El tribunal deberá decidir si impone la pena máxima de 20 años de prisión al agente

Una mujer se presentó en una comisaría en Francia para denunciar los maltratos por parte de su pareja. Sin embargo, el agente encargado de atenderla, Jean-Pierre D., la agredió sexualmente en dos ocasiones. El incidente, ocurrido en febrero de 2023, causó conmoción en el país y propició la apertura de un proceso judicial en Seine-et-Marne. Según indica La Dépêche, el acusado, de 58 años, permanece detenido desde finales de ese año y enfrenta una posible condena de 20 años de prisión.
La víctima, una mujer angoleña sin documentos de identidad, acudió a la comisaría buscando protección contra la violencia doméstica. En lugar de recibir auxilio, el policía la coaccionó y la obligó a realizarle sexo oral. Días más tarde, el agente la citó nuevamente y cometió otra agresión. Esta situación refleja la profunda vulnerabilidad de las mujeres migrantes en situación irregular, quienes temen la deportación o la separación de sus hijos si denuncian estos hechos.
El juicio contra Jean-Pierre D. inició el lunes 23 de marzo. En esta instancia, el exagente confesó por primera vez los hechos, aunque inicialmente los había negado. Durante su declaración, pidió disculpas a la víctima, a quien reconoció como la única afectada por su conducta.
El relato de los hechos y la investigación judicial
Los hechos se hicieron públicos después de que la propia víctima presentara la denuncia, relatando que tras acudir a la comisaría para denunciar a su pareja, el agente le exigió favores sexuales mediante coacción. La segunda agresión tuvo lugar pocos días después, cuando fue convocada nuevamente por el mismo policía. El temor a ser deportada y la presencia de sus hijos nacidos en Francia la llevaron a ceder, ante la amenaza implícita que significaba enfrentarse a un agente armado con influencia sobre su estatus migratorio.
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En la investigación, Jean-Pierre D. negó inicialmente cualquier agresión. Sin embargo, al inicio del juicio, admitió todos los hechos y asumió su responsabilidad: “Soy completamente responsable de todo. Me comporté de forma repugnante”, declaró ante el tribunal. El acusado mostró angustia y pidió perdón a la víctima, aunque manifestó que desconocía la negativa de la mujer el día de los hechos y que no comprendió la ausencia de consentimiento.
La víctima, a su vez, describió el profundo impacto emocional causado por los abusos. Expresó que sentía “asco” y que llevaría consigo el sentimiento de humillación hasta la muerte. También mencionó dificultades para dormir y alimentarse tras lo sucedido, así como el miedo constante a ser deportada a su país, separada de sus tres hijos. Este caso destaca la doble vulnerabilidad de las mujeres migrantes: frente a la violencia doméstica y ante el abuso de poder de quienes deberían protegerlas.
Antecedentes de comportamiento inapropiado
El historial de Jean-Pierre D. revela que no es un caso aislado. De las 176 denuncias presentadas por mujeres en 2023, al menos 19 involucraban conductas inapropiadas atribuidas al agente. Una expareja lo definió como un “depredador sexual”, y en 2010 fue condenado a un mes de prisión condicional por exhibicionismo ante varias carteras. En el tribunal también se escucharon testimonios de mujeres cercanas que lo describieron como una persona de doble rostro, capaz de mostrarse amable y calmado, pero también de cometer graves abusos.

Durante el juicio, el acusado habló sobre una infancia marcada por la violencia y abusos sexuales perpetrados por un hermano y un instructor deportivo. Relató que siempre estuvo bajo “el dominio de la sexualidad y la violencia” y que ha iniciado terapia para evitar repetir estos comportamientos.
El proceso judicial seguirá hasta el jueves 26 de marzo. El tribunal deberá decidir si impone al expolicía la pena máxima de 20 años de prisión, considerando tanto el daño causado como el riesgo de reincidencia.

