
El «Espejo Español»: ¿Estamos haciendo lo mismo en España?
Muchos pasan por alto que en España ya contamos con el Real Decreto de eficiencia energética en alumbrado exterior. Ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia han comenzado a implementar sistemas de Telegestión Punto a Punto durante 2025 y este 2026. Este sistema funciona como un «filtro de café» inteligente: regula la intensidad según la necesidad del tráfico o la presencia de personas, muy similar al modelo de Gante.
La diferencia es que, mientras en España la regulación es más técnica y silenciosa, en Gante se ha convertido en una bandera política de cara a las próximas Elecciones municipales de Bélgica 2024. El alcalde Mathias De Clercq apuesta por una movilidad urbana sostenible donde la luz no sea un desperdicio, sino un servicio regulado.
Mucho más que dinero: Tu salud y la naturaleza
Expertos en cronobiología señalan que la reducción de la luz azul a partir de las diez de la noche es vital. En mi práctica analizando entornos urbanos, he visto cómo el exceso de iluminación nocturna destroza nuestros ritmos circadianos, dificultando la producción de melatonina.
¿Sabías que esto también salva vidas animales?
- Protege las rutas migratorias de aves que se desorientan con el brillo urbano.
- Evita el colapso de poblaciones de insectos polinizadores nocturnos.
- Mejora la calidad del sueño de los residentes en plantas bajas.
¿Menos luz significa menos seguridad?
Es el miedo más común. Sin embargo, los datos de proyectos piloto en el norte de España y en la propia Bélgica demuestran que una luz tenue pero uniforme es más segura que una luz potente que genera sombras profundas y contrastes bruscos. La clave está en la uniformidad, no en la potencia bruta.
Un pequeño consejo: Si vives en una zona con farolas LED inteligentes, fíjate si «despiertan» cuando pasas. Muchas ciudades están instalando sensores de movimiento que devuelven la intensidad al 100% solo cuando detectan un peatón o ciclista, combinando ahorro máximo con seguridad total.
Gante está marcando el camino hacia ciudades más oscuras, pero más inteligentes y saludables. ¿Estarías dispuesto a que las farolas de tu calle se atenuaran a las 10 de la noche si eso significara bajar los impuestos o mejorar los parques de tu barrio?

