El salario promedio en España para 2025 será de 27.336 euros, mientras que la inflación reduce el poder adquisitivo de los empleados

Aunque en 2025 el salario medio experimentó un aumento del 1%, la inflación del 2,9% genera una reducción del poder adquisitivo y mantiene la presión económica sobre los hogares españoles La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante el acto de la firma del acuerdo para la subida del salario mínimo (SMI). (Eduardo Parra - Europa Press)

En 2025, el salario bruto promedio anual ofertado en España alcanzó los 27.336 euros, según el informe más reciente Estado del mercado laboral en España 2025 realizado por InfoJobs y Esade. Aunque esta cifra corresponde únicamente a las vacantes que incluyen referencia salarial y jornada completa, representa un incremento del 1% respecto al año previo, equivalente a 276 euros más en términos absolutos.

Este resultado indica una leve recuperación tras los efectos adversos de la pandemia, pero el aumento del salario medio sigue siendo insuficiente para compensar el alza de los precios. La inflación durante el último año fue del 2,9%, provocando una reducción del poder adquisitivo del 1,9%. Por tanto, a pesar del alza salarial, los trabajadores han visto disminuido el valor real de sus ingresos. En contraste, en 2024 sí se logró una ligera mejora del poder adquisitivo, con un crecimiento salarial del 3,1% frente a una inflación del 2,8%.

Crecimiento lento pero constante

El estudio señala que el salario medio ha aumentado de manera moderada desde 2019, acumulando un incremento del 7,6% a lo largo de seis años. La recuperación se intensificó en 2022 después del impacto de la Covid-19, aunque los avances anuales han sido limitados: 1,6% en 2023, 3,1% en 2024 y solo un 1% en 2025. Esto indica que el mercado laboral avanza con lentitud, y la mejora real depende considerablemente de variables macroeconómicas como la población ocupada o la inmigración.

“Este leve aumento del salario promedio en 2025 está desquiciado respecto a la variación anual del IPC”, indica el informe, explicando que la diferencia entre lo producido y lo que finalmente recibe el trabajador “generalmente responde a un factor clave: la productividad”. En definitiva, la recuperación salarial no ha alcanzado niveles que permitan un verdadero incremento en la calidad de vida.

La gran pérdida de la clase trabajadora: sus salarios se acercan al poder adquisitivo de 2019, pero siguen distantes del observado hace 15 años.

Diferencias por formación y tipo de contrato

El informe también examina la distribución salarial según el nivel educativo, tipo de contrato y sector. Los datos revelan que:

  • Los contratos indefinidos presentan un promedio de 29.720 euros, mientras que los temporales alcanzan los 24.579 euros.
  • Los autónomos registran una media ofertada más alta, con 35.954 euros, aunque ligeramente inferior respecto al año previo.
  • La educación superior marca la diferencia: quienes cuentan con estudios universitarios pueden aspirar a un salario medio de 35.785 euros.

En cuanto a la distribución global de las vacantes, el grupo más numeroso se ubica entre los 18.000 y 30.000 euros, mientras que la proporción de ofertas inferiores a 18.000 euros disminuyó del 16% en 2023 al 9% en 2025. Esto refleja una mejora gradual en la oferta salarial básica, si bien las desigualdades entre sectores y regiones persisten.

Otro elemento fundamental ha sido el aumento del salario mínimo interprofesional (SMI), establecido en 1.221 euros al mes en 14 pagas (17.094 euros anuales) en 2026. Aunque se mantiene por debajo del salario medio, la brecha se ha ido reduciendo, dado que el SMI crece a un ritmo más acelerado que el promedio de los salarios ofertados.

¿Cuánto se cobra en las grandes consultoras de España? Este es el sueldo en los primeros años (Freepik)

Consecuencias económicas y sociales

De esta manera, el insuficiente avance de los salarios medios tiene impactos directos en la economía doméstica. La caída del poder adquisitivo afecta fundamentalmente a la clase media y a los hogares con menor nivel educativo, restringiendo su capacidad de ahorro, el acceso a la vivienda y el consumo en bienes y servicios. Además, los salarios ofertados no reflejan aún completamente las presiones del mercado inmobiliario ni el aumento generalizado del costo de vida.

El informe concluye que la mejora real del salario medio dependerá de un incremento en la productividad por trabajador. Sin este factor, las subidas salariales continuarán siendo moderadas y poco capaces de elevar de manera sostenida el nivel de vida.

Scroll al inicio